Kim Jong-un suspende a última hora la amenaza de atacar Guam

Kim Jong-un suspende a última hora la amenaza de atacar Guam

El dictador no ordena disparar los cuatro misiles que había anunciado sobre la isla

Al final, las amenazas de Corea del Norte se han vuelto a quedar una vez más en una fanfarronada. Aunque su joven dictador, Kim Jong-un, fue informado el lunes por la noche por su Estado Mayor del plan para lanzar cuatro misiles al Océano Pacífico en dirección a la isla estadounidense de Guam, como había prometido, no dio la orden de disparar. Según informó ayer la agencia estatal de noticias KCNA, Kim Jong-un decidió esperar «un poco más» para «observar el comportamiento estúpido de los yanquis» antes de tomar una decisión.

«Si los yanquis persisten en sus acciones extremadamente peligrosas e imprudentes, probando la contención de la República Democrática Popular de Corea, tomaremos una importante decisión como la ya anunciada», advirtió el joven tirano en su primera aparición pública en dos semanas.

Como en crisis anteriores, el régimen estalinista de Pyongyang vuelve a rebajar la tensión en el último minuto tras una escalada militar que, en esta ocasión, ha sido ferozmente respondida por Estados Unidos. Tras las últimas sanciones de la ONU por sus dos ensayos de misiles intercontinentales, capaces en teoría de llegar a suelo norteamericano, Corea del Norte había anunciado su intención de disparar a mediados de este mes otros cuatro proyectiles hacia la isla de Guam, donde la Casa Blanca tiene una de sus principales bases militares en el Pacífico.

Lejos de amilanarse, el presidente Trump amenazó con responder con «furia y fuego» si Kim Jong-un se atrevía a poner en peligro su territorio. Finalmente, y tras una escalada verbal sin precedentes,Corea del Norte vuelve a recular «in extremis» cuando muchos ya se temían un enfrentamiento nuclear. El lunes, el secretario de Defensa estadounidense, Jim Mattis, ya había dejado claro que «si nos disparan, podría desembocar en una guerra muy rápidamente».

La «tregua» de Kim Jong-un ha sido acogida con alivio tanto en la isla de Guam como en el resto de Asia, pero lo cierto es que su amenaza nunca fue tomada en serio. Aunque los medios han recogido con grandes titulares la belicosidad de los últimos días, tanto los expertos como los diplomáticos tenían claro que no se iba a producir un choque armado. «Una guerra es impensable», comentaba recientemente a ABC un alto funcionario japonés en Tokio. Además de hacer frente a las amenazas de Kim Jong-un, la nueva estrategia de la Casa Blanca consiste en aumentar la presión de las sanciones internacionales.

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