La economía nacional cierra el año con 4 indicadores clave en negativo

La economía nacional cierra el año con 4 indicadores clave en negativo

Expertos advierten que la economía comenzó a crecer este año a un ritmo más lento, sin que se haya puesto solución al gasto fiscal, el saldo negativo en la balanza ni se alivie el costo de los combustibles.

La economía boliviana cierra el año con cuatro indicadores clave en negativo: déficit fiscal, déficit comercial, incremento de la subvención de los hidrocarburos y débil expansión en medio de la desaceleración económica mundial.

Para lo expertos, el Producto Interno Bruto (PIB) es el indicador fundamental de las finanzas públicas de un Estado y refleja la “salud” de una economía.

A mediados de año, el Gobierno de Evo Morales calculó que la tasa de expansión para 2019 iba a situarse en 4,5%, “el más alto de la región”, remarcaron. Sin embargo, en octubre, el Instituto Nacional de Estadística (INE), comunicó que Bolivia cerrará el año con un PIB de 3,38%.

“Al hablar del PIB, que es el principal indicador y nos muestra cómo está la economía, podemos ver que hace varios años estamos en desaceleración. Se llegó a un máximo en 2013; en 2014 se tenía un nivel interesante, de 5,5%, y de ahí en adelante se fue reduciendo. En 2018 se cerró con 4,2% y para este año, según el ministro (de Economía, José Luis Parada), se cerrará con 3,2%”, indicó el investigador de la Fundación Jubileo, René Martínez.

Las cifras del PIB reflejan que la economía crece a un ritmo menor “como resultado del comportamiento de diferentes variables económicas estructurales que no fueron resueltas en su momento”, según el experto.

Entre ellas están la diversificación de la economía, la dependencia de los recursos naturales y que, pese a que se vivió una época de bonanza que permitía hacer cambios en la estructura o avanzar hacia una economía diversificada, no se aprovechó.

Déficit fiscal/balanza comercial

Con la caída de los ingresos como consecuencia de una menor venta de hidrocarburos; recursos provenientes de los impuestos que casi no se incrementaron y un gasto público en permanente crecimiento, el déficit fiscal y el déficit en la balanza comercial son dos indicadores que este año se cierran con cifras rojas.

“Los recursos por la venta de hidrocarburos han caído y los recursos de impuestos no aumentan, se han congelado desde 2016, algo que debería estar en constante crecimiento. En conclusión, los ingresos han caído, pero los gastos han seguido expandiéndose; entonces tenemos un déficit fiscal que se profundizó y que ahora ya se considera en un problema, que es cubierto con endeudamiento que también alcanzaron unas cifras récord”, manifestó Martínez.

Para esta gestión el Presupuesto General del Estado (PGE) proyectó que el déficit fiscal alcanzará los 21.502 millones de bolivianos, es decir, el 8,3% del PIB anual, según el miembro de número de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas (ABCE) Germán Molina Díaz.

“Las expectativas históricas muestran que la expansión del gasto público continuará, para atenuar la declinación del crecimiento económico (...). Posiblemente  estos déficit sean cubiertos con créditos del Banco Central de Bolivia y crédito externo de organismos bilaterales, multilaterales y privados”, explicó el economista Molina.

Sobre la balanza comercial, el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, Gary Rodríguez, sostuvo que este año será el sexto consecutivo que Bolivia cerrará con déficit.

“Esta es la sexta gestión consecutiva de déficit fiscal; las finanzas públicas están mal, cerramos 2018 con un déficit comercial de 750 millones de dólares y hasta fin de este año se bordeará los 1.000 millones de dólares de déficit”, puntualizó Rodríguez.

Subvención a los carburantes

Este año, el subsidio a los combustibles -para mantener fijos en el mercado interno los precios del diésel oil y de la gasolina- tuvo un costo para el Estado de 2.727 millones de bolivianos.

El año pasado, por el mismo concepto se tuvo un gasto de 1.705 millones de la moneda nacional,    es decir que el costo del subsidio a los carburantes para 2019 se incrementó en 37,48%.

Punto de vista
Jimmy Osorio, Analista económico

Desde la gestión 2014, debido a la baja de la cotización internacional de los hidrocarburos, el crecimiento económico se ha visto contraído.

Desde ese entonces, para tratar de paliar la caída de los ingresos más importantes que tiene el país, el Gobierno ha echado mano a las reservas internacionales netas y ha adquirido gran cantidad de deuda bilateral y multilateral.

Este aspecto ha derivado en que las finanzas nacionales registren déficit fiscales y comerciales. Si a esto se suma la invariabilidad del tipo de cambio, la subvención a los hidrocarburos y los conflictos sociopolíticos acontecidos recientemente, para este año se puede esperar que se cierre la gestión fiscal con números que volverán a estar en rojo.

Recientemente se aprobó el Presupuesto General del Estado 2020; este presupuesto no fue modificado al proyecto que dejó el anterior Gobierno, por lo que sigue apostando a la renta hidrocarburífera, a la utilización de las reservas y al endeudamiento para generar crecimiento. También se ve que no se hizo un ajuste al gasto corriente ni se incrementó la inversión pública, por lo que, también para el próximo año, el crecimiento económico será moderado y se mantendrán los déficits fiscal y comercial.

Es necesario y urgente que el próximo Gobierno aplique una serie de ajustes de shock al modelo económico vigente en la actualidad, partiendo de la premisa de que se debe cambiar la matriz productiva extractivista, mejorar la eficiencia de la inversión pública y reducir el gasto corriente en al menos un 30%.

 

 

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