Kramp-Karrenbauer renuncia a competir para suceder a Merkel tras el escándalo de Turingia

Kramp-Karrenbauer renuncia a competir para suceder a Merkel tras el escándalo de Turingia

La líder de los conservadores quedó muy debilitada tras la fisura del cordón sanitario en un Estado del este del país.

La fisura del cordón sanitario en Turingia ha pasado una descomunal factura política en Alemania. Para Annegret Kramp-Karrenbauer, presidenta de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y favorita en la carrera por la sucesión de la canciller, Angela Markel, ha sido mortal. Kramp-Karrenbauer renunciará a su candidatura como futura jefa de Gobierno en el verano, según confirmó un portavoz de la CDU a este diario.
Una vez que los conservadores hayan elegido a un nuevo candidato, Kramp-Karrenbauer renunciará también a su puesto como presidenta del partido. Las turbulencias en el centro-derecha alemán proyectan considerables dosis de inestabilidad política de la primera economía europea en la recta final de la era Merkel. El plan ordenado y sin sobresaltos diseñado por la canciller ha saltado por los aires. Está previsto que AKK, como se conoce en Alemania a Kramp-Karrenbauer, comparezca este mismo lunes para explicar su decisión.

Esta se produce después de que en Turingia, Land al este del país, fuera elegido en el Parlamento regional un candidato liberal con los votos de la ultraderecha y también de la CDU. Ha sido la primera vez que un candidato era proclamado gracias a los votos de los ultras, lo que ha supuesto una fractura del hasta ese momento firme cordón sanitario. La CDU de Turingia votó en contra de las directrices del partido en Berlín y de las órdenes de la propia Kramp-Karrenbauer, que quedó desautorizada. Al final, fue la canciller Merkel la que, desde Pretoria, a 8.800 kilómetros de distancia, se vio obligada a intervenir para poner orden en el partido y obligar a la CDU regional a revertir la elección del candidato liberal y a buscar una salida a la crisis sin contar con el apoyo directo ni indirecto de la ultraderecha.

Tras conocerse la noticia, las reacciones políticas se han sucedido en tromba. La extrema derecha se frotó las manos ante una caída que, en parte, considera mérito propio. “No ha sido capaz de implementar la política de su partido de exclusión de nuestro partido democrático y eso es bueno”, se felicitó Alexander Gauland, presidente honorario de AfD. “Es completamente absurdo y poco realista no querer cooperar con AfD a largo plazo”, consideró.

Annalena Baerbock, co-líder de Los Verdes, el partido estrella de la política alemana, sostiene que es una situación muy difícil para el país: "Me preocupa el creciente vacío de poder. La CDU debe clarificar cómo piensa garantizar un Gobierno estable en estas circunstancias”. Y añadió: “Los partidos no deben actuar ahora con tacticismo, sino lograr que el cortafuegos contra AfD se mantenga. La inestable situación de Turingia no debe contagiarse al resto del país”.

Continuismo
Con 57 años, Kramp-Karrenbauer, actual ministra de Defensa, fue elegida para presidir el partido en diciembre de 2018 en un congreso en Hamburgo, en el que su candidatura centrista y continuista se impuso por la mínima a la de la corriente más conservadora y rupturista. Su salida complica la sucesión de Merkel, cuyo cuarto y último mandato está previsto que finalice en 2021. Supone además un golpe para la canciller, que no ha ocultado su preferencia por Kramp-Karrenbauer frente a otros candidatos. Su salida supone no solo una victoria para los rivales de AKK, sino también para los detractores de Merkel y, en general, para el ala más conservadora del partido, que considera que la canciller ha “socialdemocratizado” la CDU, dando alas a la extrema derecha. “¡AKK-K.O!”, titulaba con cierto regocijo en su edición digital el sensacionalista y conservador Bild, el diario más leído en Alemania.

Kramp-Karrenbauer ha comunicado su decisión en el comité ejecutivo del partido este lunes tras asegurar que “hay una relación sin resolver entre algunas partes de la CDU, AfD [Alternativa para Alemania, la ultraderecha] y Die Linke [La izquierda]”, según las mismas fuentes. Kramp-Karrenbauer se opone frontalmente a cualquier tipo de cooperación con la extrema derecha y también con Die Linke, como dejó por escrito el partido en 2018. Ambas formaciones fueron las más votadas en las elecciones de Turingia del pasado octubre.

Cuatro candidatos destacan ahora en la carrera por la sucesión de Angela Merkel. El primero, Friedrich Merz, el hombre de negocios al que derrotó AKK hace un año y que amenaza eternamente con volver. Markus Söder, líder de los conservadores bávaros (CSU), podría ser otro aspirante oficioso según coinciden numerosos analistas. Más hacia el centro, podría concurrir Armin Laschet, próximo a Merkel y ministro presidente de Renania del Norte-Westfalia, un bastión tradicionalmente socialdemócrata. Y por último, Jens Spahn, el joven y proactivo ministro de Sanidad del actual Gobierno alemán y representante como los otros, excepto Laschet, del ala más a la derecha del partido. Está por ver qué posición adoptaría cada uno de ellos en cuanto a una posible cooperación con AfD frente a la aplicación de un férreo cordón sanitario como el que defiende Kramp-Karrenbauer.

www.prensa.cancilleria.gob.ar es un sitio web oficial del Gobierno Argentino