'Francia tiene una diplomacia feminista'

'Francia tiene una diplomacia feminista'

Michèle Ramis, embajadora de Francia en Colombia, habló sobre lo que viene en la relación bilateral.

En su primera entrevista como embajadora de Francia en Colombia, Michèle Ramis compara el país en el que desempeñó su primer servicio exterior, como primera secretaria de la Embajada de Francia en Bogotá, con el país al que regresa tras casi cuatro décadas, en calidad de primera mujer al frente de esta embajada, y después de una nutrida carrera en la que ha trabajado en las representaciones de su país ante Naciones Unidas en Viena y Ginebra, y ha sido embajadora en Guatemala y Rumania.

Colombia fue mi puerta de entrada a América Latina. Era un país totalmente diferente, no tenía tanto peso político ni económico en la región, la seguridad era poca, teníamos muchas restricciones. En ese momento no me hubiera imaginado que el país iba a cambiar tanto. Es un gran placer regresar, espero poder devolver a Colombia lo que me ofreció cuando empecé acá mi carrera.

Usted es la primera mujer en ser embajadora de Francia en Colombia. ¿Esto trae un mensaje implícito?
Francia tiene una diplomacia feminista. Ha incrementado deliberadamente el número de embajadoras. Somos el 40 por ciento, mientras que hace 10 años éramos el 15 por ciento, y estamos en grandes embajadas, como Brasil y Argentina, por mencionar otros casos de América Latina.

Mi nombramiento apoya el mensaje de que las sociedades deben ser mixtas. La causa de las mujeres se volvió la gran causa del mandato del presidente Macron. Nos interesa que esta quede bien no solo en los textos, sino en la realidad.

Francia será anfitriona en julio de la cumbre Foro Generación Igualdad, para conmemorar los 25 años del Acuerdo de Beijing. Queremos que los Estados reafirmen y extiendan sus compromisos, pues vemos que algunos sistemas conservadores están tratando de retroceder en derechos de las mujeres. Las mujeres tratamos de poner en marcha una diplomacia tal vez más eficaz.

¿Qué significa diplomacia más eficaz?
El trabajo por los derechos de la mujer no debe estar en contra de un género, los hombres tienen competencias propias, pero las mujeres añadimos una dimensión de flexibilidad y conciliación que a veces es la clave para resolver crisis.

Las mujeres nos enfocamos menos en el ego, no necesitamos que nos den la razón sino entregar resultados. Tenemos unas habilidades especiales para encontrar soluciones increíbles, por el hecho de estar acostumbradas a tener que conciliar la vida privada con la vida profesional.

Yo, por ejemplo, con tres hijos, he enfrentado muchos retos para conciliar esta responsabilidad con una agenda diplomática.

Y usted sí que ha tenido retos como jefa de familia, pues perdió a su esposo en el terremoto de Haití, al colapsar la sede de la ONU. Quizá de esa dolorosa experiencia pueda decir algo a los miles de mujeres colombianas que deben criar solas a sus hijos…
Conozco el precio de la contribución de Naciones Unidas a la paz, pues lo viví en carne propia. Mi mensaje es que las pruebas de la vida nos obligan a sacar nuestras reservas de energía escondida, para superarlas y salir adelante.

De un tiempo hacia acá, el tema de género es muy relevante, pero cuando usted empezó su carrera no lo era. ¿Le ha tocado enfrentar retos, por ser mujer, para llegar a donde está?
Cuando empecé se pensaba que las mujeres solo podían trabajar en los temas culturales, sociales y a veces políticos, pero nunca en temas como defensa.

Yo quería trabajar en asuntos estratégicos nucleares, porque había estudiado sobre eso en la universidad; pero me dijeron que ya había demasiadas mujeres en el servicio encargado, ¡siendo que eran 3 mujeres y 10 hombres! Ahora es totalmente diferente. Yo he trabajado en desarme, en no proliferación de armas, en asuntos de defensa.

Por cierto, usted trabajó en las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán…
Sí, pocas mujeres habían trabajado en este tema. Un día los de la delegación iraní se rieron cuando les dije que debían suspender su programa de enriquecimiento de uranio, parecían sorprendidos de que eso se los dijera una mujer. Finalmente, tuvimos una comunicación correcta.

Las mujeres no debemos tener vergüenza de incursionar en campos masculinos y debemos valorar la contribución que podemos hacer. Pero hay que tomar la iniciativa, demostrar que somos competentes, establecer vínculos de solidaridad con otras mujeres y también trabajar con hombres. No hay que luchar contra ellos, pues aún dependemos de ellos para que nos den el poder.

