Guerra Fría 2.0: China y Rusia surcan juntos el Pacífico con buques de guerra

Guerra Fría 2.0: China y Rusia surcan juntos el Pacífico con buques de guerra

Pekín y Moscú impulsan su alianza para unir fuerzas contra Estados Unidos y el 'recién nacido' Aukus

os chupitos de vodka se acumulaban en la mesa 14 del Mango, un famoso restaurante ruso cerca del distrito financiero de Pekín que por las noches convierte su planta baja en una gran sala de fiesta. En la pista había un DJ y una barra de baile con una gogó. Tras terminar de cenar y apurar los últimos tragos, los dos hombres que estaban sentados en la mesa 14, un diplomático ruso y un alto funcionario del Ministerio de Exteriores chino que viaja a menudo a Moscú, bajaron a uno de los reservados de la discoteca, pidieron una botella de whisky japonés y continuaron la charla que estaban teniendo sobre la importancia de que sus países mantuvieran una fuerte alianza, evitando cualquier discrepancia en público.

El diplomático ruso es un hombre fuerte del Kremlin en Pekín. Tiene buenas relaciones con la cúpula del Partido Comunista Chino (PCCh) y es uno de los enlaces clave para que el presidente ruso, Vladimir Putin, y el líder chino, Xi Jinping, hayan hablado por teléfono hasta en seis ocasiones desde marzo de 2020. Su compañero de bar es uno de los funcionarios que supervisa los contratos del gasoducto que Pekín firma con empresas rusas.

Mientras los dos hombres departían asuntos nacionales en el Mango, en el sur de Japón las fuerzas navales de China y Rusia realizaban su primera patrulla marítima conjunta en aguas del Pacífico. La operación, en la que se realizaron ejercicios antisubmarinos y simulacros con fuego real, contaba con 10 buques de guerra.

Pekín había enviado a su destructor de misiles guiados 055 Nanchang, un destructor 052D, dos fragatas 054A y un barco de apoyo. Por la parte de Rusia navegaba el destructor clase Udaloy Almirante Panteleyev, el barco antisubmarino Almirante Tributs, un barco de vigilancia electrónica y dos fragatas. Las maniobras navales, que atravesaron el estrecho de Tsugaru, que cuenta con vías fluviales internacionales que separan las islas japonesas de Honshu y Hokkaido, terminaron el 17 de octubre. Durante siete días, los buques de guerra navegaron por el Mar de Japón, el Pacífico occidental y el Mar de China Oriental. Era la segunda patrulla conjunta que ambos regímenes autoritarios realizaban este mes en la región.

El Ministerio de Defensa de China dijo este domingo que el ejercicio conjunto tenía como objetivo "desarrollar aún más la asociación estratégica integral China-Rusia en la nueva era, mejorar las capacidades de acción conjunta de ambas partes y mantener conjuntamente la estabilidad estratégica internacional y regional".

El Ministerio de Defensa de Rusia también emitió un comunicado: "Las tareas de las patrullas fueron la demostración de las banderas estatales de Rusia y China, el mantenimiento de la paz y la estabilidad en la región Asia-Pacífico y la tutela de los sujetos de las actividades económicas marítimas de los dos países".

ANTIGUOS RIVALES, AHORA ALIADOS CONTRA EEUU
China y Rusia, antiguos rivales durante la Guerra Fría que normalizaron los lazos bilaterales en 1989, han cooperado regularmente en simulacros militares desde 2012 sobre el Mar de China Oriental y el Mar de Japón, también llamado Mar del Este por las dos Coreas, a medida que las relaciones de las dos potencias con Occidente se fueron agrietando. La llamada "asociación estratégica" entre ambas naciones, sobre todo para unir fuerzas contra Estados Unidos, se hizo más fuerte en 2014, cuando Putin, después de la rotunda condena internacional por la intervención de sus tropas en Ucrania, viajó a Shanghai para firmar un acuerdo sin precedentes de exportación de gas ruso a China.

