La canciller ha liderado Alemania y las instituciones europeas durante 16 años consecutivos

La canciller ha liderado Alemania y las instituciones europeas durante 16 años consecutivos

La reina Isabel II de Inglaterra y la canciller Angela Merkel se despidieron el viernes en el castillo de Windsor

La reina no coronada de Europa está en el camino de la abdicación en lo que supondrá un cambio de etapa para una UE que tendrá que acostumbrarse a vivir sin Angela Merkel, tanto para la bueno, digamos los actuales planes de recuperación, como para lo malo, como fue la disciplina fiscal impuesta en la crisis del 2010 que maltrató a las economías del sur. En la granja europea, algunos son más iguales que otros, y en este sentido, la más igual de todos es Alemania. Si se le añade una canciller que la ha liderado durante 16 años consecutivos, su influencia se multiplica hasta el punto de que, aunque no ha podido imponer todos sus objetivos, difícil ha sido dar un paso con Merkel en contra.

En el eje francoalemán ha bailado con Chirac, Sarkozy, Hollande y Macron, casi siempre marcando el ritmo

Angela Merkel se estrenó en la UE en la cumbre de diciembre de 2005, y en la foto de familia de aquella reunión aparece acompañada por Tony Blair y Jacques Chirac, dos figuras que estaban ya de salida y que solo durarían dos años más en sus puestos. A partir de entonces, en la pareja francoalemana Merkel ha bailado con Sarkozy, Hollande y Macron, pero dejando cada vez más en evidencia, especialmente a partir de la crisis financiera, quién marcaba el ritmo. Tanto ha cambiado Europa desde entonces que, por primera vez, hemos visto una Europa menguante, con un Reino Unido ya fuera del club. En aquella fotografía de 2005 había tres españoles, José Luis Rodríguez Zapatero, Josep Borrell y Javier Solana. Borrell, el actual Alto Representante de la UE, aparece en su calidad de presidente del Parlamento Europeo. “Esta mujer ha marcado un momento de la historia europea”, dice Borrell mientras recuerda como mucho antes, en 1995, durante la presidencia española de la UE, la llevó a visitar Doñana, cuando ambos se encargaban del medio ambiente. Años más tarde, en el momento en que Borrell presentó su candidatura a la presidencia del Parlamento Europeo, le consta que los conservadores alemanes pidieron referencias suyas a Merkel.

“En el verano del 2015, salvó el honor de Europa”, dice Borrell, que la conoció de ministra del Clima

Borrell destaca dos grandes momentos de la canciller en la UE. “Sin ella, no habría plan de recuperación económica”, dice en referencia a los fondos europeos que ahora empezarán a distribuirse y que suponen un cambio radical de política respecto a la que se aplicó en la crisis de 2010. Y aquí, se puede recordar que fueron Merkel y Macron los que dieron el visto bueno inicial al endeudamiento de la UE para socorrer a los países más afectados. Una luz verde que movilizó a la Comisión Europea.

Otro episodio clave para Borrell fue la reacción de Merkel a la crisis migratoria, cuando abrió las fronteras de Alemania a los refugiados sirios. “En el verano de 2015 Merkel salvó el honor de Europa”, dice al Alto Representante, que considera que es el momento más importante de la trayectoria europeísta de Merkel. Un paso arriesgado que le comportó un precio electoral, y que no fue imitado por el resto de países europeos.

“La echaremos en falta”, dice Solana, que añade que en la crisis actual “todo el mundo ha reaccionado mejor”

Javier Solana también aparece con Merkel en la fotografía de diciembre de 2005. En aquel entonces, era el Alto Representante de la UE, y ahora pronostica que “la echaremos de menos”. “Angela Merkel encarna el papel especial y la responsabilidad alemana en el proceso de integración europea”, dijo Solana en la laudatio que pronunció cuando concedieron a la canciller el honoris causa de la Universidad de Leipzig en 2008. Una frase que ratifica ahora, añadiendo que es “gente que deja impronta, difíciles de substituir, pero que hay que mirar hacia delante”. Solana tiende a justificar la actuación de Merkel en la crisis financiera. “La gente cambia en función de las situaciones, y ahora todo el mundo ha reaccionado de forma mucho más inteligente”, dice Solana que señala como en el 75.º aniversario de la muerte de Keynes, “tiene gracia que todos volvamos a ser keynesianos”.

