Finalizan batallas verbales en el juicio de destitución contra Trump

Finalizan batallas verbales en el juicio de destitución contra Trump

Republicanos confían en tener los votos suficientes para evitar el llamado de más testigos

Nueva York. La batalla legal y política dentro y fuera del juicio político de Donald Trump está por culminar este viernes en una votación sobre si convocar a testigos y solicitar más documentos oficiales como desean los demócratas, o proceder de una vez, como quieren los republicanos, a la conclusión del juicio y la exoneración del presidente de los cargos de abuso de poder y obstrucción al Congreso.

Al final del día, los republicanos parecían confiados en que ya tienen los votos para evitar la invitación de testigos claves de la Casa Blanca a comparecer en el juicio. La decisión anunciada anoche por uno de los senadores republicanos relevantes, Lamar Alexander, de que votará en contra de la medida de más testigos, casi sella ese resultado.

El liderazgo republicano intensificó sus esfuerzos desde el domingo para frenar la posibilidad de que por lo menos cuatro de sus senadores consideraran votar con los 47 colegas de la bancada demócrata a favor de convocar a testigos, algo que aún no tienen garantizado pero que parece más probable que hace 48 horas, después de las explosivas revelaciones en un libro de Bolton que pronto será publicado, en el cual contradice la narrativa oficial de Trump sobre las maniobras para obtener un favor político del gobierno ucranio, tema que está al centro del impeachment.

Ante indicaciones de que los demócratas no lograrán su objetivo inmediato de llamar a más testigos, ya están enfatizando que este juicio no es válido sin ello. La presidenta de la cámara baja, Nancy Pelosi, resumió ese argumento en un tuit en el cual afirmó que no puedes ser absuelto si no tienes un juicio. No tienes un juicio si no tienes testigos y documentación. Si los senadores republicanos optan por un encubrimiento, el pueblo estadunidense y la historia los juzgará con la severidad que merecen.

Las reglas establecen que al concluir el periodo de preguntas y respuestas anoche, se procederá este viernes al debate y a una votación sobre el asunto de testigos y más documentación.

Si los republicanos logran imponer su negativa a prolongar el proceso, se supone que se podría proceder de inmediato al voto culminante del juicio para condenar o absolver al presidente de los dos cargos; se requiere dos tercios (67 votos) para condenar y destituir al mandatario. El pronóstico sigue siendo el mismo del inicio, dada la mayoría republicana: Trump será exonerado, posiblemente hoy.

Por segundo y último día, los senadores en su capacidad de jurado continuaron ayer elaborando preguntas –van más de 100– para el equipo de diputados que actúan como fiscales, y los abogados defensores del presidente. Por horas, las preguntas y respuestas procedieron sin ofrecer ninguna novedad más que la reiteración de los argumentos presentados a lo largo de este proceso por ambos lados desde la semana pasada.

La batalla en el Senado permitió que de nuevo cada lado presentara sus acusaciones de complots políticos. Los republicanos insistieron en que Trump tenía razones para sospechar que los ucranios habían interferido a favor de los demócratas en las elecciones de 2016 –teoría sin sustento que una de las testigos en la investigación, quien era alta funcionaria de seguridad nacional, advirtió que fue fabricada por los rusos– y de que había manejos secretos de demócratas con el agente de inteligencia cuya denuncia formal y anónima detonó la investigación, entre otras.

Por el lado demócrata, se reiteró que las pruebas demuestran una operación extraoficial paralela al gobierno en el manejo de la relación con Ucrania y otros países, encabezada por el abogado personal de Trump, Rudy Giuliani.

Al señalar que los abogados de Trump esencialmente están justificando la idea de que el presidente tiene derecho de hacer lo que quiera si considera que está en el interés nacional, y que no hay nada malo en solicitar la interferencia extranjera en las elecciones, Hakeem Jeffries, uno de los diputados-fiscales respondió: no somos una república bananera.

Pero al concluir las sesiones, todo quedó como empezó: con el tercer presidente en la historia del país formalmente acusado, impeached, y muy probablemente, igual que sus dos antecesores enjuiciados, absuelto.

Sin embargo, las acusaciones sobre su comportamiento como presidente y como hombre continúan. La escritora E. Jean Carroll, quien ha acusado a Trump de violación sexual en los 90 y que ahora lo demanda por difamación en un tribunal en Nueva York, solicitó una muestra de su ADN para determinar si su material genético está en el vestido negro que ella tenía puesto ese día. La solicitud fue enviada en una carta a abogados de Trump por vía de la abogada de Carroll, y pide que se cumpla con la solicitud antes del 2 de marzo, reportó la agencia Ap.

Trump ha negado la acusación, afirmando que no la conocía, a pesar de la existencia de una foto de ellos juntos, y agregó que eso no podría haber sucedido, ya que ella no es mi tipo.

Por lo menos una docena de mujeres han acusado a Trump de algún tipo de acoso o violencia sexual antes de que llegara a la presidencia.

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