La brecha de género que persiste en el financiamiento electoral

La brecha de género que persiste en el financiamiento electoral

Un análisis de Lupa Electoral, el proyecto de la ONG Espacio Público para monitorear la campaña 2017, muestra que las candidatas a la Cámara Baja han recibido el 24% del total de los aportes, pese a que la Ley de Cuotas las hizo llegar al 40% de las postulaciones. Un escenario que, aseguran, continúa estableciendo una cancha dispareja.

La diferencia, por ahora, es evidente. Pese a que un 41% de quienes compiten por un escaño de la Cámara de Diputados son mujeres, hasta el pasado martes 10 de octubre habían recibido, en conjunto, $ 413.770.459, equivalentes al 24,3% de todo el financiamiento electoral registrado por el Servel. Una distancia que se traduce en que, en promedio, los candidatos hombres reciben dos veces más financiamiento que las candidatas.

La cifra es el primer hallazgo de Lupa Electoral, el proyecto de la ONG Espacio Público para monitorear la campaña 2017 en dimensiones como el financiamiento de quienes postulan a La Moneda y el Parlamento, así como la forma en que se cumple con la ley respecto de la publicidad de campaña en las calles.

Y revela que, al menos en lo que respecta al financiamiento, el debut de la ley de cuotas tiene una página pendiente, debido a que las candidatas tienen una distancia importante de recursos que enfrentar. Todo esto, pese a que, en relación a 2013, se cuadruplicaron la cantidad de mujeres que aspiran a la Cámara y el Senado.

Eduardo Engel, director de Espacio Público, es prudente en advertir que las cifras son preliminares. Que sólo el 20 de noviembre, es decir, cuando termine la elección, se podrá saber la real proporción en cuanto a los aportes. Pero también es claro para señalar que la tendencia inicial es preocupante.

“A nivel de totales, los hombres tienen un poco más que el doble de financiamiento que las mujeres. El candidato hombre típico tiene 2,16 veces el financiamiento que el de la mujer típica”, manifiesta el académico.

Fuera del “top ten”
El tema de la equidad de género en el financiamiento de las campañas es uno de los puntos relevantes de cara a la elección, sobre todo por el debut de la ley de cuotas. De hecho, en Espacio Público cuentan que la embajada de Canadá, uno de los financistas del proyecto de la Lupa Electoral, junto con la Fundación Friedrich Ebert, manifestó su interés especial en la comparación de los aportes entre hombres y mujeres.

“Con la nueva ley tenemos ahora la obligación de un mínimo de 40% de candidatas mujeres, pero eso puede servir muy poco si esas candidatas no tienen financiamiento”, plantea Engel para recalcar la importancia de dicha información.

Y los ejemplos muestran una disparidad, al menos en la parte inicial de la campaña. De acuerdo a la información recabada por Lupa Electoral desde el Servel, entre los 10 candidatos a diputados con mayores aportes en lo que va de la campaña hay independientes y militantes de la UDI, el PS, RN, la DC y Evópoli. Hay incumbentes, ex dirigentes estudiantiles, miembros de mesas directivas y ex subsecretarios. Pero todos ellos comparten algo: son hombres.

En el espacio que va entre los $ 71 millones que registra Julio Isamit (independiente-UDI) y los $ 25 millones de Ignacio Urrutia (UDI), la posición 1 y la 10 de la lista, no aparece ninguna candidata. La primera en la lista es Marcela Concha (independiente-PR), que tiene hasta el momento $ 21.592.269. Y sólo tres mujeres más aparecen en las 20 primeras posiciones: Morín Contreras (PS), Loreto Seguel (independiente-Evópoli) y María José Hoffmann (UDI).

“Nos centramos en diputados, porque es donde hay más candidatos, de modo que es más fácil sacar estadísticas que sean válidas. Y los 10 candidatos con mayor financiamiento hasta ahora, porque esto puede cambiar, son todos hombres. Recién en el número 11 aparece la primera mujer. Y si tomamos los 20 candidatos con mayor financiamiento hasta ahora, el 80% son hombres”, recalca Engel para explicar el foco de los datos.

