Joe Biden y la diplomacia de los fideos con China

Joe Biden y la diplomacia de los fideos con China

En medio de las peores relaciones bilaterales en décadas, la elección del demócrata ofrece un respiro a la agresiva retórica de Trump. Washington y Pekín podrían reanudar la cooperación pragmática pero la tensión comercial seguirá en el corto plazo

En la puerta de una librería del distrito de Andingmen, en Pekín, cerca del Templo de Confucio, los dueños han puesto un viejo cartel que tenían cogiendo polvo en el almacén con cuatro fotos de Joe Biden visitando su local el 5 de diciembre de 2013. En medio del pasquín está el sello del águila calva de Estados Unidos. Encima, hay unas letras en chino: "Joe Biden estuvo aquí de visita".

A menos de tres kilómetros de la librería, en el barrio de Gulou, en pleno casco antiguo de la capital, el restaurante Yaoji Chaogan abrió el pasado lunes con una esquina llena de fotos de Biden posando con la familia Yao, los dueños del local. Hace nueve años, durante la primera visita a China del entonces vicepresidente de Estados Unidos, Biden entró para comer a este tradicional restaurante, ubicado en uno de los laterales de la Torre del Tambor, de casi 50 metros de altura, levantada en el siglo XIII.

El líder del Partido Demócrata, su nieta Naomi y el que era embajador estadounidense en China, Gary Locke, se sentaron en una de las mesas del Yaoji y degustaron sopa de fideos con carne, ensalada de pepino y diez baozas, los tradicionales bollos al vapor chinos rellenos de ternera o verduras. Biden pagó de su bolsillo los 79 yuanes (12 euros) que costó la comida.

Durante toda esta semana, el Yaoji Chaogan ha hecho más caja que en todo el mes pasado. Eso es lo que cuenta Yao Yan, la gerente del restaurante, que ha aprovechado la victoria de Biden en las elecciones estadounidenses para rescatar las fotos con el veterano político y atraer clientes. La jugada le ha salido muy bien. Las cámaras de todas las televisiones locales fueron a grabar al restaurante. Y, a consecuencia de la publicidad en la pequeña pantalla, la gente ha acudido en masa hasta tal punto que había que aguardar una larga cola para entrar a comer. "Somos viejos amigos", repite Yao cada vez que alguien le pregunta por Biden.

El gesto de la segunda persona más importante de Estados Unidos comiendo en un restaurante casero, gustó mucho aquel agosto de 2011 en el país asiático. Durante los siguientes días, entre los diarios chinos se popularizó una frase para definir la visita del vicepresidente de Obama: "La diplomacia de los fideos". Una diplomacia amable, mucho menos hostil, al menos de cara al público, a la que ha acostumbrado Donald Trump estos últimos años.

En su visita de 2011, Biden decía que las relaciones entre China y Estados Unidos eran como las de "dos buenos amigos". Entonces, en medio de una crisis económica mundial, las discusiones que tuvo en Pekín se centraron en el compromiso de Washington para garantizar a su mayor acreedor que sus inversiones en la deuda pública norteamericana estaban aseguradas.

En aquel viaje, Biden conoció a Xi jinping, también vicepresidente de China en esa época, que un año después sería nombrado líder del gigante asiático. Ambos cenaron juntos en la ciudad de Chengdú. "La estabilidad económica mundial depende de que Estados Unidos y China encuentren un terreno común", dijo Biden antes de definir a Xi como un líder "pragmático y fuerte".

Tras ese viaje por China, algunos medios, tanto estadounidenses como chinos, además de las fotos del restaurante, destacaron la buena sintonía que tuvieron Biden y Xi. "Alguna vez se consideró que los dos habían desarrollado una relación amistosa durante los años de Obama en la Casa Blanca. Pero Biden, tal vez actuando en parte para contrarrestar las acusaciones de Trump de que sería indulgente con China, ha definido recientemente a Xi como un matón", decía el pasado fin de semana una crónica del New York Times.

CONSENSO EN LA LÍNEA DURA
Durante la campaña electoral, Trump lo repitió una y otra vez: "Una victoria de Joe Biden sería una victoria para China. Si gana, Pekín sería dueño de Estados Unidos". El demócrata no ha presentado aún una estrategia detallada sobre cómo va actuar respecto a China. Los expertos apuntan a que no utilizará la retórica agresiva de su predecesor, pero no hay ningún indicio de que vaya a ablandar el enfoque duro hacia Pekín ni a variar la política proteccionista estadounidense. Como dice Edward Alden, profesor de Relaciones Internacionales en la Western Washington University: "Biden puede reducir la tensión comercial, pero la línea dura con China es uno de los pocos lugares en el que tanto republicanos como demócratas van a estar de acuerdo".

El problema es que el nuevo presidente se va a encontrar las peores relaciones bilaterales entre China y Estados Unidos en décadas, empezando por una guerra comercial en la que está pendiente cerrar una tregua que ambos países acordaron a principios de este año. "Es posible que las fricciones comerciales no disminuyan en un corto plazo, incluso con Joe Biden como presidente", dijo el viernes el ex ministro de Finanzas chino Lou Jiwei. "Después de cuatro años, el déficit comercial (con China) sigue aumentando. Necesitamos volver al sentido común. Todos deben ser razonables", sentenció Lou en una conferencia organizada por el diario Caixin.

