La iglesia alerta de que la mitad de los pobres de Argentina son niños y adolescentes

La iglesia alerta de que la mitad de los pobres de Argentina son niños y adolescentes

El tradicional informe de pobreza de la UCA revela que la pobreza baja, aunque un tercio de la población la sigue padeciendo

La pobreza continúa siendo el talón de Aquiles del gobierno de Mauricio Macri y las alarmantes cifras vuelven a los primeros planos en un contexto nada propicio, en medio de la cumbre de la OMC en Buenos Aires. El Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), muy cercana al papa Francisco, ha difundido un nuevo informe que revela que las estadísticas de pobreza se recuperan de la caída de 2016 y ya son equiparables con la de finales de 2015 -en torno al 30%-, pero que ha recrudecido la pobreza extrema. “Hay menos pobreza, pero los que se mantienen en esa condición son más pobres que en 2015”, resumió Agustín Salvia, director del observatorio.

Los augurios no son buenos si se analiza otro de los datos más sobresalientes del informe, el que indica que el 48% de la población de Argentina que vive bajo la línea de pobreza son niños de entre 0 y 14 años. Así, la proporción de niños o niñas en condiciones de indigencia o pobreza es mayor que en los hogares y poblaciones de jóvenes adultos y adultos mayores. Mientras que la condición de pobreza alcanza a alrededor de tres de cada 10 personas, entre la población de menores de 14 años esta proporción asciende a cuatro o cinco de cada 10. En otras palabras, casi la mitad de los excluidos son personas en edad escolar, y que comenzarán el nuevo decenio con pretensiones de ingresar al mercado laboral.

 

“La pobreza actual es más profunda; eso significa que los ingresos que tienen esos hogares ha disminuido su capacidad de sacarlos de la pobreza, o sea, están más lejos que hace dos años de salir de esa situación”, analiza el especialista en diálogo con EL PAÍS. “No consiguen trabajo o los están perdiendo; los planes sociales no le alcanzan; el mercado de trabajo interno para el segmento más pobre se mantiene recesivo; hay menos horas extras, menos horas de trabajo formal y hasta menos changas (trabajo informal). Y al no haber industrias, históricamente, no hay fichajes masivos”, enumera Salvia.

La investigación hecha por la UCA sobre el último trimestre del año muestra que el 31,4% de los argentinos vive actualmente en situación de pobreza, o sea, con menos de 14.500 pesos al mes (830 dólares), tomando como índice el costo de vida en el extrarradio de Buenos Aires (GBA), el sector más populoso del país. Esto representa a unas 13,5 millones de personas en todo el país, justamente, un número similar a la población del conurbano de la capital de Estado. El porcentaje marca una mejora con respecto al año pasado (32,9%), pero un aumento en comparación con 2015 (29,7%).

El informe también señala que 2,5 millones de ciudadanos están bajo la línea de indigencia, o sea, salarios por debajo de los 6.000 pesos mensuales (345 dólares). Se trata del 6,4%. Una población similar, en cantidad, a la de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la capital del país. La cifra significa un aumento con respecto a 2015 (5,7%) y un empate al límite del error estadístico en referencia a 2016 (6,9%).

“La desaceleración del fuerte proceso inflacionario y la política de ingresos en materia laboral y previsional, así como la lenta reactivación de la demanda de empleo en algunos sectores” impactaron en forma positiva para reducir la pobreza en el último año, aunque no sucedió así en casos de pobreza extrema”, analiza la UCA. “Las cifras pueden bajar un poco más en el futuro, pero vamos a encontrar un piso estructural del 24% de la ciudadanía que para el capitalismo argentino no parece interesante. Es una población que subsiste, pero que no son demandados por los negocios prósperos”, cierra Salvia.

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