Estela de Carlotto: «Los genocidas no se arrepienten»

Estela de Carlotto: «Los genocidas no se arrepienten»

«Desde el día que encontramos a Guido, para mí, Laura volvió con él».

Pasaron dictadores, jueces y fiscales. Pasó casi todo lo que puede pasar en una tierra rebelde, inhóspita para generales golpistas.

Ellas caminaron, reclamaron, fueron y volvieron y asombraron al mundo con sus pañuelos cargados de coraje. Los genocidas lo calcularon casi todo.

El intento de exterminio, la desaparición, la muerte y el robo de bebés. Nunca imaginaron que los huesos iban a volver de abajo de la tierra, que los mares también hablan y que las abuelas y madres no iban a dejar de buscar nunca jamás.

Nunca entendieron que la vida es más larga cada vez y que aquí no hay durante ni después. Hay cuerpo y alma. Eso nunca estuvo en sus cálculos. Un día de setiembre de 1979, una delegación de funcionarios internacionales de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) llegó a Buenos Aires con el propósito de visitar los centros clandestinos de detención y tortura.

Según las crónicas, cuando Patricia Derian -la enviada de derechos humanos del presidente de los EEUU Jimmy Carter- se reunió con el almirante Emilio Massera en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), le dijo: «usted y yo sabemos que mientras hablamos aquí, hay gente a la que están torturando en la puerta de al lado».

Hoy, cuarenta años después, invitamos a este espacio de ideas y conversatorio diario, a la Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, para que nos ayude a construir la memoria y a pensar el futuro en clave de derechos humanos.

- ¿Cómo se encuentra?

- Bien, siempre trabajando, acá, llena de papeles porque hay que trabajar mañana, tarde y noche en esta vida que nos tocó.

- ¿Usted no puede aflojar ni un instante?

- ¡No! De ninguna manera, al contrario, cada vez más fuertes.

- Qué espíritu divino…

- Es lo que la vida nos marcó, y nos encontramos con que había que hacerlo y aquí estamos.

- Pensando en estos cuarenta años de aquella visita histórica de la CIDH a Argentina que marcó punto de inflexión en relación a la existencia de un plan represivo sistemático, de un intento de exterminio y la instalación de la figura del desaparecido, ¿cuál es la mirada en perspectiva que tiene de aquellos años?

- Efectivamente hace cuarenta años que vino la Comisión, que nosotros ya habíamos visto y visitado.

A través del entonces Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), a cargo del Dr. Emilio Mignone, -que tenía también una presencia importantísima en esta comisión en la OEA en Washington- pudimos recibirlos, pero nosotras estábamos en los primeros pasos de un camino que en aquel momento no pensábamos de ninguna manera que iba a ser para siempre escabroso.

Pensábamos que nuestros hijos iban a volver, que a los nietos los íbamos a cuidar nosotros esperando la liberación de sus padres. Y bueno, lógicamente, nos fuimos enterando por personas liberadas de esos centros de detención, de cuál era el trato de la tortura y luego, inexorablemente, la muerte.

Incluso en el caso de los bebés que iban naciendo y que no venían a nuestros brazos, la muerte de las madres posteriormente.

No les salvaban la vida, sino que se apropiaban de un bebé, con un motivo ya signado como un plan sistemático de robo y apropiación.

Criarlos a su manera e instalar en el país, lo horrible y lo que persiste todavía, ese agujero negro que es la ausencia de estas personas desaparecidas vivas, que son los nietos que estamos buscando y que faltan alrededor de trescientos todavía por localizar.

Lógicamente la amistad con este grupo de la OEA en Washington fue permanente y hasta el día de hoy tenemos casos que se resuelven con consejos de ellos sobre la situación de la relación familiar del nieto encontrado por su familia biológica.

- Por estos días hubo un nuevo encuentro…

- Y el recibimiento fue muy cálido lógicamente. El encuentro fue para recordar esos momentos. A todos nos vino a la memoria esa cola que hacíamos.