Después de que las últimas maniobras conjuntas se hicieran públicas, el diario chino Global Times, que cumple las funciones de portavoz agresivo del PCCh, publicó un largo análisis en el que subraya la creciente coordinación entre China y Rusia para "romper el cerco del Aukus", en referencia a la alianza de seguridad formada por Estados Unidos, Reino Unido y Australia.

"En este contexto, China tiene un socio fuerte y confiable en el Pacífico occidental: Rusia. Al demostrar las recientes capacidades antisubmarinas conjuntas, China y Rusia han enviado una advertencia a Estados Unidos, pretendiendo romper el bloqueo estratégico y el cerco militar de Washington, así como aplastar por completo su intento de utilizar Aukus para una contención estratégica", reza el análisis del Global Times.

Según recogieron el domingo los medios japoneses, los funcionarios de Defensa del país nipón habrían estado monitorizando los movimientos de las armadas de Rusia y China, definiéndolos como "inusuales".

La cooperación en materia de seguridad sigue siendo la parte más importante de la relación entre los líderes rusos y chinos. Además de los ejercicios militares conjuntos, Pekín y Moscú han llegado a acuerdos de energía nuclear y han seguido estrategias coordinadas en organizaciones internacionales, votando a la par las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, del que ambos países son miembros permanentes.

La última vez que hablaron Xi Jinping y Vladimir Putin fue el pasado 25 de agosto. Sobre la mesa estuvo la situación en Afganistán y la estrategia conjunta para ayudar a "reconstruir la paz, la estabilidad y el desarrollo en Afganistán sobre la base del respeto de la voluntad y la elección del pueblo afgano". Dos meses antes, los dos líderes conversaron durante el vigésimo aniversario de la firma del Tratado Rusia-China de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa, un acuerdo que Putin selló en 2001 con el ex líder chino Jiang Zemin y que se convirtió en uno de los pilares centrales de sus mejores vínculos en el período posterior a la Guerra Fría.

La agencia rusa Tass recogió entonces algunas palabras de Putin durante la videoconferencia de verano. "Las relaciones ruso-chinas están en su punto más alto, los lazos entre ambos estados sirven como ejemplo de cooperación intergubernamental en el siglo XXI", dijo el presidente ruso.

TENSIÓN EN EL MAR DEL SUR DE CHINA
Los últimos movimientos de Pekín y Moscú llegan en un momento en el que la tensión en la región no para de crecer, con China acelerando la carrera armamentística y amenazando a Taiwan, la isla con un gobierno democrático que considera una provincia separatista, con una serie de incursiones aéreas en su zona de defensa aérea. Moscú nunca ha tomado partido en la disputa de China con Taiwan, al igual que se ha mantenido al margen en la militarizada expansión del gigante asiático en el Mar del Sur de China.

En un artículo publicado en The Jamestown Foundation, un think tank de Washington, Pavel K. Baev, investigador principal del Instituto Internacional de Investigación para la Paz, cuenta que hubo una notable discrepancia en las respectivas lecturas de los servicios de prensa chino y ruso de la conversación telefónica del 25 de agosto entre Xi y Putin.

La transcripción china afirmaba que Rusia "apoyaba inquebrantablemente las posiciones legítimas de China de salvaguardar sus intereses fundamentales en cuestiones relacionadas con Taiwan, Hong Kong, Xinjiang y el Mar del Sur de China". Mientras que la versión rusa del intercambio no contenía indicios de tal apoyo. Dos semanas después, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia consideró necesario aclarar que mantiene su posición de no tomar partido sobre las disputas de China.

"Debajo de la superficie, no todo es fluido en las relaciones entre China y Rusia", apunta Baev. "Adoptar una postura común, típicamente más declarativa que práctica, contra la política de Estados Unidos de defender el liderazgo global no garantiza la armonización de los intereses objetivamente diferentes de Rusia y China en muchas regiones".

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