Europa se blinda ante la compra de empresas por parte de China

Europa se blinda ante la compra de empresas por parte de China

05/05 Propuesta para controlar a las empresas extranjeras subsidiadas

Los tiempos de la ingenuidad ya son historia. Europa mantiene su fe en el multilateralismo y en los mercados abiertos, pero quiere dejar de jugar en permanente desventaja con algunos países, especialmente con el gigante chino. En el 2019, la UE calificó a Pekín de rival sistémico y desde entonces multiplica las iniciativas para rearmarse ante el expansionismo económico de China. Ayer, Bruselas dio dos pasos en esta dirección. Por un lado, la propuesta de blindar a las empresas europeas ante su posible compra por compañías que reciban ayudas públicas de países de fuera de la UE, y por otro, la de reducir la dependencia de China y otros proveedores extranjeros en áreas estratégicas como las materias primas o los ingredientes farmacéuticos.

Además, la iniciativa llega en un momento de tensión entre Europa y China, después de la aplicación de sanciones occidentales a Pekín por violación de derechos humanos y las correspondientes represalias chinas. Visto el panorama, la Comisión Europea ha frenado la ratificación del acuerdo de inversiones firmado en diciembre entre la UE y China. “El proceso de ratificación no puede separarse de la evolución de las dinámicas en una relación amplia entre la UE y China, y en este contexto, de las represalias chinas”, dijo el responsable europeo de Comercio, Valdis Dombrovskis.

Freno a la ratificación del acuerdo de inversiones en un momento de tensión entre la UE y Pekín
Es decir, Bruselas pisa el freno de esta ratificación, entre otras razones porque sabe que el ambiente no es nada favorable a conseguirla cuando hay cinco eurodiputados sancionados por Pekín.

Coincidiendo con este aumento de la tensión con Pekín, la Comisión Europea plantea una normativa para controlar el impacto de los “subsidios extranjeros” en el mercado único. Actualmente, ya rigen normas que supervisan las ayudas públicas en el interior de la UE, pero no se aplican si los subsidios proceden de un país no comunitario; lo que, a juico de Bruselas, falsifica la libre competencia. Son ayudas que pueden llegar en forma de créditos a coste cero, ventajas fiscales o subsidios directos que un país de fuera de la UE facilita a sus empresas y que les permite actuar con ventaja para comprar sociedades europeas o pujar en adjudicaciones públicas.

“Europa está abierta para los negocios, pero venga y hágalo de manera justa y transparente”, dijo Margrethe Vestager, responsable de Competencia de la Comisión Europea, al presentar la propuesta. “La apertura requiere equidad”, añadió la comisaria. No se nombra a ningún país, pero el elefante en la habitación tiene nombre y apellidos: China y su agresiva política de compra de activos europeos.

La Comisión Europea revisará las fusiones de empresas en las que la cifra de negocios de la empresa adquirida supere 500 millones de euros siempre que la contribución financiera extranjera llegue a los 50 millones. Son operaciones que se tendrán que notificar y que Bruselas podrá someter a condiciones. Medidas reparadoras en el argot comunitario, con el objetivo no de impedir la operación, pero sí de
garantizar que no distorsione el mercado, dicen fuentes europeas.

También deben informarse las pujas en contratación pública que impliquen una contribución financiera por un gobierno de fuera de la UE por un valor de 250 millones de euros. Además, el ejecutivo comunitario también tendrá capacidad para, por propia iniciativa, investigar operaciones que se sitúen por debajo de estos umbrales.

La segunda propuesta que formuló la Comisión Europea es la de reducir la dependencia europea de suministradores extranjeros en áreas como materias primas, ingredientes farmacéuticos y semiconductores. Una dependencia que la pandemia puso de manifiesto y a la que ahora Bruselas ha añadido cifras que la ilustran. De los 5.200 productos que importa la UE, hay 137 en ecosistemas sensibles en los que Europa es muy dependiente, y la mitad de estos productos los importa de China.

Para conseguir esta autonomía estratégica, Bruselas plantea lanzar nuevas alianzas en áreas estratégicas como la tecnología de procesadores y semiconductores, y los datos industriales. Para la Comisión Europea, se trata de aprender de los errores del pasado. “Hemos sido demasiado ingenuos” en nuestro enfoque a algunos sectores estratégicos como los chips electrónicos producidos esencialmente en Asia, dijo el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton.

Lo manifestó en la presentación de esta revisión de la estrategia industrial europea, que busca reducir la dependencia industrial.

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