La izquierda francesa languidece

La izquierda francesa languidece

Huérfana de ideas y votos, ninguno de sus candidatos pasaría del cuarto puesto en las presidenciales, detrás de Le Pen, Macron y el aspirante de la derecha clásica

Falta un año para las presidenciales francesas. Todas las encuestas prevén un duelo entre el presidente, Emmanuel Macron y la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, con el candidato conservador en tercera posición. La izquierda está dividida, sin sintonía con las preocupaciones de los ciudadanos y sin ideas nuevas. Le faltan votos y le sobran candidatos.

La foto, a día de hoy, está clara. Los dos últimos sondeos (Ifop para 'Journal du Dimanche' y Elabe para BFMTV) ratifican que la presidencia de Francia se jugará entre Le Pen (25/28%) y Macron (24/27%). Con ligera ventaja para la candidata del RN (antiguo Frente Nacional) en la primera vuelta. Y menguante para el actual inquilino del Elíseo en la segunda (54/56% frente a 46/44%). En 2017, Macron (66%) se impuso con claridad a Le Pen (34%).

En tercer lugar, las encuestas sitúan al candidato de la derecha clásica. Los Republicanos deben escoger su campeón en unas primarias... que no quiere nadie pero que están en sus estatutos. De momento, el mejor situado es Xavier Bertrand, presidente de la región Altos de Francia, con un 15% de intención de votos.

Y luego, la izquierda. Declinada en rojo insumiso, rosa socialista, y verde ecologista. Jean Luc Mélenchon, candidato de los insumisos (que forma grupo con Podemos en el europarlamento) encabeza el grupo (10/11%), seguido de la alcaldesa socialista de París, Anne Hidalgo (5/8%) y el eurodiputado ecologista Yannick Jadot (5/7%).

De éste partió la iniciativa de una reunión con la intención inicial de una candidatura común que impida el duelo Le Pen/ Macron. Tres semanas de llamadas costó la primera cita, rebajada a "hablar con franqueza, clarificar las divergencias y trabajar sobre el fondo, las ideas".

COALICIÓN SOCIALISTA
Por fin, el sábado, tuvo lugar el encuentro. Tres horas de debates en un hotel parisino y una foto de familia. Un pacto de no agresión y una nueva cita dentro de un mes. Y el acuerdo para construir entre todos "un contrato de gobierno" que debe dar paso a una "coalición común" en otoño. Luego, ya se verá.

Los socialistas están por la labor. El programa común permitió a François Mitterrand unir a la familia socialista, atraerse al PC, llegar a la presidencia en 1981, marginar a los comunistas y convertir en hegemónico al partido de la rosa.

LAS CLASES POPULARES, FEUDO DE LE PEN
Gaël Brustier, coautor de 'Buscando el pueblo desesperadamente', cree que "hace mucho tiempo que la izquierda perdió las clases populares". Camino de la globalización se "liquidó el consenso socialdemócrata" y la izquierda se extravió en cuestiones identitarias: "Los debates esotéricos son el síntoma del encierro de la izquierda en un microcosmos militante ultra minoritario".

La ruptura de la clase obrera con el PC está archi estudiada. Sus bastiones, en la Francia de las cuencas mineras cerradas y las viejas fábricas víctimas de la deslocalización, son ahora feudos de Marine Le Pen que recogerá el voto del 39% de las clases populares y, dentro de éstas, uno de cada dos votos obreros.

El fin de la hegemonía socialista se debe a sus propios errores. "El PS ha revelado su voluntad de no ver ni interpretar el mundo tal como es", dice Brustier. Con el alma partida entre gestión o protesta, ser fuerza de gobierno u oposición al sistema acabó perdiendo a su ala liberal que se fue con Macron, sin conseguir recuperar a los que siguieron al disidente Mélenchon.

El líder de La Francia Insumisa fue el único que no asistió en persona a la reunión del sábado. Estaba de gira por América latina, visitando compañeros de lucha en Ecuador y Bolivia. A sus 69 años y sin vacunar. Envió a la reunión al diputado Eric Coquerel: "En la primera vuelta habrá una candidatura de la izquierda conciliadora y otra de la izquierda de ruptura. Pero no hay que olvidar la segunda vuelta. No somos adversarios".

En claro, antes de la segunda vuelta, nada de pactos. "Si quieren crear un espacio de centro izquierda, es cosa suya. Nosotros solos sumamos más que todos los demás juntos". Mélenchon recogió más de siete millones en 2017, a menos de dos puntos de Le Pen, segunda.

En la izquierda conciliadora no todos están a favor de la iniciativa de Jadot. Su rival dentro de los ecologistas, el alcalde de Grenoble, Eric Piolle, y el secretario del partido, Julien Bayou, sospechan que Jadot busca en realidad esquivar las primarias, convocadas para septiembre. El partido, más a la izquierda, podría darle la espalda.

LA DERECHA CLÁSICA VENCERÍA
Eso justo es lo que daría alas a Hidalgo. Tiene el mérito de ser la única dentro del socialismo francés en haber dado el paso... a medias, porque hasta el otoño no dirá si va o no. El cuento de la lechera de Hidalgo: si los verdes eligen un candidato radical, si los comunistas no logran presentar un candidato como pretenden, si Mélenchon derrapa, si Macron se tambalea... ¿quién mejor que yo para derrotar a Le Pen en la segunda vuelta?

Según las encuestas, Macron y cualquier candidato de la derecha clásica ganarían a Le Pen. Ésta sería presidenta si su rival fuera Mélenchon o Jadot. Con Hidalgo la cosa está empatada.

Todos los aspirantes deberían escuchar a Eva Joly, candidata ecologista en 2012: "Debatamos pero con dignidad: ningún destino presidencial ha emergido de un campo en ruinas".

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