Desde luego, Biden no lo va a tener fácil porque la administración Trump sigue tensando la relación hasta el último momento. El pasado jueves, Washington dio una orden ejecutiva que prohíbe las inversiones estadounidenses en empresas chinas que considere "propiedad o controladas por el ejército chino". Una medida que es el primer movimiento político importante de Trump desde que perdió las elecciones.

Cuando llegue a la Casa Blanca, Biden también tendrá que hacer frente a las disputas en el Mar del Sur de China; las sanciones a Hong Kong tras la nueva ley de seguridad en con la que Pekín pretende acabar con la autonomía de la ex colonia; continuar el apoyo -o no- a la soberanía de Taiwan; la denuncia de la represión de Pekín contra la minoría musulmana uigur; la pelea en el ciberespacio con Huawei y TikTok como protagonistas...

"LLEVARÁ TIEMPO RECONSTRUIR LA CONFIANZA"
"El resultado electoral en Estados Unidos ofrece un respiro para las tensas relaciones bilaterales y brindará una oportunidad para lograr avances en la reanudación de la comunicación de alto nivel y reconstruir la confianza estratégica mutua entre los dos países", decía esta semana el Global Times, un tabloide controlado por el Partido Comunista Chino (PCCh). En el clima de una China cada vez más agresiva, nacionalista y preparada militarmente, lo cierto es que se respiró un sentimiento de alivio tras la victoria de Biden. Incluso las acciones chinas subieron en el mercado de valores. "Ahora podría esperarse que China y EEUU reanudaran la cooperación pragmática en vacunas, la lucha contra la epidemia y el cambio climático. Pero llevará tiempo reconstruir la confianza estratégica mutua", señala Xin Qiang, subdirector del Centro de Estudios Estadounidenses de la Universidad de Fudan, en Shanghai.

"Habrá grandes debates internos dentro del Partido Demócrata sobre cómo responder a China", dijo a Reuters un ex alto funcionario de la administración Obama. "Habrá gente en el equipo de Biden que dirá que China representa una amenaza sistémica para EEUU y que tendremos que tratarlos como tal, y otros más pragmáticos argumentarán que tenemos que trabajar con ellos porque estamos en medio de una pandemia y el cambio climático se está acelerando".

Pekín se pronunció finalmente el viernes sobre la victoria electoral de Biden, casi una semana después del anuncio. "Respetamos la elección del pueblo estadounidense. Enviamos nuestras felicitaciones a Biden y a (la vicepresidenta electa) Harris", declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China Wang Wenbin . El portavoz de Exteriores reiteró que el resultado de la elección sería "confirmado conforme a las leyes y procedimientos en vigor en Estados

Desde Japón: "Cálidas felicitaciones a Joe Biden y a Kamala Harris. Espero trabajar con vosotros para fortalecer la Alianza Japón-Estados Unidos y garantizar la paz, la libertad y la prosperidad en la región Indo-Pacífico y más allá", escribió en Twitter el primer ministro japonés Yoshihide Suga, quien tuvo una conversación telefónica el jueves con el presidente electo estadounidense.

LA INCÓGNITA: TAIWAN
Según lo que ha transcendido de esa charla, el tema principal fue el Mar de China Meridional, donde barcos chinos han estado involucrados estos meses en múltiples incidentes por las islas Diaoyu, disputadas con Japón. Biden se habría comprometido con Suga en "defender" las islas bajo su tratado de seguridad bilateral. Gracias a un pacto de defensa mutua con Tokio, en un futuro conflicto militar en esa zona, Washington estaría obligado a proteger las islas que están en ese mar como parte del territorio japonés.

El jueves, Biden también descolgó el teléfono para hablar con otro aliado asiático, el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, a quien trasladó su compromiso para seguir cooperando para resolver la amenaza del programa militar de Corea del Norte. Lo que no sabemos es si Biden aceptará una llamada de la líder de otro actor clave en el enfrentamiento con China, hablamos de Taiwan. "Los valores sobre los que hemos construido nuestra nación no podrían ser más fuertes. Espero trabajar juntos para promover nuestra amistad y contribuciones a la sociedad internacional", escribió en Twitter Tsai Ing-wen, presidenta de Taiwan, tras felicitar al líder demócrata por su victoria.

Hace cuatro años, Trump rompió un precedente diplomático al aceptar una llamada de Tsai para felicitarlo por su elección como presidente. Desde entonces, Washington se ha volcado con esta isla que China considera una más de sus provincias, tanto en el terreno diplomático -enviando a emisarios de alto nivel- como en el militar vendiendo armas a Taiwan. Habrá que ver si Biden continúa con el sólido y ruidoso apoyo al democrático Gobierno taiwanés o se mantiene en un plano más discreto, como cuando ejercía la "diplomacia de los fideos" hace nueve años.

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