La pasión futbolera, el puente entre Reino Unido y Argentina

La pasión futbolera, el puente entre Reino Unido y Argentina

En ocasiones, cuando se habla de la relación entre Argentina y Reino Unido lo primero que sale a flote es el conflicto de las Islas Malvinas. La política y la memoria constituyen el ADN de cada argentino. Pero el fútbol ocupa un lugar casi a la altura o igual que los otros dos, como no podía ser de otra forma.

En ocasiones, cuando se habla de la relación entre Argentina y Reino Unido lo primero que sale a flote es el conflicto de las Islas Malvinas. La política y la memoria constituyen el ADN de cada argentino. Pero el fútbol ocupa un lugar casi a la altura o igual que los otros dos, como no podía ser de otra forma.

La pasión por el fútbol crea puentes entre Argentina y Reino Unido allí donde la diplomacia tradicional ha fracasado en hacerlo. No podía esperarse otro resultado. Buenos Aires, con 17 estadios; y Londres, con 12, ocupan el podio privilegiado de ciudades con mayores cantidades de estadios futboleros del mundo. El embajador argentino, Renato Carlos Sersale Di Cerisano, atribuye este fenómeno a las costumbres en torno al fútbol. “La cultura de club es más importante que el equipo”, contaba ayer con orgullo, durante la conferencia sobre Diplomacia Futbolera.

Numerosas figuras participaron ayer del Seminario de Diplomacia Futbolera organizado por la Embajada Argentina en Londres. Diversos periodistas, ex campeones mundiales y catedráticos,se convirtieron ayer en portavoces del fútbol argentino, enlazando el pasado, presente y futuro en torno a las conexiones que permite dicho deporte con Reino Unido.

El fútbol ha demostrado que su influencia excede los límites de la cancha y el control del árbitro. “Representación, comunicación y negociación forman parte de las estructuras de la diplomacia tradicional pero también del deporte”, sostiene el académico de la Universidad británica SOAS, Simon Rofe. En su análisis, el deporte es la nueva diplomacia que supera a la política tradicional.

El recuerdo de Jorge Burruchaga, campeón mundial del 86, es un ejemplo de ello. Dos años después de la Guerra por las Islas Malvinas, Burruchaga debía viajar a Tokio con Independiente, un equipo argentino para disputar la Copa Intercontinental ante Liverpool. Movieron cielo y tierra para convencer al Senado y al resto del Gobierno argentino que les permitieran viajar. “El fútbol está por encima de todas las problemáticas que puede haber”, sostiene Burruchaga.

Al final lo lograron y el resultado fue mejor del esperado. Por un lado, ganaron el Mundial de Clubes. Pero por otro, el juego se desarrolló sin problemas, hasta el punto que se intercambiaron las camisetas al finalizar el partido. El respeto y la buena relación que ambos partidos demostraron aquel día es un reflejo de las conexiones que el deporte promueve y perpetúa con el tiempo.

Es así como dos países rivales en la política se pueden comunicar por otros medios. A través del fútbol y sus múltiples dimensiones, la relación británica-argentina supera las estructuras tradicionales que a veces estancan en vez de avanzar por delante. Si bien Argentina es un país conocido por exportar carne, los futbolistas son otro mercado de explotación importante. El exportador argentino y el importador británico. “Esto responde a diferencias en la organización pero mayormente en la financiación”, reconoce Osvaldo Ardiles, campeón mundial del 78.

La solvencia futbolera de la que habla el primer director no europeo en la Premier League se centra en quienes dirigen los clubes. Mientras que todos los clubes de Reino Unido, a manos de particulares y por ello con más dinero a disposición para atraer talento, en Argentina sólo los grandes clubes pueden permitirse semejante inversión. En Argentina está atada a elecciones y allí es donde la política entra en juego, desde la dirección general hasta la gestión del presupuesto más medido con el que cuentan.

 

Brexit y el futuro de los futbolistas argentinos

Uno de los ponentes, Santiago Liotta, describió el panorama actual para los jugadores argentinos que ingresan a Reino Unido en medio de la incertidumbre que genera el Brexit. El abogado especializado en ley deportiva explicó que el sistema vigente se rige más por meritocracia que el anterior.

El jugador que solicita un permiso debe haber jugado en primera división el 10% de juegos en dos años, cuando antes era un 75% en el mismo período. La nueva regla se enfoca en la contribución del jugador al desarrollo del fútbol en Reino Unido, como han sido los casos de diversos futbolistas que no han podido cumplir con ese porcentaje pero si han probado que su ingreso al país suponía un gran valor para el fútbol británico. De igual modo, las declaraciones de Theresa May en torno a la política de inmigración a adoptar tras Brexit está dirigido a quienes beneficien la economía de Reino Unido.

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