Karim Khan, jefe del equipo de la ONU que investiga las atrocidades del Estado Islámico: "Irak podría tener su momento Núremberg"

Karim Khan, jefe del equipo de la ONU que investiga las atrocidades del Estado Islámico: "Irak podría tener su momento Núremberg"

Desde octubre de 2018, Khan y su equipo buscan entre fosas comunes, testimonios de los supervivientes y documentos de la red yihadista pruebas para hacer justicia a las víctimas de unos crímenes "que jamás deberían haber ocurrido".

Hace dos años el abogado británico Karim Khan asumió, bajo mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, uno de los retos más complicados de su extensa carrera profesional: investigar y reunir las pruebas de las atrocidades cometidas por el autodenominado Estado Islámico en Irak con el objetivo último de juzgar a algunos de sus responsables por crímenes de lesa humanidad, de guerra y genocidio. "Llegué a Bagdad el 31 de octubre de 2018 con un equipo de cinco personas, sin oficina ni infraestructura real. Estoy orgulloso de decir que 20 meses después, estamos a pleno rendimiento", reconoce Khan en una entrevista a EL MUNDO. Curtido en los pasillos de la Corte Penal Internacional y los tribunales especiales para Ruanda, Yugoslavia, Camboya, el Líbano y Sierra Leona, este reputado experto en Derecho Penal Internacional y Derechos Humanos lidera ahora el Equipo de Investigación de la ONU para Promover la Rendición de Cuentas por los Crímenes Cometidos por el Estado Islámico (Unitad, por sus siglas en inglés) que busca entre fosas comunes, registros telefónicos, documentos de la organización yihadista y testimonios de los supervivientes pesquisas para saciar la sed de justicia.

Se cumplen seis años de los ataques del IS (Estado Islámico, por sus siglas en inglés) contra la minoría yazidí en Sinyar. Miles de mujeres y niñas fueron convertidas en esclavas sexuales. Las víctimas y supervivientes denuncian la lentitud del proceso judicial contra sus verdugos...

Desde la perspectiva de la víctima, estos crímenes jamás tendrían que haber ocurrido. Que se produjeran es una mancha para todos nosotros, para la comunidad internacional y para Irak aunque luego el país haya pagado un alto precio y muchos miembros de sus fuerzas de seguridad hayan sacrificado sus vidas. Yo estoy de acuerdo con las víctimas en que ha pasado ya mucho tiempo. Hasta 2017 el Daesh [acrónimo en árabe del IS] controló un territorio del tamaño del Reino Unido y yo solo fui designado para el cargo en 2018. Su preocupación por la velocidad de la justicia es correcta porque llevan esperándola desde 2014. En términos de Unitad, solo llevamos trabajando sobre el terreno desde finales de 2018 y solo desde abril de 2019 disponemos de oficina. Desde se ángulo, el equipo ha trabajado increíblemente rápido. Muchos de quienes nos han visto en acción nos han dicho que estamos conduciendo el barco al mismo tiempo que lo construimos. La realidad es que aún queda un largo camino para que las víctimas puedan ver la justicia que ansían.

¿Cuáles son los progresos cosechados hasta ahora?

A través de nuestra colaboración con la justicia iraquí y de órdenes judiciales, hemos obtenido los registros telefónicos de los ataques, hemos analizado los datos y hemos proporcionado la información resultante a las autoridades locales. Hemos desarrollado una buena cooperación con la Inteligencia militar iraquí. En estos momentos tenemos 24 terabytes de información. Hemos llevado a cabo investigaciones en paralelo con testigos que hemos podido identificar. Desde marzo del año pasado contamos con una base centralizada de muestras de ADN de supervivientes que aumenta la probabilidad de identificar y devolver cuerpos. Mi mandato no es el terrorismo sino reunir y analizar pruebas de actos del IS que pueden ser constitutivos de genocidio, crímenes de lesa humanidad y de guerra. Uno de los problemas que nos hemos encontrado es que Irak carece de una arquitectura legal para crímenes internacionales.

