‘Fue un baño de sangre’: Cómo el giro a la derecha en Miami es clave para la política en Florida

‘Fue un baño de sangre’: Cómo el giro a la derecha en Miami es clave para la política en Florida

19:36 - Cuatro años después de ser aplastado en el Condado Miami-Dade, el presidente Donald Trump remontó con creces su imagen de 2016 con un fuerte apoyo hispano el martes por la noche, para tocar los mejores márgenes que un candidato presidencial republicano ha visto en el condado más poblado de la Florida en 16 años.

POR DAVID SMILEY, ALEX DAUGHERTY, Y BIANCA PADRÓ OCASIO

Y ese impulso ayudó a muchos otros candidatos republicanos.

El Partido Republicano de Miami-Dade también ganó inesperadamente dos distritos congresuales de tendencia demócrata que Trump perdió por más de 10 puntos hace cuatro años. Los republicanos estaban en posición de barrer dos carreras estatales en el Senado, una de las cuales iba a recuento. Y ganaron casi todos los escaños competitivos de la Cámara estatal en la boleta de Miami-Dade, una barrida que ha planteado interrogantes sobre si ha habido un cambio político significativo en tal vez la región más importante de un estado.

“Fue un baño de sangre en todo el condado”, dijo Raúl Martínez Jr., director de distrito y gerente de campaña de la representante federal Donna Shalala, una demócrata que inesperadamente perdió la carrera contra una candidata a quien derrotó con relativa facilidad dos años antes.

El giro en apoyo a Trump en Miami-Dade, un aumento de 23 puntos en comparación con la victoria de Hillary Clinton de 290,000 votos en el condado hace cuatro años, no representó todo el triunfo del presidente en la Florida sobre el candidato demócrata Joe Biden. Pero casi duplicó todo su margen de victoria en 2016.

Los electores, golpeados por cuatro años y críticas de que los demócratas son socialistas, se alejaron de Biden significativamente. Y rechazaron a candidatos que habían ganado fácilmente solo dos y cuatro años antes sobre plataformas mayormente moderadas, pérdidas que darán forma a las leyes y las prioridades que salen de Washington y Tallahassee.

La derrota de Shalala es quizás la más ilustrativa de cómo han cambiado las cosas. Su oponente republicana, la ex periodista María Elvira Salazar, hizo en lo esencial la misma campaña que la llevó a una derrota por 4 puntos porcentuales en 2018. Pero aunque las personalidades y los argumentos eran los mismos, todo lo demás cambió.

Los cubanoamericanos, que parecían convertirse poco a poco en más liberales, volvieron a la derecha, consolidándose detrás de los republicanos y rechazando a los demócratas. Otros electores hispanos de Nicaragua, Venezuela y Colombia también se acercaron a la derecha. Y en ese clima diferente, los demócratas fueron incapaces de mantenerse al día con la ventaja de los republicanos, que aprovecharon un golpe orgánico contra los temas de justicia social impulsados por un partido cada vez más progresista.

“Defendimos lo que estaba sucediendo en la frontera, la gente muriendo de COVID y las cuestiones de los negros y la justicia. Y lo pagamos”, dijo Raymond Paultre, estratega demócrata de la Florida. “Hicimos campaña con nuestros valores y perdimos. Esa es la parte más difícil”.

BUEN TRABAJO ENTRE LOS CUBANOAMERICANOS DE MIAMI

El rendimiento significativamente mejorado de Trump pareció sorprender a todos excepto a su campaña, que sabía desde hace tiempo que hacía un buen trabajo entre los cubanoamericanos Miami y otros electores hispanos.

Esas cifras se hicieron aún más pronunciadas cuando estallaron las protestas de Black Lives Matter en Miami, donde algunos izquierdistas que agitaron banderas con la imagen del Che Guevara y pintaron la hoz y el martillo en paredes y estatuas.

“¿El socialismo? No se puede jugar con esa palabra”, dijo Salazar en una entrevista después de su victoria el martes por la noche. “Es demasiado ácida, demasiado peligrosa”.

En el Distrito Congresual 26 de la Florida, la representante federal Debbie Mucarsel-Powell tenía más dinero que el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez y vio en línea a partidarios de Trump abuchearlo el domingo por la noche en un mitin del presidente al que asistieron 15,000 personas, pero después la derrotó por 2.5 puntos porcentuales.

En esa carrera, Giménez basó la mayor parte de su campaña en la idea de que Mucarsel-Powell, una inmigrante ecuatoriana, era demasiado progresista para un distrito fuertemente cubanoamericano.

