La Comisión Europea propone un plan de recuperación de 750.000 millones de euros

La Comisión Europea propone un plan de recuperación de 750.000 millones de euros

España podría acceder a 77.300 millones en transferencias y 63.122 en préstamos. Un total de 140.000 millones, el segundo dato más alto después de Italia.

Un plan de 750.000 millones de euros para la Recuperación de la UE tras la pandemia, con medio billón en transferencias para costear inversiones y reformas y 250.000 millones de euros adicionales en préstamos a las capitales. Esa es la propuesta que ha presentado hoy la Comisión Europea y que se financiaría con una emisión de deuda sin precedentes por parte de la propia institución.

Según fuentes europeas, España podría recibir hasta 77.324 millones de euros en transferencias y 63.122 en préstamos, para un total de 140.446 millones, el 11% del PIB nacional. Sería el según montante más alto tras los 172.745 millones disponibles para Italia. Teniendo en cuenta las aportaciones y contribuciones que deberá hacer a los diferentes mecanismos, saldría un saldo neto aproximado de 34.000 millones, según cálculos preliminares de Christian Odendahl, del Center for European Reform.

Italia dispondría a 81.800 millones en subsidios y acceso a 90.900 adicionales en préstamos. Pero dado que su PIB es mayor, y sus contribuciones también, el saldo neto de transferencias italianas sería de unos 26.000 millones.

Las diferencias entre los dos países mediterráneos, los más afectados, y el resto, son abrumadoras. Así, el siguiente país con más transferencias es Polonia, con 37.693 millones. Después, Alemania (28.806 millones), que sin embargo no tendría nada en préstamos y que al ser contribuyente neto más grande, de hecho, tiene cifras negativas mayúsculas al final del proceso.

La tabla de recursos preasignados del instrumento que se llamara Next Generation EU incluye en la partida de transferencias los medios de toda la batería de instrumentos que se usarán. El llamado React UE, el Fondo de Transición Justa que se había creado para paliar los efectos del paso a una economía más verde o los fondos de Desarrollo urbano.

A estos 750.000 millones hay que sumar los 540.000 millones de una triple res de seguridad ya aprobada por El Eurogrupo y el Consejo Europeo, y que contemplan hasta 100.000 millones en créditos para el reaseguro del desempleo; 200.000 millones en préstamos a través del Banco Europeo de inversiones; y hasta 240.000 millones para gasto sanitario director e indirector a un tipo de interés del 0,115% a través del Mede, el Mecanismo Europeo de Estabilidad.

NUEVA GENERACIÓN UE
Estaba previsto que lo anunciara este mediodía la presidenta Ursula von der Leyen, en una comparecencia en Bruselas ante el pleno del Parlamento Europeo. Pero después de una filtración, el comisario de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni, ha optado por adelantarse unas horas con la cifra. "Un Fondo de Recuperación de 750.000 millones que se suma a los instrumentos comunes ya lanzados. Un punto de inflexión para hacer frente a una crisis sin precedentes", ha afirmado.

El plan, que se ha retrasado varias veces este mes, es un encargo del Consejo Europeo, de los jefes de Estado y de Gobierno, que ahora tendrán que decidir en discusión junto al Parlamento Europeo si lo aceptan tal cual o fuerzan modificaciones. "O este plan cambia Europa o la Eurocámara no lo aprobará", explica hoy en una entrevista en La Stampa su presidente, David Maria Sassoli.

TRES PILARES
Los anuncios de hoy tendrán tres patas. La primera, el Fondo en sí, que forma parte de un paquete de recuperación amplio que tiene a su vez varios pilares. El Fondo, una iniciativa para la Solvencia que permitirá recapitalizar empresas en apuros y algunos recursos adicionales para proteger la Salud o las partidas que tradicionalmente se recortan antes en cuna consolidación fiscal.

Además, Von der Leyen explicará su propuesta para el Marco Financiero Plurianual de la UE para el periodo 2021-2027, el nuevo Presupuesto de la Unión. En diciembre expira el actual y hay que acelerar las negociaciones. En enero los jefes de Estado y de gobierno fueron incapaces de ponerse de acuerdo, peleando por unas pocas centésimas.