A este respecto, lleva meses reclamando una reforma legal que lo permita...

Tengo ciertas esperanzas en que pueda producirse. En noviembre el presidente iraquí Barham Salih, presentó una ley que, si es aprobada, permitirá perseguir los actos del Daesh como genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad, independientemente de que hayan sido cometidos dentro o fuera de su territorio. Las protestas políticas, los acontecimientos a principios de año [el ataque con dron estadounidense que mató al general iraní Soleimani] y ahora el coronavirus han retrasado esa aprobación. En septiembre se reanuda el trabajo del Parlamento y esperamos que pueda producirse un impulso. Es importante para las víctimas que los crímenes se denominen como lo que son. No es terrorismo, como hemos visto en otras partes del mundo, sino una persecución por razón de credo o raza y un intento de destruir a comunidades enteras.

¿Existen pruebas suficientes para una suerte de nuevos "Juicios de Núremberg"?

No voy a distinguir entre juicios internacionales o locales. Existen unos requisitos básicos para un proceso justo. Buscamos pruebas que puedan ser aportadas ante el tribunal de cualquier país y reivindicar los derechos de los supervivientes a la justicia. Se requieren evidencias que puedan resistir el paso del tiempo. Ése es el legado de Núremberg. Cuando un fascista hoy niega el Holocausto es visto como un loco o como alguien extremadamente peligroso. Aquellos juicios, basados en evidencias, demostraron que el plan fue concebido desde los niveles más altos nazis como una política de supremacía racial. Y ahora, cuando alguien defiende principios del fascismo, el mundo tiene una campana de alarma. Eso es lo que se necesita para el Daesh. Una de las formas de hacerlo esto es exponer que su ideología va contra los principios de la Humanidad, del islam y de cualquier otra religión.

¿Dónde y cómo podrían realizarse esos "Juicios de Núremberg" contra el IS?

La Corte Penal Internacional no tiene, de momento jurisdicción en Irak. Apoyamos a países europeos que están dispuestos a ejercer su jurisdicción. Tenemos que respaldar también a Irak porque merece nuestro crédito. Fueron ellos los que nos invitaron, los que apoyan la resolución y los que están mejorando su capacidad. Yo creo que podría haber un momento Núremberg en Irak, tanto en Bagdad como en el Kurdistán. Núremberg implica un proceso alejado de polémicas, rumores y especulaciones y basado en evidencias que pueden ser desafiadas en público y que crean un registro. Para eso no se necesita un tribunal internacional.

Uno de sus campos de trabajo son las fosas comunes que dejó el IS...

Así es. Cuando llegué, se calculaba que existía alrededor de 200 emplazamientos con asesinados. Algunos no eran fosas comunes porque ni siquiera habían sido enterrados. Hemos dado prioridad a las que son más relevantes para los casos judiciales que construimos. Hemos iniciado la exhumación de 18 fosas y concluido 16. La Covid-19 ha complicado el trabajo pero acabamos de comenzar otras en varias ubicaciones, desde Mosul hasta Al Anbar.

En estos dos años se han sumergido en algunas de las más salvajes atrocidades cometidas por el IS. Imagino que ha sido duro...

El equipo está preparado para una depravación que no debería existir en el siglo XXI. No estamos en la Edad Media. Estamos en un tiempo en el que enviamos misiones a Marte pero, al mismo tiempo, debemos presenciar crucifixiones, violaciones, esclavitud y crueldad. Para nosotros es un honor servir a los supervivientes, que son los verdaderos héroes. Cuando veo a personas a las que no les ha quedado nadie, que son huérfanos en el universo y que han sido testigos de cómo sus familias eran borradas, intento ponerme en su piel. Me pregunto cómo tienen el coraje de levantarse cada día, de lavarse e intentar tener un porvenir mejor. Es su entereza en la que tenemos el deber de centrarnos.

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