¿Qué país ha encontrado en este mes que lleva de embajadora?
Lo más importante es encontrar un país sin la guerrilla de las Farc, con un acuerdo de paz que es ideal porque es integral y trata las causas estructurales de la violencia. Es una contribución a la paz regional y global que puede servir de base para otros países, como Afganistán.

Además, Colombia es el garante de la estabilidad en la región, es la cuarta economía de Latinoamérica y para Francia es un socio muy importante.

Dice que el acuerdo de paz es ideal, lo que me lleva a pensar que usted seguirá con la línea de su predecesor, que fue respaldar el acuerdo, incluso a costa de algunas tensiones con el actual gobierno, ¿es así?
La postura de mi gobierno no ha cambiado. Apoyamos el proceso de paz. Tenemos un diálogo estrecho con las autoridades al respecto. Luego, la manera de apoyar puede diferir de un embajador a otro. Quiero cooperar con el Gobierno y hacer intercambios también con la sociedad civil, investigadores, comunidades, etc. Estoy llegando, tengo que esperar un poco para hacerme una opinión.

Todos queremos la paz, pero algunos creen que, por ejemplo, hay que acabar la JEP. ¿Qué opina Francia de esto?
No estoy acá para dar lecciones al país. Veo que la JEP es parte del acuerdo de paz y está en la Constitución. La justicia transicional es esencial en todo proceso de paz. Me parece que el proceso va bien, hay que ser optimistas, poco a poco la cultura de paz se va a imponer.

¿Lo que le respondió el presidente Duque sobre esta posición cuando usted le presentó sus credenciales la dejó tranquila?
Sí. No quiero agregar división porque la comunidad internacional está acá para apoyar. Creo que en los 15 años previstos para la implementación del acuerdo, Colombia se va a beneficiar de él, pues es un buen acuerdo.

Supongo que en las pocas semanas que lleva en Colombia ha visto que prácticamente ya empezó la campaña política para la próxima presidencia, y que el llamado centro ideológico es el blanco de los ataques. ¿Cuál es su apreciación sobre el centro?
En Francia, el presidente Macron fue elegido por quienes perdieron su aprecio por los partidos tradicionales y en medio de la tendencia que hay en Europa de dar respaldo a partidos extremistas.

Hoy, con el mundo tan complejo, no se pueden aplicar recetas solo de izquierda o solo de derecha. El presidente Macron ha demostrado que las crisis no se pueden arreglar con dogmatismos, hay soluciones en varias tendencias políticas. Algo similar pasó en Rumania, en donde fui embajadora antes de venir a Colombia.

¿Qué sigue en la relación bilateral entre Francia y Colombia luego de que su antecesor dejara firmado el Tratado de Protección de Inversiones?
Francia y Colombia tienen una agenda común muy prometedora en temas políticos y económicos, bilaterales y globales. Apoyamos la construcción de Puerto Antioquia en el golfo de Urabá, tenemos interés en restablecer la enseñanza del francés en las escuelas públicas y queremos apoyar las industrias culturales y creativas, o sea, la economía naranja.

Estamos pendientes de lo que diga la Corte Constitucional sobre el acuerdo para evitar la doble tributación, espero que sea implementado en el 2022. Queremos trabajar en paz, desarrollo sostenible, mujer, protección del medioambiente, y hay planes para construir el nuevo Ministerio de Defensa.

Llega en plena pandemia, ¿cómo hace diplomacia sin poder hacer reuniones y conociendo a la gente con la cara tapada con tapabocas?
Hay que inventar una nueva forma de hacer diplomacia y trabajar en proyectos que sirvan para darle esperanza a la gente mientras se recupera la normalidad. Estoy comprometida con el 'soft power' soy una convencida de que la cultura es un elemento idóneo para esto, que ayuda a crear experiencias y a compartir emociones. Es un instrumento no solo de entretenimiento, sino político.

Oyéndola, y sabiendo que es pianista, imagino que su primer evento como anfitriona será con recital suyo incluido…
No, no. Si lo hago, lo haré con músicos franceses y colombianos, y de manera que mi participación tenga un mensaje político. El poder político del arte es enorme. Sería lindo hacer un concierto por la paz.

Por cierto, quiero volver a Villavicencio porque tengo bellos recuerdos de la música del Llano. Tengo en mi casa discos de un grupo que conocí allá, hace casi 40 años, Tierra Bravía, no sé si aún existe. Es una música que hace soñar.

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