La demanda china por carne y sus récords: demasiado bueno para durar

La demanda china por carne y sus récords: demasiado bueno para durar

La presión para importar seguirá, pero a qué precios, recién se sabrá a fines de febrero: un indicador que marcará todo el tono de la ganadería en 2020.

Las exportaciones de carne vacuna a China durante 2019 rompieron todos los récords, en volumen, facturación y precio. Llevaron a que el valor del novillo tipo fuera el mayor de la historia, valorizando cortes que antes tenían un precio mucho más bajo. A la vez, redujeron las ventas a otros mercados, generando una situación de cierta dependencia. Todo fue bien hasta mediados de noviembre. Demasiado bueno para durar. Allí los chinos decidieron renegociar los precios que iban en permanente ascenso. Interrumpieron la partida, barajaron y dieron de nuevo. Pero todavía no sabemos que cartas tocarán.

Al empezar 2020 el escenario es incierto. Los precios de exportación de la carne vacuna a China fueron renegociados y son más bajos y en menos de 30 días podría estar entrando carne de Estados Unidos al gigante asiático, en virtud del acuerdo que firmaron chinos y estadounidenses el pasado 15 de enero.

El precio pago por China comenzó a subir apenas empezado el año pasado. En enero de 2019 el precio de exportación a China era US$ 3.000 por tonelada, sin mayores diferencias con enero de 2018. Se colocaba más volumen que un año atrás, a un precio interesante, pero estable. Desde allí, el precio obtenido por la carne uruguaya se mantuvo permanentemente al alza a medida que se percibía la gravedad de la crisis de los cerdos en China (debido a la gripe porcina africana). Cruzó los US$ 3.500 en julio y los US$ 4.000 en diciembre.

El año pasado los chinos se llevaron del 66% de toda la carne exportada por Uruguay, luego de haber llevado la mitad de las exportaciones el año anterior. Compró 309.081 toneladas (peso canal) de carne vacuna uruguaya, con un aumento de 24% respecto a las 248.803 toneladas del año anterior y el mayor volumen desde que comenzaron las ventas en 2007 –entonces, con apenas 1.500 toneladas–. .

Así el precio de exportación del conjunto de la carne uruguaya y la facturación fue subiendo. Pero a mediados de año el precio empezó a bajar y los importadores desconocieron ventas realizadas para renegociar precios.

Unas 40 mil toneladas quedaron en el limbo. Algo que también le sucedió a los otros países exportadores de la región. Además, en el interín, este 15 de enero China y Estados Unidos firmaron su acuerdo comercial. En 30 días China estaría aceptando carne de Estados Unidos con niveles mínimos de hormonas, agregando un componente adicional en este escenario.

Mientras, a lo largo del año los chinos fueron habilitando a exportadores y empresas frigoríficas del mundo. Tenía 22 países habilitados y 177 plantas habilitadas, pero para noviembre había pasado a 40 países proveedores y 700 plantas proveedoras. En un contexto de oferta ganadera restringida, la voracidad de China llevó a una caída en las ventas de los restantes principales mercados de Uruguay.

Las exportaciones a Estados Unidos cayeron 8% de 70.672 toneladas en 2018 a 64.985 en 2019. La Unión Europea pasó de comprar 53.287 toneladas en 2018 a 42.552 en 2019, con una caída de 20%. El mayor descenso lo tuvo Rusia, que bajó sus compras un 96% de 22.920 toneladas en 2018 a apenas 925 en 2019. Las ventas a Israel bajaron 65% a 7.184 toneladas. Dentro del Mercosur las exportaciones a Chile se redujeron a la mitad (3.293 toneladas) mientras que las compras de Brasil bajaron un 7%, hasta 10.693 toneladas. En carne ovina el proceso fue similar. Las exportaciones de Uruguay a China en 2019 totalizaron 8.049 toneladas (peso canal) con una participación del 54% del total, casi el doble que las 4.424 toneladas exportadas en 2018.

China apareció como mercado para la carne ovina en 2007, con compras por apenas 295 toneladas peso canal. A partir de ahí comenzó un crecimiento ininterrumpido que alcanzó un máximo de 8.416 toneladas en 2013 –con una participación de 35%–, descendiendo en los siguientes dos años y recuperándose de 2016 a la actualidad. El precio de la carne ovina a China en 2019 fue de US$ 4.820 la tonelada peso embarque, US$ 800 o 20% más que los US$ 4.015 de 2018 y el más alto desde que se comenzó a vender.

En este rubro, se enfrenta el mismo panorama que en la carne vacuna: incertidumbre. China está celebrando su nuevo año lunar y con una epidemia, el coronavirus, mutante de la neumonía llamada SARS. ¿Cómo afectará en el consumo?

El mayor valor del novillo

En 2019 el valor del novillo tipo (lo que la industria factura por cada novillo faenado) fue consecuentemente en ascenso. Este indicador que lleva el Instituto Nacional de Carnes (INAC), empezó en US$ 1.078 y fue en permanente ascenso hasta cerrar el año en US$ 1.362, el mayor valor de la historia. Pero con la escasez de ganado, la industria no obtuvo grandes márgenes. La participación de la hacienda fue de 83%, cuatro puntos porcentuales por debajo del año anterior. Mientras que el valor agregado industrial –el dinero que le queda a las plantas frigoríficas para pagar todo lo que no es ganado después de vender la carne– bajó de 21% a 17% en un año y tocó un mínimo desde que se llevan registros. Tras el freno puesto por los compradores chinos, el precio de exportación cayó unos US$ 1.000 por tonelada. En los primeros 17 días de enero promedió US$ 4.755 por tonelada (peso embarque), una caída de 17% por tonelada respecto a los US$ 5.744 promedio alcanzados en los primeros 17 días de diciembre, de acuerdo a datos de la Dirección Nacional de Aduanas.

Son tres los factores que impulsan esta caída. A raíz del fuerte incremento en el precio de la carne –principalmente la de cerdo– el gobierno chino decidió interferir en el mercado: primero habilitando el canal gris –Hong Kong– por donde ingresan grandes volúmenes de carne y a menores precios. En segundo lugar liberando más de 100.000 toneladas de carne de cerdo en los últimos 30 días provenientes de las reservas estatales para casos de emergencia. Como tercera medida el gobierno chino, a raíz de la falta de financiación y capital de las empresas, dio la orden de no otorgar más préstamos para realizar nuevos contratos de compra. De todos modos, las proyecciones que se mantienen vigentes apuntan a que China importe un 26% más de carne vacuna en 2020 de la que importó en 2019 (2,9 millones de toneladas peso canal vs 2,3 millones) según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés). La fiebre porcina no está resuelta. Más allá de que una vacuna en algún momento permita frenar a la epidemia de fiebre porcina, el banco holandés Rabobank no cree que la producción china se pueda normalizar antes de 2025.

La presión para importar seguirá, pero a qué precios, recién se sabrá a fines de febrero: un indicador que marcará todo el tono de la ganadería en 2020. China seguirá comprando y la estabilidad del mercado ganadero sobrevivirá, aunque todavía es primario para llegar a una lógica definitiva de precios, recién se sabrá en marzo cuando la actividad en China se haya restablecido tras el año nuevo lunar. Un factor de incertidumbre para una zafra de terneros que ya puede saberse será buena, aunque tal vez no tenga los números que se esperaban en noviembre.

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