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Iglesias: “Es una necesidad histórica un Gobierno progresista que pare a la extrema derecha”

Iglesias: “Es una necesidad histórica un Gobierno progresista que pare a la extrema derecha”

La formación de Iglesias consigue 35 diputados, siete menos respecto a abril, y se aleja de sumar una mayoría parlamentaria con el PSOE

Pablo Iglesias se había propuesto el mismo objetivo del 28-A: sumar para gobernar. Pero Unidas Podemos (12,8% de los votos) ha vuelto a perder electores: más de medio millón de votos. Se quedó en 35 diputados, siete menos que en las pasadas generales (42). Una nueva caída que hace tambalear, un poco más, su suelo electoral y que le aleja de sumar una mayoría parlamentaria con el PSOE. Pese al debilitamiento, la noche del domingo volvió a tenderle la mano a Pedro Sánchez para formar un Gobierno de coalición. “Si después de las elecciones de abril era una oportunidad histórica, ahora es una necesidad histórica. La única manera de frenar a la extrema derecha”, aseguró.

Rodeado de la dirección de su partido, al lado de Alberto Garzón, líder de IU, para reforzar la imagen de unidad de la coalición, Iglesias, con cara mucho más seria que en abril, le hizo un ofrecimiento al presidente en funciones, “sin reproches”. Un nuevo comienzo. “Hay que negociar y compartir responsabilidades desde mañana mismo [por hoy]. Cada fuerza debe estar representada exclusivamente en proporción a los votos y representantes obtenidos”, puntualizó.

“Las elecciones han servido para que la derecha se refuerce y para que España tenga uno de los partidos de extrema derecha más fuertes de Europa”, prosiguió el secretario general de Podemos.

Iglesias hizo poca autocrítica. Reconoció que la bajada de la participación (del 75,76% al 69,88%) había afectado a su formación, pero se remitió al Consejo Ciudadano Estatal, máximo órgano entre asambleas de Podemos, para analizar con profundidad los resultados. Por eso, el domingo se felicitó de que la coalición que lidera no hubiera sido “destruida”. El objetivo, en su opinión, que había previsto el PSOE. “35 diputados no entraba en los cálculos de quienes convocaron las elecciones. Estamos satisfechos de seguir siendo una fuerza decisiva para formar un Gobierno”, se conformó.

Sus palabras de reconciliación hacia el PSOE culminaron, sin embargo, con un mensaje hacia Sánchez. “Con más de 50 diputados de Vox se duerme peor que con ministros de Unidas Podemos”, dijo recordando una de las frases de Sánchez que ya se ha convertido en historia de esta campaña.

Si finalmente ni los números, ni la confianza, ni una mesa de negociación surten efecto para formar un Gobierno progresista, Iglesias se ha preparado para el desenlace. Durante toda la campaña ha fabricado un escudo por si Sánchez decide mirar a su derecha. Si en las pasadas elecciones generales Iglesias trató de sembrar la idea de que el PSOE pactaría con Ciudadanos, en esta campaña ha divulgado el mismo concepto, pero con socio distinto. “El plan”, término acuñado para describir una supuesta hoja de ruta del socialismo, esta vez tenía como destino una coalición con el PP. Al principio de la carrera electoral era una gran coalición; pero terminó siendo una coalición blanda. En palabras de Iglesias: una suerte de pacto de investidura a cambio de un paquete económico de recortes y medidas duras en Cataluña.

Andalucía, la peor parada

Iglesias no pudo escapar al tema central de la campaña: la crisis catalana. Una y otra vez intentó resituar el marco en la previsible desaceleración económica. Aun así, En Comú Podem, su marca catalana, revalidó los siete escaños que consiguió en abril. Los comunes liderados por el soberanista Jaume Asens no han dejado de llamar a los líderes independentistas condenados tras el juicio al procés “presos políticos” y siguen demandando un referéndum pactado.

En el País Vasco, la coalición perdió un escaño, de los cuatro de las pasadas elecciones pasó a tres. El territorio sigue bajo dominio del PNV. En Galicia, con la confluencia Galicia en Común, volvió a lograr dos escaños, por Pontevedra y A Coruña. En estas dos regiones, como en Cataluña, Iglesias apeló al voto progresista, pero también al nacionalista. El candidato dedicó los últimos días de campaña a interpelar al votante socialista, tras la estrategia de Sánchez en el debate de ir a por el centro político que las encuestas auguraban han dejado de confiar en Albert Rivera. Todo el espacio de la izquierda había quedado para Unidas Podemos, interpretaban en el partido.

En Andalucía, Podemos sumó seis diputados, tres menos que hace seis meses, cuando consiguieron nueve. “Candidaturas como las de Más País han provocado que hayamos perdido diputados por Málaga, Alicante y Cádiz que han ido a Vox”, afirmo Alberto Garzón, líder de IU, que se mostró el domingo muy crítico con la candidatura liderada por Íñigo Errejón. En Castilla y León, una de las autonomías que más sufre la despoblación, Unidas Podemos se volvió a quedar a cero, como en Castilla-La Mancha. En Extremadura tampoco obtuvieron representación. En 2016, la coalición llegó a los 15 diputados en la España vacía.

La división que marcó los resultados de Unidas Podemos en las anteriores citas electorales —tanto las generales como las regionales— tras la salida de Errejón, en esta ocasión han tenido un efecto distinto. Más País le arrebató un diputado a Iglesias en la capital, donde se quedó con cinco escaños. “Conozco a Errejón, sé que hoy es el día más difícil de su vida y le mando un abrazo solidario”, le dijo. “En el compromiso de resistir y combatir a la extrema derecha la izquierda debe perseverar en la unidad del proyecto de Unidas Podemos”, remató Alberto Garzón en su crítica a Más País.

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