La OTAN y Rusia se lanzan amenazas mutuas mientras la tensión crece al este de Ucrania

La OTAN y Rusia se lanzan amenazas mutuas mientras la tensión crece al este de Ucrania

30/11 Washington advierte a Putin de que una agresión contra Kiev tendría “graves consecuencias”

La OTAN y Rusia vuelven a enseñarse los dientes e intercambiar advertencias mientras la tensión crece en el este de Europa. El despliegue de 114.000 soldados rusos en la frontera con Ucrania ha encendido las alarmas en las capitales aliadas y Moscú ha acusado a Occidente de tener planes para instalar en la antigua república soviética armas de ataque que ponen en riesgo su seguridad. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, ha advertido este martes de que una agresión rusa contra Ucrania tendría “graves consecuencias” políticas y económicas. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, que ya había avisado de que Moscú pagaría un “alto precio” si atacaba a Kiev, ha pedido “transparencia” sobre las maniobras rusas y ha asegurado que la Alianza podría reforzar rápidamente sus tropas en la zona, aunque no ha mencionado represalias militares.

Tanto Blinken como Stoltenberg han hecho estas declaraciones antes de iniciarse la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores aliados que durante dos días se celebra en Riga (Letonia). Inicialmente, el encuentro iba a dedicarse a preparar la cumbre prevista para junio del año próximo en Madrid, pero las alarmantes noticias procedentes de Ucrania, cuyo presidente, Volodímir Zelenski, llegó a hablar de un supuesto golpe de Estado para derrocarle con apoyo de elementos rusos, han cambiado por completo el guion y han resucitado el fantasma de la anexión de Crimea, en 2014. Entonces, la OTAN asistió impotente a la violación de la integridad territorial de un país surgido en el corazón de Europa de la implosión de la Unión Soviética. Ahora, el dilema es cómo disuadir a Moscú de que repita la aventura sabiendo que Kiev no forma parte de la Alianza y no está cubierta por su paraguas defensivo. Blinken ha expuesto en Riga a los restantes 29 ministros aliados la información recabada por la inteligencia estadounidense sobre los movimientos de tropas rusas. Este miércoles está previsto que todos ellos escuchen a sus homólogos de Ucrania y Georgia.

La nueva escalada de tensión se ha producido cuando remitía ya la crisis provocada por el presidente Aleksandr Lukashenko al lanzar a miles de refugiados sirios, afganos, iraquíes o yemeníes contra las fronteras de Polonia y Lituania. Para el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, ambos hechos están relacionados y, aunque el presidente bielorruso haya sido el “perpetrador directo” de la maniobra, que incluía el traslado de los inmigrantes en avión desde sus países de origen, su verdadero “espónsor” ha sido Vladimir Putin. Europa, ha advertido en declaraciones a la BBC, “debe despertar de la siesta estratégica” y evitar lo peor en Ucrania.

Putin también ha elevado el tono de sus amenazas. El presidente ruso ha subrayado que el despliegue de misiles en Ucrania por parte de Occidente es su “línea roja”, ya que pondría el territorio ruso a 5 o 7 minutos de vuelo. “¿Y qué deberíamos hacer nosotros? Tendríamos que crear algo similar para responder a lo que nos amenaza. Y podemos hacerlo”, ha añadido, tras recordar que Rusia ha desarrollado el misil de crucero hipersónico Tsirkon.

Por su parte, Lukashenko ha echado más leña al fuego al asegurar que ofrecería a Moscú volver a desplegar armas nucleares en Bielorrusia si la OTAN lo hace en Polonia. Stoltenberg señaló recientemente que la OTAN podría emplazar estas armas al este de Alemania en el caso de que Berlín no las quiera en su territorio.

Como elemento tranquilizador, Stoltenberg ha subrayado el fuerte compromiso con la seguridad europea de la nueva Administración Biden, que no solo ha dado marcha atrás en los planes de Trump de reducir drásticamente las tropas estadounidenses en Alemania sino que prevé incrementarlas en 500 efectivos.

Por su parte, el ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, se ha mostrado partidario de que la OTAN mantenga una “presencia fuerte” en el Este de Europa. Antes de participar en la reunión, el jefe de la diplomacia española ha visitado a los 346 soldados españoles desplegados en la base de Adazi, a unos 25 kilómetros de Riga y 120 de la frontera rusa, dentro de la misión Presencia Avanzada Reforzada (EFP) de la Alianza Atlántica, que se puso en marcha tras la anexión de Crimea.

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