EU pierde 10 millones de empleos en sólo dos semanas

EU pierde 10 millones de empleos en sólo dos semanas

Las consecuencias económicas del manejo de la crisis del coronavirus han dejado a 10 millones de trabajadores en el desempleo en las pasadas dos semanas, cifra sin precedente en la historia de Estados Unidos, mientras la pandemia, lejos de culminar, sigue clausurando más zonas del país y abrumando a su fraccionado e insuficiente sistema de salud a tal extremo que ahora el superpoder está recibiendo apoyo caritativo internacional.

Mas de 6.6 millones de estadunidenses solicitaron beneficios de desempleo la semana pasada, reportó ayer el Departamento de Trabajo.

Combinado con los 3.3 millones de desempleados registrados la semana anterior, un total de 10 millones de trabajadores se quedaron sin empleo en sólo dos semanas, un número sin precedente en un periodo tan breve.

Pero estas cifras únicamente registran los que tienen derecho a estos seguros de desempleo estatales, y no a los que no tienen acceso a este tipo de asistencia oficial, entre ellos gran parte de la comunidad inmigrante indocumentada.

La devastación económica, resultado en gran medida por el manejo tardío y caótico de la pandemia por el gobierno federal, apenas se está registrando, provocando cada vez más dudas sobre un retorno a la normalidad y alarmas de una recesión no sólo profunda, sino posiblemente mucho más extendida de lo que se contemplaba apenas hace unas semanas.

En el plazo inmediato, algunos pronostican una tasa de desempleo de 10 por ciento, el triple del nivel que prevalecía hace sólo un mes, con otros ofreciendo cifras mucho más altas. Algunos economistas ya contemplan la posibilidad de que el desplome en la actividad económica podría ser de las dimensiones del peor momento de la Gran Depresión en los años treinta.

Mientras tanto, en medio de todo esto, Donald Trump envió un mensaje furioso al liderazgo demócrata, acusándolo de fomentar división en un juego político en medio de una pandemia, en respuesta al anuncio de que los demócratas en el Congreso iniciarán una investigación sobre la respuesta a la crisis por la Casa Blanca. Y una vez más, Trump regresó a su contraataque de siempre: esto es una cacería de brujas.

Pero cada vez hay más evidencia de que el mal manejo de la crisis durante los últimos dos meses por el gobierno de Trump multiplicó las consecuencias que hoy día abruman a un país con ahora aproximadamente 80 por ciento de su población nacional bajo algún tipo de cuarentena, y que enfrenta el colapso en varias partes de su sistema de salud.

Estados Unidos sigue como el número uno en el mundo en casos de contagio, más de 234 mil, y el número de muertes como resultado ya supera 5 mil 700.

La reserva de emergencia de equipo de protección personal, como mascarillas, guantes y batas del gobierno federal, está casi agotada, mientras continúa la carencia de aparatos de asistencia respiratoria por todo el país, lo cual está llevando a que doctores en lugares como Nueva York tengan que tomar decisiones innecesariamente difíciles sobre cuál paciente merece o no vivir.

Ante ello, se están aceptando donaciones caritativas del exterior. Algunos observadores señalan que Estados Unidos, antes proveedor de asistencia humanitaria internacional, se está volviendo en país receptor, al aceptar un cargamento de mascarillas medicas y otro equipo enviado el miércoles a Nueva York después de que Trump aceptó el ofrecimiento de asistencia de su hómólogo ruso, Vladimir Putin.

Hace un par de semanas, el multimillonario asiático Jack Ma y su fundación Alibaba en China anunció una donación médica privada a Estados Unidos de un millón de mascarillas y 500 mil pruebas diagnosticas. Una entrega de equipo médico a Cuba por el mismo Ma fue frenada hace unos días debido a las medidas del embargo estadunidense.

Pero un sector de la economía parece estar experimentando un auge: el de las armas de fuego personales. Hay un incremento en la demanda, con la Oficina Federal de Investigación recibiendo durante marzo 3.7 millones solicitudes de verificación de historial que son necesarias para autorizar algunas ventas de pertrechos, más que en cualquier otro mes en tiempos recientes.

El gobierno de Trump proclamó que durante la pandemia las tiendas de armas de fuego son negocios esenciales, permitiendo que sigan abiertas, al igual que farmacias y supermercados.

Algunos doctores están rogando que la gente evite disparar, para dejar lugar en los hospitales a los enfermos de Covid-19.

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