La ausencia de Rusia y China desluce la cumbre de Exteriores del G-20

La ausencia de Rusia y China desluce la cumbre de Exteriores del G-20

Pekín pide a los países ricos que no “acaparen” las vacunas contra la covid

Enterrada la era de Donald Trump, el G-20 de Exteriores, celebrado en la ciudad italiana de Matera, se comprometió ayer en apostar por el multilateralismo para afrontar las crisis internacionales que asolan al mundo, como la pandemia o la crisis climática. Bajo la presidencia italiana, la reunión de los ministros de Exteriores de las 20 mayores economías mundiales fue la primera presencial en dos años, y la oportunidad para muchos de volver a verse las caras después de un tiempo marcado por la emergencia sanitaria. “El multilateralismo y la colaboración internacional son los únicos instrumentos verdaderamente eficaces ante los desafíos globales. Hemos tenido un claro ejemplo con las vacunas”, dijo el ministro anfitrión, el grillino Luigi Di Maio, en la apertura de la sesión.

El secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, coincidió en que “la cooperación multilateral será crucial para nuestra capacidad colectiva para poner fina a esta crisis sanitaria mundial”, evidenciando el acercamiento radicalmente diferente al de la anterior administración estadounidense. Blinken volaba ayer de retorno a Washington terminando una gira europea que le ha llevado a Alemania, Francia e Italia, durante la cual ha subrayado el deseo del presidente Joe Biden de recuperar el espíritu de la cooperación internacional tras los años del “América primero” de Trump.

Sin embargo, China y Rusia no fueron testigos de este esfuerzo presencial por el multilateralismo. Los representantes de Pekín y Moscú fueron los dos grandes ausentes de la cita en Matera. El chino Wang Yi decidió participar por videoconferencia, igual que los titulares de Brasil y Australia. El ruso Serguéi Lavrov envió a su viceministro. La ausencia fue muy notada en la reunión, tal y como remarcó el ministro alemán Heiko Maas. “Cuando te juntas también debes hablar con los otros. Necesitamos diálogo con Rusia y China”, dijo en un descanso.

El jefe de la diplomacia china participó por videoconferencia y Moscú se limitó a enviar a su viceministro
En Matera aparecieron algunas divergencias en cuanto a la gestión de las vacunas. La aportación virtual de Wang Yi fue de las más comentadas. El jefe de la diplomacia del gigante asiático pidió a los países productores de vacunas contra la covid que no las acaparen “de forma excesiva”, y recalcó que el “multilateralismo no es un eslogan grandilocuente ni un envasado para el unilateralismo”. “Consiste en proteger el sistema internacional con las Naciones Unidas en el centro o en adherirse a la apertura y la tolerancia frente a las políticas exclusivas”, sostuvo, poniendo en valor que hasta ahora China ha proporcionado “más de 450 millones de dosis a casi 100 países”.

La frase no gustaría al ministro alemán. Antes del encuentro, Maas dijo que iba a expresar su disconformidad sobre la manera en que China y Rusia han ofrecido vacunas para impulsar sus relaciones con ciertos países. “Esto no va de lograr avances geoestratégicos a corto plazo”, avisó. La reunión de ayer preparó el terreno para el encuentro de jefes de Estado y de Gobierno previsto en octubre en Roma, cuando Biden debería encontrar por primera vez como presidente a su homólogo chino, Xi Jinping.

La presidencia del G-20 que ostenta Italia, un país con grandes intereses en África, decidió que por primera vez se juntaran los titulares de Desarrollo para hablar de seguridad alimentaria, para lo que acudieron varios ministros africanos como el congoleño, Christophe Lutundula, que reclamó “acciones urgentes” para ayudar a que el continente supere la emergencia económica derivada de la pandemia. Ayer también se adoptó la declaración de Matera, una “invitación a la acción” para que la comunidad internacional se comprometa a hacer frente al hambre que afecta a 850 millones de personas en el mundo.

EE.UU. se esfuerza en mostrar el cambio de acercamiento tras los años del “América primero” de Trump
Tras la reunión y cuando empezó a caer el sol –en la localidad italiana se superaron los 40 grados– los ministros pudieron comprobar de primera mano la belleza de los Sassi de Matera, las cuevas excavadas en la roca. Durante siglos, los habitantes de esta ciudad en la sureña región de Basilicata vivieron en estas construcciones, donde la insalubridad y las enfermedades favorecieron una alta mortalidad. Ahora los Sassi son patrimonio de la Unesco e Italia ha escogido esta remota ciudad que en el pasado era considerada una vergüenza nacional para celebrar uno de los eventos más importantes de su presidencia del G-20. Hoy la jornada continuará para los titulares de Desarrollo, que volverán a verse en la ciudad de Brindisi para hablar de la asistencia sanitaria.

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