Grecia coloca 3.000 millones en su primera venta de deuda en tres años

Grecia coloca 3.000 millones en su primera venta de deuda en tres años

Grecia ha vuelto a los mercados de deuda por primera vez en tres años, aprovechando la creciente confianza de los inversores en su recuperación económica, con una operación que supone otro paso hacia la salida de su programa de rescate.

Actualizado: 25/07/2017 20:53 horas

Atenas ha lanzado un nuevo bono a cinco años con el que ha recaudado 3.000 millones de euros, la mitad de los cuales, aproximadamente, los han aportado inversores actuales en su deuda de 2019 que aceptaron cambiar sus participaciones por una parte de la nueva emisión. Cobraron 102,6 céntimos por euro -equivalente a una prima de 40 millones de euros. En febrero, los títulos se negociaban a 90 céntimos.

La rentabilidad del bono se fijó en el 4,625%, por debajo del 4,8% sugerido inicialmente por los banqueros.

La última vez que Grecia vendió bonos a cinco años fue en 2014, con una rentabilidad del 4,9%. Los implicados en la nueva operación aseguraron que el rendimiento era una evidencia de la creciente confianza de los inversores en el país.

Los tipos de interés en mínimos históricos en gran parte del mundo desarrollado siguen obligando a los inversores a buscar rentabilidad. El mes pasado Argentina pudo lanzar una emisión de bonos a 100 años por 2.750 millones de dólares con un rendimiento próximo al 8%, pese a su historial de impagos.

Grecia ha tenido prácticamente cerrado el acceso a los mercados financieros desde 2010, cuando recibió el primer rescate del Fondo Monetario Internacional y los acreedores de la eurozona.

El acuerdo tuvo lugar en la semana previa a la fuerte ralentización que se produce en verano, y justo un año antes de la fecha de vencimiento del programa de rescate de Grecia, en agosto de 2018.

Portugal e Irlanda dejaron un margen de tiempo considerablemente mayor entre su regreso a los mercados de capitales y el final de su programa de rescate, lo que hace preguntarse si Atenas estará listo el próximo agosto.

Grecia se ha asegurado el último tramo de su rescate, y quiere ir formando progresivamente sus colchones de capital antes del vencimiento de su programa de rescate. El viernes, S&P mejoró su perspectiva sobre Grecia de estable a "positiva", partiendo de la esperanza de que los acreedores de la UE concedan un nuevo alivio de la deuda a Atenas. Sin embargo, la deuda de Grecia en relación al producto interior bruto asciende al 180%, y el FMI presiona a la eurozona para que efectúe una nueva reestructuración que haga sostenibles las finanzas del país.

El primer ministro griego Alexis Tsipras aseguró ayer que las informaciones sobre el proceso de venta eran hasta el momento muy positivas, y que la venta enviaba un importante mensaje, suponiendo "el paso más importante para poner fin a esta desagradable aventura" del rescate.

La rentabilidad de los bonos griegos existentes a cinco años marcó un mínimo histórico del 3,1% esta semana, y algunos inversores anticipan que los rendimientos podrían caer aún más si el Banco Central Europeo incluyese a Grecia en su programa de expansión cuantitativa. No obstante, el BCE ha puesto como requisito la relajación de la deuda para incluir a Atenas en las compras de bonos de 60.000 millones de euros mensuales, lo cual es poco probable ante la división que sigue existiendo entre los acreedores de Grecia al respecto.

BNP Paribas, Bank of America Merrill Lynch, Citi, Deutsche, Goldman Sachs y HSBC actúan como colocadores de la operación.

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