La CDU acorta distancias con los socialdemócratas a cinco días de las elecciones

La CDU acorta distancias con los socialdemócratas a cinco días de las elecciones

El resto de formaciones se mantienen invariables, aunque la fiabilidad de los sondeos es relativa, con un 40% de indecisos

El Partido Socialdemócrata (SPD) se mantiene en cabeza de los sondeos en la recta final de las elecciones que se celebran el domingo en Alemania, pero el bloque conservador que forman la Unión Cristianodemócrata (CDU) y la bávara Unión Socialcristiana (CSU) ha acortado a tres puntos las distancias. Según las encuestas difundidas este martes, el SPD retiene el 25% del escrutinio que le daban las últimas proyecciones, mientras que la CDU-CSU avanza un punto porcentual, hasta el 22%.

El resto de las formaciones se mantienen invariables. Los Verdes, en el 17%, la populista Alternativa para Alemania (AfD) y los liberales del FDP, con un 11%, respectivamente y Die Linke (Izquierda), en el 6%.

El avance de la CDU-CSU no altera la aritmética de cara a las negociaciones de la futura coalición de Gobierno, pero es viento de cola para los conservadores, que tras 16 años en el poder con Angela Merkel, reciben desde hace semanas el castigo de las encuestas.

"Es hora de que la CDU-CSU pase a la oposición", repite la candidata de Los Verdes, Annalena Baerbock, en todas sus intervenciones. Baerbock ha dado a la CDU-CSU por amortizada y elegido como compañero de viaje al SPD y viceversa.

Los institutos demoscópicos han advertido que los sondeos son fotos fijas y que con un 40% de indecisos, la fiabilidad de los mismos es relativa. A eso se añade la tendencia del elector a reconsiderar su voto en el último minuto y volver a poner la cruz en la casilla del partido conocido, lo que en este caso beneficiaria a la CDU-CSU. Los conservadores, por tanto, no han dicho la última palabra.

Armin Laschet, el candidato peor valorado de los tres con más opciones a alcanzar la Cancillería y el político peor valorado del país, mejora también en las encuestas. Sigue sin despertar pasiones, pero ha ganado tres puntos.

Hay quien todavía se lamenta de la elección de Laschet como candidato en detrimento del ministro presidente bávaro, Markus Söder, con mejores perspectivas de éxito en el momento de tomarse la decisión. Pero se da la paradoja de que la reputación de Söder a nivel federal no coincide con la que tiene en Baviera. En las elecciones regionales de 2018, Söder no sólo perdió por primera vez la mayoría absoluta, sino que obtuvo el peor resultado de la CSU en la historia, con un 37,8%.

La CSU, como cualquier otro partido que concurra a las legislativas, debe superar el umbral del 5% para acceder al Parlamento. En las elecciones de hace cuatro años, la CSU de Söder, obtuvo un 44,2% de los votos, que trasladados a nivel federal supuso un 6,2%. En estas elecciones, la CSU está entre el 28% y el 30%, lo que significa que depende de los mandatos directos para tener presencia en el Bundestag. Si la CSU no logra ese 5%, sería un desastre político para la formación y para el propio Söder.

En el último congreso de la CSU, Söder aseguró el cierre de filas de la CSU con su ex rival Laschet y apeló a los bávaros a votar masivamente en las urnas para asegurar que Baviera tuviera voz propia en la política federal. No fue un llamamiento al uso y desinteresado.

La CDU ha movilizado también sus fuerzas para evitar una segunda posición, que igualmente abriría una enorme fractura en el partido y podría llevar a la dimisión de Laschet. El aire que se respira en el cuartel general de los conservadores es, sin embargo pesado, y tenso en las circunscripciones por las que se presentan algunos de sus barones.

Buena parte de los ministros del actual gobierno aspiran a mantener su escaño por votación directa, entre ellos la ministra de Defensa, Annegrete Kramp-Karrenbauer y el titular de Economía, Peter Altmaier. Los sondeos les son desfavorables.

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