Von der Leyen propondrá hoy un presupuesto renovado de 1,1 billones de euros. Para comprender la cifra hace falta perspectiva. En enero sí, la propuesta del Parlamento Europeo, la más ambiciosa, es que el MMF ascendiera a 1,32 billones de euros. La de la Comisión Europea, punto de partida técnico, era más modesta y la misma que ahora: 1,13 billones. La propuesta que hizo Finlandia en nombre del Consejo, pues el semestre pasado ostentaba la presidencia semestral del mismo, se quedaba en 1,08 billones. Y lo frugales querían aún menos.

Es la negociación más dura en la Unión y ahora tendrá que hacerse con más prisa que antes y peleando simultáneamente por los detalles de este Fondo de Recuperación. Los llamados Frugales (Austria, Dinamarca, Suecia y Países Bajos) no querían antes de la pandemia un Presupuesto europeo muy grande y siguen sin quererlo ahora. Y tampoco quieren que el grueso del Fondo sea de transferencias. Ellos prefieren que todo o casi todo sea en préstamos, y además, con una fuerte condicionalidad. Así que la lucha de los próximos meses va a ser feroz.

DAÑO DE LA PANDEMIA
Y por último, la tercera para y como paraguas para ambas reflexiones, la estimación de que daño económico ha causado el confinamiento y la pandemia. "En general, se espera que la economía de la UE se contraiga más del 7% en 2020. Sin embargo, el peor de los casos, con una segunda ola y medidas de confinamiento extendidas, podría llevar a una caída del PIB de hasta el 16% este año", apuntan los técnicos comunitarios. Con un repunte del desempleo hasta el 9% en toda la Unión.

La idea para poder aumentar la potencia de fuego de las instituciones es ir al mercado aprovechando el rating triple AAA de la Comisión.

Y para ello, la idea es incrementar el margen fiscal (headroom), la proporción entre el techo de gasto actual del Presupuesto Europeo y el máximo de recursos propios contemplado en las normas. Su idea es subir ese porcentaje desde el 1,2% fijado en la actualidad hasta el 2% en los próximos años.

El formato pensado es diferente al que se usará para captar hasta 100.000 millones, también en los mercados, para el programa Sure, que es un reaseguro de desempleo. Que son préstamos para que los países hagan frente a programas como el de los ERTE.

En el Sure, la Comisión pide a los países que aporten algunas garantías nacionales adicionales fuera del marco del MFF para permitir a la Comisión ir al mercado. Lo que proponen aquí es muy distinto. Que sea la Comisión la que, con sus propios recursos, pueda temporal, excepcional y limitadamente, pedir dinero el mercado contra las garantías legales que (si fueran necesarias) debería aportar los Estados Miembro.

RECURSOS PROPIOS
Con ese margen adicional de los recursos propios, algo menos de 100.000 millones, se captarían fondos que prestar. Con líneas cuyo principal se pagaría en todo caso a partir de 2028 y hasta 2058 como máximo. Los intereses sí que habría que ir abonándolos antes. Y la aspiración, aunque es casi imposible, es que en algún momento los nuevos recursos propios generados a través de tributación de corte verde, fueran suficientes para cubrir cada año los pagos de todos estos programas adicionales.

Las ayudas para la inversión en las regiones y sectores más afectados estarán ligadas al Semestre Europeo, que es el periodo de seis meses que en la UE va desde la presentación del borrador Presupuestario hasta la presentaciones de programas de estabilidad y que termina con las recomendaciones específicas que la Comisión hace a cada país. Esto es, que el dinero, como todo el que llega de la UE, tanto en forma de préstamos como en transferencias, tendrá algún tipo de condiciones. Es lo habitual y lo lógico.

Pero eso no quiere decir que haya una condicionalidad mayor a la habitual, al menos según la idea original. La Comisión pedirá a cada país un plan de reformas nacional, con propuestas para inversión y para las mejores de su economía. Y que deberán estar inspiradas y seguir las líneas de esas recomendaciones específicas que cada primavera Bruselas remite a los países.

Así las instituciones comunitarias se aseguran de que las capitales cumplen y van en línea con las prioridades europeas, que son una transición verde o una transición digital, por ejemplo. "Es el Estado Miembro que quiere fondos el que propone sus Planes Nacionales de inversión y reformas, explicando cómo las dos patas de inversión y reformas ayudarán a alcanzar las recomendaciones del Semestre Europeo. Pero también hacia una transición justa, programas operativos. Es para asegurarse de que lo financiado a través del fondo de recuperación es compatible con todos los instrumentos que tenemos", explican fuentes europeas.

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