En lo personal, con mi esposo habíamos tenido oportunidad de hablar antes con el rabino Marshall Meyer, muy conocido por su solidaridad y sus consejos, también nos reunimos entonces con Emilio Mignone. Para luego ir a formar parte de esa cola enorme a la espera de ser recibidos. Y fuimos muy bien recibidos, muy cordialmente, dejando lo que sabíamos y lo que estábamos pasando en el país.

- En aquellos años el fútbol sirvió para tapar una parte de la realidad, que era lo que querían los genocidas, pero también para exhibir otra ante el mundo…

- En el Mundial de 1978 vino mucha prensa extranjera con la que podíamos comunicarnos, recordarles que la prensa monopólica mentía, que decía que no había esa situación de personas detenidas sin saber el destino.

No hablábamos todavía con la palabra desaparecidos, que nace un poco más tarde, sino bueno: «En algún lado están», «¿Dónde están los niños?», «Vamos a las casas cunas, a los orfelinatos y ahí no están».

Todo esto quedó plasmado en esta visita y a la prensa que en el exterior divulgó lo que realmente pasaba en nuestro país.

Y eso nos permitió seguir, porque ya estábamos desde el 77 visitando las abuelas que tenían familiares en el exterior, en países en los que se podía encontrar amistad, apoyo y también donde nos escucharan.

Todo fue parte de un momento en el que, insisto, éramos muy inocentes. Cosa que hoy ya no, nosotros cumplimos 42 años de existencia.

Tenemos una formación muy concreta de lo que hay que hacer, cómo y dónde. Y además el encuentro de 130 nietos hasta ahora, es la garantía de que el camino que llevamos es duro, difícil, pero es el correcto.

- Ahora usted dio la bienvenida a los miembros de la CIDH que participaron de la inauguración de una muestra en el Museo del Espacio de Memoria (exESMA) que recuerda el 40 Aniversario de aquella visita de 1979.

- Sí, tuvimos ahora la oportunidad de hablar en la Casa por la Identidad de Abuelas de Plaza de Mayo, que está en la exESMA, con una asistencia muy numerosa.

Ellos expusieron y nosotros les dimos una bienvenida. Hubo un espacio para preguntas y les entregamos un informe pero quedamos en poder hablar en otra oportunidad por falta de tiempo, porque ellos ya estaban comprometidos con otras actividades.

Se les entregó un informe de los organismos de derechos humanos muy complejo, donde exponemos la realidad de lo que estamos viviendo en nuestro país a cuarenta años de la aquella visita. Les dijimos que seguimos necesitándolos para que nos ayuden, divulguen y recomienden al Gobierno en relación a todas las necesidades que todavía faltan por esclarecer sobre estos hechos.

- En este informe de 2019 marcan un fuerte retroceso en los últimos años en las políticas por memoria, verdad y justicia…

- Pusimos énfasis en el gobierno actual, ya que desde el primer gobierno constitucional siempre hubo buena voluntad y respeto por parte de los presidentes y su gente.

También es cierto que hubo leyes de impunidad que nos trastornaron mucho la existencia, porque tuvimos que convivir durante casi veinte años con los asesinos en la calle, codeándonos como si fueran ciudadanos honestos cuando en realidad eran salvajes genocidas.

Luego el indulto del segundo gobierno que también completó esta impunidad. Y así siempre tratando de dialogar con gobiernos que nos recibieron, nos escucharon y algunas respuestas tuvimos.

Mencionando con mérito el gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, con los que tuvimos una apertura muy grande para la convocatoria, la participación, la consulta.

- Tanto Abuelas como distintas organizaciones de derechos humanos cuestionan duramente las políticas del actual gobierno…

- Sí, claro que criticamos la actitud del gobierno actual. En este gobierno ha habido un retroceso tremendo porque se han cerrado espacios creados necesariamente por los anteriores para poder encontrar con más facilidad respuestas a dónde están los restos de los adultos dispersos por el país, poder exhumarlos, entregárselos a los familiares para que le den una sepultura digna y cerrar -al menos un poco- ese duelo, aunque no la memoria, por supuesto.

