La pandemia no encuentra ningún freno en México

La pandemia no encuentra ningún freno en México

Más de 50.000 muertos y una economía destrozada.

Juan Ojeda se fue a dormir pensando en el servicio que tenía para el día siguiente en su pequeña funeraria de Ecatepec, uno de los municipios que rodean Ciudad de México. No oyó cuando el subsecretario de Salud Pública, Hugo López-Gatell, anunciaba que el país había sobrepasado las 50.000 muertes por la pandemia del coronavirus. A Ojeda le preocupaba una sola muerte y no necesitaba de esa cifra para saber de los estragos que está causando la pandemia.

En un país donde la realidad siempre supera a las versiones oficiales, el número de contagios se anunciaba ayer en 480.278 casos. México se convierte, junto con Brasil, en el país de América Latina con más contagios y más muertes por coronavirus. Las dos economías más potentes no encuentran freno a la pandemia.

El PIB ha caído un 18,9% en el primer semestre del año, la mayor bajada en la historia de México

“En toda mi vida nunca he visto tanta muerte”, comenta Juan en conversación telefónica desde el negocio que montó hace 27 años. “Con el tiempo había aprendido que los funerales tenían su temporada, igual que los huracanes, pero lo que ha pasado en estos meses ha sido una locura”. Su municipio es uno de los que más sufren la pandemia, pero la vida en la calle sigue porque la gente necesita el sustento diario y muchos desconfían de los hechos.

Esa incredulidad se percibe en el poco uso de la mascarilla en los barrios populares. “Ayuda poco que el presidente no use el cubrebocas y que sacara unas estampitas religiosas para decir que él estaba protegido”, se lamenta Alfonso Sánchez, un activista social de Iztapalapa, una de las alcaldías más humildes de la capital. “Unos creen que son chingaderas para joder al presidente –añade–. Cada vez veo más gente que se pone amuletos de venado, los del llamado mal de ojo”, comenta. Dijo ayer el subsecretario de Salud que lo peor puede haber pasado si se confirma la tendencia a la baja de las últimas jornadas, pero lo cierto es que el 1 de agosto se contabilizaron 784 muertes y casi 10.000 contagios en un solo día, las cifras más altas desde hace cinco meses.

Las autoridades creen que tanta muerte tiene que ver con los dos grandes males que ya azotaban la salud de los mexicanos: el sobrepeso y las enfermedades cardiovasculares. La directora de Políticas y Programas de Nutrición, Anabelle Bonvecchio, relacionó el número de fallecidos con la inseguridad alimentaria. “Los grupos más vulnerables son los que más consumen alimentos ricos en azúcar, sal y grasa”, dijo.

El parón de la economía está teniendo un impacto inmediato en los más desprotegidos. El Instituto Nacional de Estadística anunció que el PIB había descendido un 18,9% en el primer semestre, la mayor caída en la historia de México, y que 12 millones de personas habían sido expulsadas del mercado laboral.

Esta difícil situación se ha visto mitigada por el aumento de las remesas de los millones de emigrantes que viven en EE.UU. En los seis primeros meses de este año enviaron a sus familias 19.074 millones de dólares, un aumento del 10,5% respecto al año anterior. Hicieron más de 56 millones de transferencias, que fueron como una lluvia de pesos que llegan a todas las poblaciones del país.

En medio de la profunda crisis, las funerarias continúan siendo un buen negocio sin haber llegado la temporada de muertos y Juan Ojeda ya piensa en ampliar el negocio. Los servicios han triplicado su precio y las cremaciones se cobran más caras si el finado sobrepasa los 80 kilos. Lo que afectó a uno de cada tres de los 50.000 muertos que ya ha dejado la pandemia.

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