Israel se asoma al abismo de unas cuartas elecciones

Israel se asoma al abismo de unas cuartas elecciones

El recuento confirma la victoria de Netanyahu, a tres escaños de la mayoría, pero también permite al bloque rival promover una ley para evitar que un imputado pueda ser primer ministro.

De la euforia a la decepción en apenas 48 horas. El mayor logro electoral del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se ha convertido en un triunfo pírrico que no le permite formar su Gobierno deseado, mantiene el bloqueo político y reaviva el fantasma de unas cuartas elecciones en poco más de un año. Pero algo más dramático asoma en el camino del veterano dirigente del Likud. La heterogénea mayoría anti Bibi en la Knésset (62 de 120 diputados) quizá no logre gobernar, pero sí promover una ley que prohíba que un imputado sea primer ministro. Por ejemplo, Netanyahu.

En la noche del lunes y alumbrado por los sondeos a pie de urna que le situaban a un solo escaño de formar Gobierno tras su doble fracaso en 2019, Netanyahu celebró la victoria sobre el líder centrista Benny Gantz (36 por 33). Pero el recuento definitivo de los votos ha borrado la sonrisa al Likud al conceder al bloque derechista 58 escaños en la Knésset. Tres más que tras los comicios del 17 de septiembre pero tres menos de los necesarios para encabezar un Gobierno que además le permita afrontar sin sobresaltos el juicio por corrupción que se inicia el 17 de marzo.

"Alguien aquí festejó demasiado pronto", ironiza Gantz en su resurrección tras ser enviado horas antes al cementerio político por los asesores de Netanyahu.

58 tiene un significado enorme y no solo porque parece que es imposible atraer tres diputados del rival. Con el apoyo de la izquierda (Meretz-Laborista-Gesher), el pujante bloque árabe (Lista Conjunta) y el conservador laico Israel Beitenu (Avigdor Lieberman), Azul y Blanco (Benny Gantz) desea promover la ley que evita que un procesado pueda ser primer ministro. La legislación hoy lo permite hasta que la condena, si se produce, sea ratificada en el Tribunal Supremo.

La iniciativa, que requiere complejos requisitos burocráticos y parlamentarios, es interpretada como medio de presión para que Netanyahu acepte no ser el primero en rotación en un Gobierno de unidad. De momento, su mención provoca pánico en la residencia oficial del premier en Jerusalén.

"La acción que promueve Gantz socava los cimientos de la democracia y la voluntad del elector", avisa en la reunión con los líderes de los tres partidos de su bloque. "Ya avisamos en la campaña electoral que Gantz se unirá a los que apoyan el terrorismo en la Lista Conjunta", añade Netanyahu en alusión al bloque árabe, tercer partido (15) del Parlamento. Netanyahu dice que la izquierda sionista no tiene mayoría ya que no incluye a los legisladores árabes que "no reconocen a Israel como Estado judío y democrático".

"Los ciudadanos me han dado más votos que a cualquier otro candidato en la historia de Israel. Gantz, has perdido las elecciones, renuncia a esta censurable idea que solo aumentará la fractura en el pueblo precisamente cuando más se necesita la unión", pide sin ocultar nervios e ira. Y añade: "En Irán, descalifican a los candidatos antes de las elecciones pero aquí Gantz lo hace tras las elecciones y pese a los resultados".

Gantz no tardó en responderle en Twitter: "Bibi, tómate un vaso de agua, espera los resultados definitivos y promete que los respetarás".

Ante las críticas de que se trata de una ley personal, Azul y Blanco replica que se aplicaría solo en la próxima legislatura y resalta que en el 2008 el propio Netanyahu votó a favor de una ley parecida, que no prosperó, contra el entonces primer ministro Ehud Olmert.

Desde la fría aritmética, Gantz podría formar un Gobierno minoritario. Su problema es que por un lado varios diputados del ala más radical del bloque árabe prometen no dar su voto a un primer ministro sionista. Por otro, el partido árabe y Lieberman se oponen a cooperar entre ellos.

El paisaje político sigue encapotado y bajo nubarrones de nuevas elecciones tras una semana que Netanyahu empezó victorioso y acaba muy preocupado, especialmente tras el anuncio-bomba lanzado hoy por Lieberman a favor de la ley contra su continuidad en el cargo que ocupa desde 2009. Pero Lieberman sabe que Netanyahu no se irá tan fácilmente. Y éste sabe que su ex estrecho aliado tiene más ganas de ver su caída que el propio Gantz.

 

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