India y China ponen al rojo su frontera del Himalaya

India y China ponen al rojo su frontera del Himalaya

Ambos países envían miles de tropas extras a la línea de control en Ladakh.

A puñetazos, a garrotazos y a pedradas. Así se han estado peleando, a 4.500 metros de altitud, dos de los dos mayores ejércitos de Asia, ambos en posesión del arma nuclear. A esta escaramuza de principios de mes, repetida en dos puntos de Ladakh, le siguió otra en Sikkim, instando a India y China a reforzar sus respectivas posiciones a ambos lados de la línea de control, al este de Cachemira.

La frontera entre ambos países es la más larga del mundo sin delimitar. Esta vez, los chinos habrían intervenido para desmantelar obras que perciben en su lado de la raya, junto al lago Pangon Tso, en Galwan y en Daulat Beg Oldi, donde India está terminando una carretera que le dejará a los pies del puerto del Karakórum. La zona en disputa es aún más crítica para China, que ocupa la meseta de Aksai Chin, porque comunica el Tíbet con Xinjián.

Cachemira es clave en la ruta con que China pretende llegar al mar Arábigo evitando el estrecho de Malaca

En la que es la mayor crisis fronteriza en tres años, India ha llegado a mandar cazas, al detectar la proximidad de helicópteros chinos. Tanto es así que Donald Trump ha renovado su oferta anterior de mediar en Cachemira, esta vez no con Pakistán sino con China. Un ofrecimiento rechazado por Nueva Delhi, cuyo portavoz de Exteriores ha dicho que están intentando resolverlo pacíficamente con Pekín.

Sin embargo, este lunes China animó a sus ciudadanos en India a alistarse a un vuelo de repatriación, lo que ha llevado a especular con una improbable escalada.

En cualquier caso, ha bastado para colmar el vaso ya lleno por la pandemia, de modo que Rusia anunció ayer el aplazamiento de la cumbre de los BRICS y de la Organización de Cooperación de Shanghai –en la que participan India y China– prevista para julio.

Pekín condenó hace un año que Nueva Delhi rebajara a Jammu y Cachemira de estado a territorio de la Unión, escindiendo además Ladakh (como había hecho antes Pakistán con Gilgit-Baltistán).

La disputada Cachemira es una pieza clave en las nuevas rutas de la seda trazadas por Pekín. Por la mitad ocupada por Islamabad discurre el corredor económico China-Pakistán, que llega hasta Gwadar, en el mar Arábigo.

Mao y Nehru tuvieron su guerra fronteriza en 1962, tras la huida a India del Dalái Lama. Desde entonces, China ocupa Aksai Chin sin dejar de reclamar Arunachal.

En el 2017, India intervino en Doklam, zona disputada entre China y Bután, para alejar a Pekín del corredor de Siliguri, nexo con sus estados del noreste.

Para más inri, India y Nepal acaban de publicar nuevos mapas oficiales, en los que ambos reivindican la zona de Kalapani.

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