Este gobierno destruyó espacios de Abuelas que teníamos en el Ministerio de Defensa, donde había una manera de recabar archivos de esos que podían darnos algunos datos tanto de los desaparecidos como de los niños robados.

Se fue dificultando tremendamente esta tarea de los organismos de derechos humanos peleando con un gobierno que nos ofendió en el tiempo en que hacía su campaña presidencial, llamándonos curro, que quiere decir que somos mentirosos, tramposos, en fin, es una ofensa muy grande.

Como también nos ofendió desestimando el número de 30 mil desaparecidos que manejamos -casi sabiendo que deben ser más- y también descreyendo que los niños que encontramos sean verdaderamente ciertas las historias de sus vidas.

Son todas cosas muy desagradables. Y recordemos que el presidente no nos quiso recibir y nos derivó alegando que no tenía tiempo.

Después, tardíamente lo hizo pero no sirvió para nada, (porque) la relación no existe. La lucha (de los organismos de derechos humanos) es para cuidar de todo esto que están haciendo. Como cuando se le otorga cárcel domiciliaria a gente realmente peligrosísima.

Eso es una decisión del Estado que no se debe permitir porque sabemos que esta gente no se arrepiente, no confiesa sus delitos y además prometen volver a hacerlo si fuera necesario, si se repitieran situaciones que lo consideraran así de riesgosas según sus parámetros.

Ellos no deben ir presos a sus domicilios. Ellos burlan esas condiciones, salen, pasan vacaciones y aparte conspiran, seguramente para volver a imponer el terror en nuestro país.

Hay muchas situaciones complejas en mi país, espero que falte poco para que dejen el poder, mientras tanto se hace mucho daño desde el propio Estado.

- ¿Le preocupa la situación del continente, los fenómenos ultraderechistas, los avances del fascismo?

- Por supuesto, es muy preocupante la derecha, el pensamiento de derecha de los gobiernos.

Bolsonaro es ejemplo del terror no solo por lo que dice sino también por lo que impone y actúa. También tenemos un endurecimiento en Ecuador, que era un país ejemplar; a Evo Morales lo vienen persiguiendo locamente para quitarle todo el trabajo social que está haciendo en su propia tierra.

No queda mucho de aquello de la Patria Grande, el sueño de nuestros héroes, pero también de nuestros gobiernos anteriores, como Lugo que también fue sacado por la fuerza, ni hablar de la destitución de Lula y de Dilma Rousseff, esa persecución tremenda en Brasil.

Todo eso realmente preocupa muchísimo porque parece que el mundo entero está en esa consigna de la derecha, de una forma que no corresponde a las épocas democráticas que hemos disfrutado o tenido, aunque no perfectas.

Estamos muy preocupados, creemos que todo lo malo también dura poco, hay una reacción en los pueblos, -no somos pueblos violentos- pero sí con permanente actitud de lucha para tener una democracia real.

En nuestro país la juventud está muy organizada, muy presente, nosotros que no cesamos de trabajar a viento y marea con esto que es no olvidar, exigir justicia, saber la verdad.

Todas estas no son palabras, son acciones y pronto vamos a tener elecciones. Creo que hay una gran esperanza de cambio en nuestro país y sabemos que tenemos que luchar contra la gran miseria que nos dejan, -económica, moral ni hablar- porque el pueblo se levanta enseguida, pero la económica, la deuda con el Fondo Monetario Internacional es impagable, sabemos vamos a tener que remar muy fuerte todos los argentinos para defender el gobierno que va a sustituir a éste y que tiene proyectos muy buenos, muy loables.

Hay una esperanza muy fuerte en las elecciones de octubre y del cambio en nuestro país, pero esto que estamos viviendo es realmente increíble.