Al apreciar el desglose por tipo de aporte que se puede construir a partir de la información que entrega el Servel, aparece un panorama consistente en todas las categorías: sin importar cómo se mida, la proporción de aportes a mujeres es mucho más baja que a hombres.

Por ejemplo, al observar los aportes públicos -aquellos en que está identificado el donante-, la proporción es casi idéntica al promedio: 76% para candidatos y 24% para candidatas. Algo similar pasa con los aportes anónimos, donde los números son 74% y 26%, respectivamente.

Y un dato que sorprende es la gran disparidad que se observa en cuanto al monto de los créditos concedidos. De los $ 223 millones reportados hasta el 10 de octubre por este mecanismo, apenas $ 15 millones fueron entregados a candidatas. Es decir, el 6,7% del total.

Partidos al debe
La dinámica no es diferente en el caso de los aportes entregados por los propios partidos políticos a los postulantes. Pese a que proporcionalmente es mejor que el promedio, las transferencias en el caso de las candidatas llegan al 31% del total, lejos de conseguir el mayor equilibrio que busca la ley de cuotas.

“Uno esperaría que si hay un 40% de candidatas mujeres, el 40% del financiamiento esté con ellas. Y eso no se cumple para nada”, dice Engel.

Esta situación, y la baja tasa de créditos, son especialmente llamativas, debido a que se incorporaron disposiciones extraordinarias que premian financieramente a las colectividades y las propias postulantes, con el fin de incentivar la competencia.

De hecho, se estableció que los partidos recibirán 500 UF por cada candidata electa como diputada o senadora en todas las elecciones hasta 2029, y que, sin importar si salen elegidas o no, las aspirantes recibirán en esos mismos comicios un 20% más de devolución del gasto electoral que los candidatos, llegando a 0,05 UF por voto, contra las 0,04 UF para los postulantes.

Engel marca que las primeras estadísticas también reflejan un proceso, y una necesidad de que las colectividades se pongan al día con lo que, destaca, es un cambio cultural profundo.

“El número de mujeres que tenemos en el Congreso es muy bajo. Es un número que ha venido creciendo muy lentamente en los últimos 25 años, y para que pueda ir creciendo más rápidamente lo primero fue la exigencia del mínimo de un 40% de candidatas”, dice. “Pero hay un segundo paso: que los partidos también privilegien a las mujeres candidatas, y que tengan al menos sus mismos recursos que los hombres candidatos”.

El director de Espacio Público, eso sí, pone pausa respecto de uno de los temas que causaron una mayor cantidad de dolores de cabeza a los partidos, sobre todo de cara al cierre de las plantillas parlamentarias: la polémica que apunta a que una parte relevante de las candidatas son postulaciones testimoniales, y hechas sólo para cumplir la exigencia legal del 40%.

Según plantea Engel, los datos recabados hasta ahora no son categóricos respecto de mostrar la existencia masiva de este tipo de postulaciones, al menos en lo que respecta al financiamiento recibido. “Las semanas que vienen, cuando veamos que un candidato no está recibiendo casi ningún peso de financiamiento, uno podría ver que esos son candidatos ‘galleta’, pero por el momento los candidatos sin ningún financiamiento declarado en el Servel son un gran número, tanto de hombres como de mujeres. Así que al menos esa conclusión es un poco temprana”, indica.

Pero más allá de eso, y aunque todavía falta por ver la evolución, hay un punto que Engel destaca como algo claro hacia el futuro, cuando se evalúen los efectos de la ley de cuotas: “No basta con tener solamente un mínimo de mujeres candidatas. También tenemos que tener los recursos para que puedan competir en igualdad de condiciones”.

www.prensa.cancilleria.gob.ar es un sitio web oficial del Gobierno Argentino