La odisea venezolana que expone las contradicciones de Chile

La odisea venezolana que expone las contradicciones de Chile

El Gobierno de Piñera expulsa a centenares de refugiados pese a su postura contra Nicolás Maduro

Cuando a un pueblo de 300 habitantes llegan 1.600 inmigrantes, hombres, mujeres y niños expulsados de su país, la situación bien puede definirse como complicada. Pero si ese pueblo está a 3.600 metros de altura y en medio del helado altiplano en la frontera de Chile y Bolivia, las cosas se tornan bastante más complejas.

Es lo que está sucediendo estos días en Colchane, una pequeña localidad en la llamada "tierra de los aymaras", nueva imagen de la profundísima crisis venezolana. Son cientos y cientos de personas que llegaron caminando desde Perú y Bolivia, tramo final de la odisea que implicó abandonar su país. La historia terminó mal para ellos, porque el gobierno de Sebastián Piñera los está devolviendo a su país. Si se toman en cuenta ciertos datos, toda una contradicción.

Primer dato: Chile se sumó recientemente al Grupo de Contacto, en el que ya están España y Argentina, además de otros países y la Unión Europea (UE), y que propone el diálogo como vía de solución para la crisis venezolana porque no cree en que Juan Guaidó sea la solución. El hombre al que hay que persuadir es Nicolás Maduro, que es quien ejerce el poder.

Segundo dato:Colombia otorgó recientemente el estatus migratorio legal temporal por diez años a cerca de un millón de venezolanos que ingresaron de manera irregular al país en los últimos años. La oposición venezolana aplaudió esa decisión del presidente Iván Duque, tan o más de derecha que Piñera.

Tercer dato: Chile es el país que más intensa y ampliamente está vacunando a su población en América Latina. Y esto incluye a todos los inmigrantes. "Los migrantes tienen derecho a vacunarse, es una norma internacional de la Organización Mundial de la Salud, está dentro del criterio de los Derechos Humanos, así que yo les pido que no tengan ningún miedo, ningún temor, ninguna duda con la posibilidad de vacunarse cuando les corresponda según el calendario", dijo el ministro de Salud, Enrique Paris.

Cuarto dato: la oposición venezolana, que forma parte de la misma familia política que Piñera, el centroderecha, fue muy dura con el inquilino del Palacio de la Moneda. "La decisión del gobierno chileno de deportar a un grupo de venezolanos no está en consonancia con la conducta asumida por los gobiernos democráticos venezolanos que recibieron a cientos de chilenos que huían de las dictaduras más brutales y que hicieron de nuestro país su segunda patria", dijo en twitter Julio Borges, que es el "comisionado de asuntos exteriores" de Guaidó.

Quinto dato: en eneroingresaron ilegalmente 3.600 personas por la frontera norte, diez veces más que hace un año. Casi todos son venezolanos, pero también hay colombianos.

La contradicción en la que se está moviendo Chile es definida como "dolorosa" por Carolina Amoroso, conocida presentadora de la televisión argentina y autora de un reciente libro, "Llorarás", reflejo de crudas historias de la diáspora venezolana que cambió el perfil de las grandes urbes sudamericanas. Se calcula que cuatro millones de personas abandonaron la Venezuela de Maduro en los últimos años.

LA CRISIS MIGRATORIA, "UN NEGOCIO PARA MUCHOS"
"Es doloroso que suceda esto, porque Chile reconoce oficialmente las violaciones a los derechos humanos en Venezuela y la envergadura de la crisis humanitaria. Pero además, en perspectiva histórica, Venezuela ha sido en tiempos no muy lejanos el refugio de muchos latinoamericanos, entre ellos chilenos. Fueron los años más oscuros de nuestra historia reciente. Hoy, millones de venezolanos están huyendo de la persecución y la devastación. Y es muy doloroso ver que se les está dando la espalda", dijo Amoroso a EL MUNDO.

"En su camino, los migrantes venezolanos se entregan a dios, la virgen y todos los santos para que el funcionario de migraciones que se encuentren sea benévolo. Porque la angustia de esa gente es un negocio para muchos. Y así como están los coyotes en la frontera del norte de México, los venezolanos están a merced de todo tipo de atrocidades".

El argumento de las autoridades chilenas es que no están en condiciones de absorber a los venezolanos que llegan caminando a sus inhóspitas fronteras a través de Bolivia y Perú. Javier García, alcalde de Colchane, le describió la situación a la BBC: "No tenemos electricidad durante las 24 horas del día, ni con supermercados y red de alcantarillado. Contamos con un consultorio que atiende diariamente a 30 personas. Solamente ayer atendió a 260 pacientes, lo que pone en evidencia la sobrepoblación y la sobrecarga laboral de los funcionarios".

Rodrigo Delgado, ministro del Interior de Chile, dejó bien claro el mensaje: "Todas aquellas personas que piensan ingresar por pasos clandestinos (que) lo piensen, porque el destino de ellos va a ser la expulsión". Ya salió un primer avión con 87 venezolanos expulsados. Los medios chilenos lo denominan "Plan Colchane" y aseguran que apunta a terminar con la inmigración ilegal.

En un año de altísimo voltaje político, en el que Chile sancionará una nueva Constitución y elegirá al sucesor de Piñera, la crisis de Venezuela deja otra perla para el asombro: la izquierda no parece conmovida por la situación de los venezolanos que llegaron caminando al altiplano. No usan el asunto en contra de Piñera. Solo José Miguel Insulza, socialista, ex canciller y ex secretario general de la OEA, encaró el tema en una entrevista para el sitio Ex-Ante: "¿Adónde los vamos a expulsar? Hay que regularizar a esa gente de alguna manera".

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