Increíble que (el gobierno) se burlara de la pobreza, de los niños que se mueren por enfermedades evitables, de los ancianos que no tienen para comprar medicamentos, ni tienen comida, son millones de personas. Y para los chiquitos, la falta de alimentos los marca ya con una indefensión para su vida próxima de adultos.

- ¿Habló con Cristina Fernández recientemente?

- Más que hablar la he saludado ya que ella ha estado presentando su libro en muchas ciudades. En la ciudad de La Plata, que es donde vivo, ahí la pude ver, abrazar, estaba muy emocionada, muy preocupada en este momento.

Ahora ha viajado nuevamente a Cuba porque su hija está allá tratándose de un problema de salud bastante serio. Ella sabe cuánto la respetamos, la queremos y la acompañamos y acá no se trata de solo una ideología política, acá lo que hay es un sentimiento de mujer a mujer, de nosotras que tuvimos las hijas que como ella, fueron torturadas y asesinadas y ella por suerte sobrevivió para que el destino le diga todo lo que hizo y tiene que hacer por nosotros en la Argentina.

No tengo amistad con ella en el sentido de tomar el té y festejar cumpleaños, pero sí nos vemos y es como si ayer nos hubiéramos saludado.

- En Uruguay, los antropólogos que realizan excavaciones en busca de desaparecidos hallaron recientemente restos óseos en un predio militar.

La realidad vuelve a confrontar con quienes tanto aquí en nuestro país como en Argentina reclamaron «dar vuelta la página».

- Uruguay es uno de los países de Latinoamérica afectados por todo lo que hemos hablado. Ustedes tuvieron desaparecidos y presos políticos y además en su país nacieron niños que buscamos y algunos hemos encontrado. Tenemos casos que todavía hay que esclarecer.

Tuvimos una etapa común de resistencia y exilio. También han desaparecido muchísimos uruguayos en Argentina, tenemos una amistad directa del país hermano.

Esto demuestra que no se debe olvidar, porque si escarban y remueven la tierra y encuentran un cadáver en un predio de ese estilo, eso es lo que les pasó y eso está en condiciones de ser probado. Nadie puede decir que hay que dar vuelta la hoja y olvidar.

¿Cómo se puede olvidar semejante atropello a la humanidad con el riesgo de la repetición? Todo lo que se olvida y no se resuelve corre el riesgo de repetirse. Yo creo que hay que hacer una gran campaña en el Uruguay para impulsar este tema, para que razonen los gobernantes, especialmente los que tienen el poder para que esto tenga presencia y visibilidad.

A los Familiares se los conoce y son nuestros hermanos de los desaparecidos o muertos en ese país, y queremos que tengan una respuesta más temprano que tarde.

- ¿Cómo ha sido su vida desde el encuentro con Guido?

- Voy a asistir a un concierto que va a dar en Buenos Aires porque ha sacado un nuevo disco que se lo ha dedicado a sus padres biológicos, o sea, a mi hija Laura y a su papá Walmir y vamos a estar la parte de la familia que podamos.

Es muy hermoso poder compartir con él su arte, su música, su vida particular. Tratamos de vernos lo más posible, la verdad desde el día que lo encontramos para mí volvió Laura con él, de manera que es ese nieto que busqué durante 36 años junto con mis compañeras y que por suerte un 4 de agosto del 2014 apareció y pude abrazarlo.

Yo creo que no hay alegría más grande que cuando una abuela, un abuelo, o un familiar abrazan al ser querido que buscó junto con nosotros durante tantos años, son los mejores premios que pudiéramos tener.

- Muchas gracias, Estela

- Gracias a ustedes y aprovecho a mandarle un abrazo fraterno y le pido al pueblo uruguayo, que acompañen a los Familiares en esclarecer todo lo que pasó durante la dictadura, porque lo que se olvida se repite y nosotros estamos dejando la vida para que esto no pase.

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