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Hungría, la avanzadilla de Vladimir Putin en la UE

Hungría, la avanzadilla de Vladimir Putin en la UE

El presidente ruso, Vladimir Putin, y el primer ministro húngaro, Viktor Orban, actualmente su mejor aliado en la Unión Europea, se reunieron en Budapest para estrechar sus vínculos en el sector energético y tratar sobre la situación en Ucrania y Oriente Medio. "Nuestra pertenencia a la UE no excluye la cooperación política con Rusia", avisó Orban, que ha tenido importantes roces con Bruselas en los últimos años.

Es la quinta cita desde 2016 de dos líderes políticos a los que el cuestionamiento de la UE ha unido pese a partir de ámbitos enfrentados. Orban entró en la escena política hace 30 años cuando pronunció un valiente discurso exigiendo la salida de las fuerzas soviéticas de la entonces comunista Hungría. Era 1989 y en Dresde un agente del KGB en la Alemania socialista, llamado Vladimir Putin, observaba con horror el derrumbe del sistema ante la inacción de Moscú.

Hoy la oposición política en Hungría y algunos socios comunitarios ven con preocupación la estrecha relación de Orban con Putin."Es la primera vez desde que se aplicaron las sanciones contra Moscú que nuestro comercio con Rusia ha aumentado", se felicitó el presidente húngaro al acabar la firma de documentos.

UNIDOS CONTRA UCRANIA

Desde que Orban recuperó el poder en 2010 ha mantenido vínculos estrechos con Moscú a la vez que se enfrenta con la UE e incluso con Ucrania. El gobierno húngaro ha torpedeado la aproximación a la OTAN por parte de los ucranianos bloqueando las reuniones de la alianza con sus interlocutores de Kiev para gran regocijo de Moscú, que apoya a los separatistas que luchan contra el ejercito ucraniano en el este del país. La razón que esgrime Budapest es que la minoría húngara de Ucrania está viendo recortados sus derechos a ser escolarizada en su propio idioma. Ayer mismo Hungría explicó que había vetado una declaración conjunta de la OTAN sobre Ucrania, ya que no contenía una referencia a la obligación de su vecino de respetar plenamente los derechos de los húngaros que viven allí.

CONTRA LAS SANCIONES

Orban es uno de los pocos miembros de la Unión que ha criticado abiertamente las sanciones impuestas a Moscú por la anexión rusa de Crimea y su intervención en el conflicto del este de Ucrania. Hasta ahora Budapest no ha bloqueado ninguna prolongación de esas medidas punitivas. Pero, igual que Italia durante los últimos meses, figura en la lista de países dispuestos a abrir un debate que preocupa a los ucranianos y enfada a gobiernos como el de Polonia o los bálticos.

La complicidad de Budapest es útil no sólo para aislar a Kiev en lo militar, sino también en lo energético. Hungría está aumentando su dependencia del gas ruso (a mediados de septiembre ya había importado un 17% más que en todo el año pasado, según el Financial Times) pero sobre todo es clave para que Rusia pueda vender su gas en Europa.

GASODUCTO HASTA HUNGRÍA

La empresa gasística rusa Gazprom está en negociaciones con Bulgaria y Serbia para construir un gasoducto que transportaría gas desde Turquía a lo largo del la última fase del nuevo gasoducto TurkStream por el Mar Negro hacia Europa. Ucrania ha sido el país de tránsito por excelencia durante décadas, y la nueva tubería convertiría a Hungría en un importante país de paso de gas, pudiendo aumentar exponencialmente la cantidad de gas ruso gestionado por Budapest. Kiev se quedaría sin los ingresos por el tránsito. Pero lo que más teme Ucrania es dejar de ser un activo para la estabilidad energética de Europa occidental, de modo que su seguridad e integridad territorial brillaría con menos fuerza en la escala de prioridades de las capitales europeas. El actual acuerdo de tránsito de gas entre Moscú y Kiev expira el 31 de diciembre. Rusia y Ucrania están bajo una presión cada vez mayor para firmar un nuevo trato.

El gobierno húngaro, a través de su ministro de Exteriores, Peter Szijjarto, ha defendido que el país ha tenido que depender de Rusia en cuanto a gas porque no ha tenido alternativas. Ahora Budapest puede ser la nueva 'avanzadilla' de los rusos en Europa Central, como antes lo fue Kiev: cerca de dos tercios del abastecimiento de gas en Hungría es suministrado por Rusia, pero llega a través de Ucrania. Con la nueva conexión los húngaros no dependen tanto de los ucranianos, pero a la vez ahondan su vinculación con el Kremlin.

El presidente ruso también alabó la futura entrada de Hungría en el proyecto, teóricamente el año que viene. "Los suministros de tránsito del gas ruso a Europa occidental atraviesan el territorio de Hungría y el almacenamiento subterráneo húngaro permite garantizar suministros ininterrumpidos a los consumidores europeos, incluso durante flujos máximos", dijo Putin junto a su socio húngaro.

Algunos analistas creen que es Rusia quien sale ganando de esta simbiosis. Por si acaso, ayer Orban vendió su 'conexión rusa' como un reforzamiento de su autonomía energética: "No es difícil comprender a los húngaros: queremos mantener nuestra soberanía, también en lo energético, y estamos considerando otras opciones además de Rusia". Orban razonó que "si el gas viene sólo del tránsito de Ucrania no es una buena opción, mientras que de esta manera lo recibiremos desde Turquía, cuando empiece la tercera fase del TurkStream". Orban recordó que esta nueva conexión "es también un asunto de los serbios". El país vecino "ya recibirá gas no sólo desde nuestro territorio, con lo cual nosotros también perderemos algo por los derechos de paso. Pero en todo caso esta diversificación presenta nuevas oportunidades".

CENTRAL NUCLEAR

Putin y Orban también hablaron de la ampliación de la central nuclear de Paks, la única de Hungría. Ambos sellaron en 2014 un proyecto para construir dos nuevos reactores en esa planta con un préstamo ruso de 12.500 millones de euros. Este movimiento hizo sonar las alarmas en la UE por el aumento de la ya notable dependencia energética de Rusia que tiene el país centroeuropeo. Dentro de Hungría han arreciado las críticas por el sobrecoste del proyecto.

PAZ EN SIRIA

Putin llega a Hungría después de ver fortalecido su papel clave en el conflicto sirio, donde respalda al régimen del presidente Bashar Asad pero se apoya también en Turquía e Irán. Putin recordó que el Comité Constitucional Sirio (compuesto por 150 miembros aportados por el gobierno, de la oposición y de la sociedad civil) se reunía por primera vez en Ginebra. "El trabajo de este comité constitucional, para cuyo establecimiento Rusia y sus socios Turquía e Irán han hecho mucho, facilitará un arreglo político de la crisis siria", dijo Putin. Orban es el único líder de la UE que ha manifestado explícitamente su respaldo a la reciente invasión turca en el noreste de Siria para forzar la retirada de las milicias kurdas de la zona y asentar allí a millones de refugiados sirios. Victor Orban y el líder turco Recep Tayyip Erdogan juegan papeles similares para Moscú: aliados pese ser parte de la OTAN, unidos por sus malas relaciones con Washington y Bruselas

La factura intelectual de Putin entronca con la de un Orban cómodo en su conservadurismo social y sobre todo nacionalista, altisonante en su euroescepticismo y satisfecho de su "estado iliberal". Por eso Putin aprovechó para recordar que "Oriente Medio es la cuna del cristianismo, y los cristianos están en peligro allí". Por eso y por los refugiados, coincidieron ambos, estabilizar Siria es importante para Hungría y para Europa.

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