La crítica era predecible: los republicanos han acusado a los demócratas de abrazar el socialismo durante años, y no solo en Miami. La idea de que un presidente demócrata pueda convertir a Estados Unidos en un país socialista es un punto de conversación dominante en el Partido Republicano, que ahora se repite en lugares como la comunidad de jubilados de The Villages en el centro de la Florida.

Pero los demócratas nunca han descubierto cómo combatir lo que es: un asunto con profundos nexos psicológicos para muchos electores que han huido de los regímenes autoritarios.

‘UNA GUERRA CULTURAL’ ENTRE HISPANOS

“Es una guerra cultural”, dijo Carlos Odio, ex ayudante de la Casa Blanca y cofundador de la firma de investigación EquisLabs. “Ellos hicieron que fuera una norma social ser partidario de Trump”.

Hace cuatro años, los cubanoamericanos y otros electores hispanos en Miami-Dade se mostraron tibios ante Trump, en el mejor de los casos. En el distrito de Mucarsel-Powell, perdió por 16 puntos porcentuales. En el de Shalala, perdió por 20. En 2018, el arrastre de Trump en la boleta ayudó a elevar a las dos demócratas al Congreso, victorias que por primera vez en años rompieron el control casi total de los cubanoamericanos en la delegación congresual federal de Miami-Dade.

Odio dijo que un análisis de recintos fuertemente cubanoamericanos sugiere que Trump probablemente ganó el voto cubano de Miami por un margen de alrededor de dos a uno. Y Trump compitió con Biden para dividir a los hispanos no cubanos mientras Trump advirtió a los electores hispanos que Biden era una “marioneta” de los socialistas demócratas del senador Bernie Sanders y la representante Alexandria Ocasio-Cortez.

Los mensajes más oscuros y retorcidos en torno a las políticas de los demócratas también permearon las redes sociales y la radio en español en Miami, como advertencias de violencia callejera y opresión.

“Nos oponemos a la gente que tiene cientos de programas contra nuestra comunidad hispana”, dijo Evelyn Pérez-Verdía, una veterana estratega demócrata en el sur de Florida, quien es colombiana. “Si la etiqueta de socialismo no funcionaba, la segunda opción para ellos era la violencia en las calles”.

A medida que el polvo de la batalla se despejó tras una noche brutal, los demócratas señalaron con el dedo el miércoles a los esfuerzos de organización y la estrategia de campaña. Un objetivo popular fue la campaña de Biden, que solo envió personal a las comunidades al final de la campaña, debido al COVID-19. Otros dieron crédito a la organización de los republicanos, dado que la campaña de Trump básicamente nunca abandonó Florida después de su victoria en 2016.

Pero César González, jefe de gabinete del representante federal cubanoamericano Mario Díaz-Balart, dijo que la ventaja del Partido Republicano en Miami-Dade no tenía nada que ver con los esfuerzos en el terreno durante la pandemia. Todo se trata de la historia reciente de Trump, el socialismo y los demócratas en América Latina, como la decisión de Obama de normalizar las relaciones con el gobierno de Cuba.

“Por primera vez hay un presidente que se enfrenta al comunismo”, dijo González sobre Trump. “Hicimos un mejor trabajo de comunicación de esa política. La verdad desnuda de su política estaba saliendo a relucir. ¿Dónde se observa un cambio de 22 puntos en cualquier otro lugar del país? Especialmente en un área metropolitana grande.

DERROTAS SACUDEN A LOS DEMÓCRATAS EN FLORIDA

La medida de que los resultados del martes por la noche fueron una anormalidad o una tendencia tiene implicaciones para la Florida en 2022, mientras demócratas y republicanos se preparan para las carreras de gobernador y el Senado federal. El Condado Miami-Dade es una parte clave de la base demócrata en el sur de Florida, donde los demócratas necesitan competir con el apoyo republicano en condados antiguamente urbanos y rurales. Cualquier cambio duradero en la base de electores, como un movimiento hacia el conservadurismo entre los inmigrantes cubanos recién llegados, podría llevar el equilibrio del estado hacia la derecha.

Las derrotas en Miami-Dade sacudieron a los demócratas en toda Florida, y condujeron rápidamente a llamamientos para cambios grandes en el Partido Demócrata de la Florida. Progresistas y moderados por igual fuera de Miami-Dade, pidieron una reforma total.

Y de vuelta a Miami, demócratas como el representante estatal Javier Fernández, que contrató a un equipo de abogados de recuento en los días previos al día de las elecciones para perder finalmente por 12 puntos, pensaban en cómo recomponerse.

“La gente ha hablado y claramente ha dicho que no quiere lo que estamos ofreciendo”, tuiteó Fernández. “La parte imperdonable es que nadie vio venir esto”.

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