Merkel se estrenó en la UE en el 2005, con Blair y Chirac; en aquella foto están Zapatero, Borrell y Solana

La Merkel de 2010 no era keynesiana, en realidad casi nadie lo era en aquellos años, y sí muy deseosa de aplicar recetas alemanas a toda Europa. Practicó el Merkiavelismo, según el palabro que inventó para definir aquella política el sociólogo alemán Ulrich Beck en el 2012. Una adaptación de la doctrina del príncipe de Maquiavelo. “La duda como método de coerción, este es el método Merkiaveli. La coerción no es una incursión agresiva del dinero alemán, sino todo lo contrario. Es la amenaza de retirar, retrasar o rechazar el crédito”, escribió Beck, que añadió otra comparación. Si en El Príncipe, en caso de tener que elegir, se considera más seguro ser temido que amado, Merkel adaptó el principio a su manera: ser temida fuera y amada en casa. “Neoliberalismo brutal en el mundo exterior, consenso con matiz socialdemócrata en casa”, escribió Beck en aquellos años.

“Es un ‘pato cojo’ y la debilidad alemana no se equilibra con más peso de Francia”, dice el politólogo Speck

Mucho ha llovido desde entonces, y mucho ha cambiado la UE y también Merkel. Los episodios se han sucedido a ritmo frenético, de crisis en crisis, con migración, Brexit y covid por citar algunas en las que la canciller ahora ya saliente ha dejado su impronta. No fue muy afortunada su última cumbre la pasada semana, cuando un improvisado intento liderado por ella y Emmanuel Macron de forzar una reunión de la UE con Putin, topó con el veto de los países del Este. Un cálculo erróneo que provocó una fractura innecesaria en la UE y que granjeó críticas duras a la canciller.

“Merkel es un lame duck (un pato cojo) ahora y está moviéndose hacia la salida; y la debilidad alemana no se equilibra con un mayor peso de Francia en la UE”, sentenció el politólogo Ulrich Speck después del fiasco francoalemán de la reunión, la última de Merkel en pleno ejercicio del ¬cargo. En la próxima cumbre, en octubre, si asiste será previsi¬blemente como canciller en funciones, a la espera de que se forme un gobierno en el que ella no fi¬gurará.

‘Merkiavelismo’ fue la política de la canciller en la crisis del 2010, según la definió el sociólogo Ulrich Beck

Al mirar hacia donde irá la UE sin Merkel, mucho dependerá de quién sustituya a la canciller, una figura política muy particular. “No es oro todo lo que reluce -dicen funcionarios que llevan muchos años en las instituciones europeas- Su parte positiva ha sido el liderazgo, necesario para coordinar a 28 o 27 países. La negativa es que su europeísmo es demasiado pragmático, le falta el toque visionario o inspirador propio de líderes como Helmut Kohl”. Sin embargo, también reconocen que, a pesar de poder pecar de exceso de pragmatismo, lo ha compensado siendo valiente en algunos momentos clave, como la crisis migratoria, el Brexit o la covid.

Es la canciller que tan distinta reacción tuvo ante las dos crisis económicas que ha sufrido Europa durante sus mandatos, la que abrió las puertas de su país a la migración, y que se enfrentó abiertamente a Donald Trump; pero también la que, contra viento, marea y sentido geoestratégico, mantiene su apoyo al proyecto Nord Stream 2, para suministrar gas ruso directamente a Alemania. Una contradicción flagrante en tiempos de enfrentamiento al alza con Putin, pero que, vista la inversión realizada y las obras a punto de concluir, parece imposible de corregir.

Bruselas 2005, Bruselas 2021
La canciller Angela Merkel debutó en una cumbre europea el 17 de diciembre del 2005, cita celebrada en Bruselas y dominada por la oposición británica, ejercida por el primer ministro Tony Blair, al proyecto de presupuestos de la UE (imagen superior). Casi un centenar de cumbres después, la dirigente democristiana se despidió de sus colegas en la cumbre de la UE del pasado 25 de junio, en Bruselas, centrada en la recuperación económica después de la pandemia. La historia de Europa del primer tercio del siglo XXI no se explicaría sin el liderazgo de la canciller, que compensó en ocasiones los vacíos y silencios de la propia UE.

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