La huelga en Brasil frena el comercio de carne uruguaya

La huelga en Brasil frena el comercio de carne uruguaya

Importadores y exportadores afectados; tampoco entran frutas y lácteos.

La huelga de los camioneros que sacude Brasil desde hace diez días, y que el gobierno de Michel Temer no ha logrado solucionar hasta ahora, está golpeando seriamente el comercio uruguayo. Operadores locales dijeron a El País que la situación comenzó a afectar el abasto de carne bovina importada en el mercado interno, producto que sirve como regulador de precios; además está sintiéndose el faltante de algunos cortes de cerdo.

Tampoco están saliendo productos uruguayos. Solo un exportador de carne bovina uruguaya hacia Brasil tenía ayer trancados unos 12 camiones, algunos en la frontera de Chuy y otros en rutas brasileñas. A eso hay que sumarle las cargas de algunos grupos frigoríficos brasileños que tienen presencia en Uruguay y que habitualmente exportan e importan para el abasto cortes bovinos. En total se habla de unos 20 camiones.

A nivel del mercado interno, es habitual el ingreso de cortes bovinos sin hueso desde frigoríficos exportadores de Río Grande do Sul, e incluso hay frigoríficos que traen carne de otros estados brasileños para volcar al abasto local. En este caso, solo desde Río Grande do Sul hay seis camiones que deberían haber llegado y ni siquiera fueron cargados y hay varias cargas más programadas para junio, contó una fuente del sector a El País.

Brasil es el cuarto exportador mundial de carne de cerdo y el primer exportador mundial de pollos. Si bien a Uruguay ingresa cerdo de Estados Unidos, Alemania, Dinamarca, España y otros países, Brasil abastece a buena parte de las chacinerías locales. En este sentido, hay empresas que tienen trancados en las rutas brasileñas algunos camiones con carne de suino y también con carne aviar.

La huelga en Brasil afecta también el ingreso de otros productos como yogourt, banana, chocolate y frutos tropicales que llegan a los supermercados uruguayos.

El daño es menor en el arroz. Los molinos uruguayos están exportando menos del 5% del arroz que produce al mercado brasileño.

Combustible en Rivera.

En tanto, la ciudad de Rivera comenzó a padecer un desabastecimiento de nafta debido a la gran demanda en los dos lados de la frontera ante la escasez de combustible en Brasil.

La huelga de los camioneros brasileños contra el aumento de los precios del diésel también afecta el suministro de alimentos y por lo tanto los comerciantes riverenses están "preocupados", explicó a El País Marne Osorio, intendente del departamento. "Hay miedo a quedarse sin los productos y eso lleva a que se incremente la demanda", dijo Osorio. "En algunas góndolas de los comercios se está empezando a sentir la falta de alimentos frescos", agregó, como carne y frutas.

Los comerciantes uruguayos están monitoreando lo que sucede al otro lado de la frontera para que sus negocios tengan el stock necesario. "Ellos (los comerciantes) creen que en la medida en que la demanda se incremente" podría ocurrir "un desabastecimiento de los productos", dijo Osorio.

La huelga en Brasil cedió algo ayer después del acuerdo del domingo con el gobierno para reducir el precio del diesel, pero miles de camiones continúan parados en varias rutas.

Gobierno frágil.

La huelga dejó al desnudo la fragilidad del gobierno y descolocó a los partidos políticos, aunque todavía es prematuro prever su impacto en las elecciones de octubre, estiman analistas. "Los camioneros se encuentran frente a un gobierno muy frágil, muy vulnerable. El gobierno mostró capacidades limitadas de reacción, con muchas vacilaciones", dijo el analista político Carlos Pereira, de la Fundación Getúlio Vargas.

Temer acabó cediendo a numerosas reivindicaciones, incluida una reducción del precio del diésel.

En el Palacio de Planalto admiten que esta huelga tuvo un diseño logístico capaz de cortar el flujo de cargas en puntos esenciales como refinerías y aeropuertos. Las autoridades investigan la presencia de grupos políticos "infiltrados".

Una acusación respaldada por organizaciones sindicales. "No son los camioneros los que están en huelga. Hay un grupo muy fuerte (...) de personas que quieren derrocar el gobierno", dijo José da Fonseca Lopes, presidente de la Asociación Brasileña de Camioneros.

Para el politólogo Mauricio Santoro, de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, las concesiones del gobierno "pueden funcionar a corto plazo, pero van a generar un problema fiscal, un problema de recursos en el presupuesto". Con información de AFP y Reuters.

Presidente descarta un golpe militar

Para el presidente Michel Temer no existe ninguna posibilidad de que la huelga de camioneros desencadene un golpe militar en Brasil.

En declaraciones a un pequeño grupo de periodistas extranjeros durante un foro sobre inversiones en San Pablo, Temer desestimó preguntas sobre los riesgos de una intervención militar.

Algunos camioneros movilizados han pedido una intervención militar.

"Hay cero posibilidad de una intervención militar", dijo Temer. "Lo que veo es un rechazo tanto en el ministerio de Defensa como en las fuerzas militares a cualquier tipo de intervención militar", agregó.

Las encuestas señalan que Temer es el presidente menos popular desde que terminó la dictadura militar en Brasil (1964-85). Además, Temer sigue bajo investigación por casos de corrupción. Si la fiscal general brasileña Raquel Dodge decide acusar a Temer, dependería de un voto en el Congreso que pueda ser juzgado o no por la Corte Suprema. Temer se libró el año pasado de dos acusaciones de corrupción.

No está claro, sin embargo, si aún tiene apoyo entre los legisladores para sobrevivir a una potencial nueva acusación, especialmente de cara a las elecciones generales de octubre.

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