Jubilarse a los 53 o solteras que heredan pensiones… Bienvenidos a Brasil

Jubilarse a los 53 o solteras que heredan pensiones… Bienvenidos a Brasil

El sistema de pensiones vigente es insostenible y muy desigual. La reforma que debate el Congreso marcará el éxito o fracaso del mandato de Bolsonaro

São Paulo - Quien piense que los sistemas de pensiones son algo ajeno o aburridos es que aún se siente joven. O no conoce Brasil. Hace semanas que las familias, la prensa y el Congreso debaten sobre cómo desactivar la bomba de relojería en que se han convertido las jubilaciones. Un asunto en el que las hijas de militares son las villanas preferidas. Resulta que 110.000 brasileñas disfrutan de una pensión vitalicia heredada de su padre que es compatible con tener un empleo, pero incompatible con tener un marido. Estas solteras cobran una paga mensual de unos 6.000 reales (1.300 euros) en un país donde dos tercios de sus compatriotas se jubilan con seis veces menos: 998 reales, el salario mínimo. Aunque privilegiadas, ellas no son las más privilegiadas si obviamos que no tuvieron que trabajar para disfrutar de ese derecho.

La verdadera casta –parte del 1% de Brasil-- son los parlamentarios con 6.200 euros al mes y los jueces. Unos y otros se pueden retirar pronto. No solo eso. Ellos tendrán la última palabra a la hora de eliminar (o no) los privilegios de los cargos que ostentan.

La misión de reformar el sistema actual es de envergadura, vital para las cuentas públicas y la economía. El anterior presidente fracasó y ahora nadie duda en Brasil de que aprobar (o no) un sistema que sustituya al vigente es lo que definirá el mandato de Jair Bolsonaro. Las pensiones copan los informativos, los diarios han lanzado aplicaciones para calcular cómo quedaría la paga… y #OuReformaOuquebra fue uno de los asuntos más comentados en Twitter el fin de semana.

“El sistema es económicamente insostenible”, sentencia la OCDE, el club de los países ricos, en un informe en el que destaca que las pensiones brasileñas otorgan un porcentaje alto del último salario a edades mucho más tempranas que otros países. Además es profundamente desigual, como explica Pedro Fernando Nery, autor del libro Reforma de las pensiones. Por qué Brasil no puede esperar. “Con el sistema vigente, el rico puede recibir 40 veces más que el pobre con una baja contrapartida contributiva”, afirma este asesor económico del Senado. “Es un sistema complejo con diversos tipos de jubilación, en el que los más pobres necesitan trabajar hasta los 65 debido a que pasan mucho tiempo en el paro y en la informalidad porque nuestro mercado de trabajo es muy dual. Y los más ricos tienen empleos formales toda la vida y logran jubilarse antes”.

Comparado con el resto del mundo, se retiran jovencísimos. Las brasileñas, a los 53 años; ellos, a los 57 de media porque es uno de los pocos países sin edad mínima de jubilación. Basta contribuir tres décadas o más. Precisamente estos días se ha retirado a los 55 el juez más veterano del caso de corrupción Lava Jato. A partir de ahora trabajará de consultor.

El intenso debate está salpicado de miles de cifras, todas de mareo. Aquí algunas esenciales. Las pensiones devoran el 58% del presupuesto, el triple de lo que se invierte en la suma de educación y salud; la Seguridad Social absorbe un 12,7% del PIB… una sangría. La reforma, que aún tiene meses de tramitación por delante, pretende ahorrar en una década 1,16 billones de reales (263.000 millones de euros).

En este país tan vasto y desigual, la distinta esperanza de vida entre sus 209 millones de habitantes ahonda la brecha porque los desfavorecidos trabajan más años pero viven menos. La OCDE afirma que “las pensiones han jugado indudablemente un papel significativo en la lucha contra la pobreza entre los mayores” porque llegan a prácticamente a todos los mayores pero reclama la reforma para invertir más en la infancia, que lidera la pobreza.

La desigualdad es también enorme entre los funcionarios y los empleados el sector privado, claramente a favor de los primeros, que cobran una pensión seis veces mayor. Una protección exagerada, afirma Nery, que está inscrita en la Constitución de 1988 –otro factor que dificulta enormemente la reforma—.

www.prensa.cancilleria.gob.ar es un sitio web oficial del Gobierno Argentino