Irán se niega de nuevo a darle acceso a la OIEA a las imágenes de sus plantas nucleares

Irán se niega de nuevo a darle acceso a la OIEA a las imágenes de sus plantas nucleares

El parlamento iraní vuelve a impedir que la Organización Internacional de Energía Atómica acceda a las cámaras de seguridad en las plantas nucleares del país persa. Es la tercera vez que esto sucede en lo que va del año, solo que ahora se da en medio de las negociaciones que se llevan a cabo en Viena, Austria, para intentar salvar el pacto nuclear establecido en 2015.

El presidente del parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, dio a conocer la noticia este domingo 27 de junio. “Después de que ha expirado (el permiso de vigilancia), no se ha renovado nada y, por ello, ninguna de las informaciones registradas en Irán será entregada a la agencia (nuclear de la ONU),” dijo ante los legisladores. Y agregó que será decisión de la Corte Suprema si otorga o no el permiso.

Esto significa que expiró el Protocolo Adicional. Dicho acuerdo permitía que la OIEA tuviera acceso a la información sobre las actividades nucleares en el país persa y también autorizaba al organismo internacional a realizar inspecciones sin previo aviso a cualquier instalación de este tipo.

El objetivo de ello era vigilar la producción nuclear en Irán y asegurarse de que no se excedan los límites de enriquecimiento de uranio, a pesar de que el Gobierno persa ya superó los máximos establecidos en el Acuerdo Nuclear que firmaron en 2015. El Acuerdo establece que Irán no podrá producir uranio enriquecido a más del 3,67%. Pero este país superó el 20% en febrero de este año y, dos meses después, afirmó que iría por el 60%. Así, se aproxima cada vez más al uranio enriquecido al 90%, necesario para desarrollar armas nucleares.

A pesar de dichos incumplimientos, el Protocolo Adicional se había seguido implementando aunque con obstáculos. En diciembre de 2020, el Parlamento de Irán aprobó una ley que niega el acceso por parte de los países que conforman el pacto nuclear a las cámaras de seguridad de las instalaciones iraníes donde se produce uranio enriquecido.

Sin embargo, la OIEA logró postergar la implementación de esta ley el pasado 23 de febrero, por tres meses. “La ley estratégica definitivamente debe cumplirse, de acuerdo con el plazo establecido en ella. El líder supremo (ayatolá Alí Jamenei) también lo ha enfatizado muchas veces. La fecha límite del 22 de mayo, que marca el final de período de tres meses lapso, debe cumplirse. Después de estos tres meses, el Organismo Internacional de Energía Atómica definitivamente no tendrá derecho a acceder a las imágenes de la cámara (de los sitios nucleares iraníes) o transferirlas”, detalló en su momento Mohamed Baqer Qalibaf.

Pero cuando expiró, se negoció por un mes más. Y el plazo venció definitivamente este 24 de junio. No obstante, el portavoz de Exteriores iraní, Said Jatibzadeh, aseguró que su país “sigue creyendo que es posible un acuerdo si Estados Unidos decide abandonar el legado fallido de Donald Trump”, pero que “no negociará indefinidamente”.

En otras palabras, reconsiderarán retomar el Protocolo Adicional si Estados Unidos levanta las sanciones petroleras y económicas que le impuso al país persa en 2018, cuando la Administración del entonces presidente Donald Trump se retiró del pacto nuclear. Pero del otro lado de la mesa, no ven esta presión de buena manera.

El anuncio llega en medio de un intento por salvar el Acuerdo Nuclear de 2015

La decisión de Irán se da en medio de los diálogos en Viena que tienen como finalidad persuadir a EE. UU. de volver a formar parte del acuerdo y levantar las sanciones contra Irán, y convencer a Irán de que vuelva a respetar los límites de producción de uranio enriquecido. Los países que forman parte de la mesa son las naciones que firmaron el Acuerdo Nuclear y que todavía hacen parte de él. Es decir, Rusia, China, Reino Unido, Francia, Alemania e Irán.

Todos los europeos hacen de intermediarios en las negociaciones entre el Gobierno estadounidense y el iraní, que no tienen diálogos directos entre sí.

Y si las negociaciones eran complejas, ahora se eleva la tensión tras la decisión del parlamento iraní.

Antony Blinken, el secretario de Estado de Estados Unidos, expresó que a su Gobierno le genera una “grave preocupación” que Irán no prolongue el protocolo que permitía la vigilancia de la OIEA. Y añadió: “solo vamos a llegar a un acuerdo con Irán si cumple con sus obligaciones bajo el Plan de Acción Integral Conjunto, y todavía no lo hemos logrado”. Pero Irán se mantiene en su posición de que solo respetarán el Acuerdo solo si el país norteamericano retira las sanciones que mantiene en su contra.

El retiro de Estados Unidos y el regreso de las sanciones marcaron el punto de quiebre

En 2018, el expresidente Donald Trump, retiró a su país del acuerdo y restableció las sanciones económicas que su nación se había comprometido a eliminar a cambio de que Irán limitara su potencial nuclear.

Aquella decisión tuvo repercusiones, pues Irán respondió aumentando la producción de uranio enriquecido, hasta el punto de prometer alcanzar los niveles del 60%.

En la Junta de Gobernadores celebrada el 9 de junio en la Sede del Organismo en Viena, Rafael Grossi, director general del OIEA dio detalles sobre esto. “La presencia de múltiples partículas de uranio de origen antropógeno en tres lugares de Irán no declarados al Organismo, así como la presencia de partículas isotópicamente alteradas en uno de esos lugares, es un indicio claro de la presencia de material nuclear y/o de equipo contaminado con material nuclear en esos lugares. Reitero la necesidad de que Irán aclare y resuelva esas cuestiones sin más demora proporcionando información, documentación y respuestas a las cuestiones del Organismo”, sentenció.

El pacto nuclear que se firmó en 2015 daba el programa nuclear de Teherán como “exclusivamente pacífico” siempre y cuando el Consejo de Seguridad de la ONU y la UE levantaran las sanciones contra ellos.

Ahora, con sanciones por parte de los estadounidenses y con la carrera nuclear acelerada por parte de Irán, la comunidad internacional sospecha que el país persa podría buscar la producción de armamentos nucleares.

Sin embargo, Teherán lo ha negado en más de una ocasión y ha confirmado que la producción de uranio no tiene propósitos militares. Irán cuenta con nueve instalaciones nucleares, de las 18 que hay en todo el mundo.

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