Estados Unidos y su mirada hacia el sur

Estados Unidos y su mirada hacia el sur

El gobierno de Donald Trump expande su guerra comercial hacia Suramérica

La suba de los aranceles al acero y al aluminio por parte del gobierno estadounidense en marzo de 2018 sacudió el tablero comercial internacional y dio paso a una guerra comercial sin precedentes. Si bien inicialmente la medida abarcaba una serie amplia de países, tales como Argentina, Brasil, Corea del Sur, los miembros de la Unión Europea y China, la medida nalmente se focalizó en este último país.

Todos con excepción de China, lograron evitar la aplicación de los aranceles por parte de Estados Unidos, lo que centró el conicto comercial entre la primera y segunda potencia mundial. Como es sabido, durante todo el año 2018 y 2019 las dos economías fueron aumentando el número de productos afectados con aranceles, lo que impactó negativamente en el desempeño del comercio y la economía global.

Más recientemente, en momentos en que Estados Unidos y China se acercaban a un acuerdo que pondría n a la guerra comercial, vía Twitter el presidente Trump anunció que extendería la aplicación de aranceles a Brasil y Argentina para las exportaciones de acero y aluminio. Las reacciones no se hicieron esperar. Bolsonaro dijo que tratará de forma urgente el tema con su ministro de economía y que apelará a conversar con Trump con el que dice tener un “canal abierto”. Por otro lado, el Ministro de Industria de Argentina, declaró que la inclusión de su país en dicha medida es algo inesperado y que no existía ninguna señal de que podría tomarse esta denición, pero que están coordinando acciones con la cancillería argentina y la embajada en Washington para denir los pasos a seguir.

En un contexto de cierto enfriamiento de la guerra comercial, cabe preguntarse por qué Estados Unidos decide poner su atención en América del Sur, especialmente con gobiernos cercanos como el de Bolsonaro y Macri. Trump sostiene que ambos países están manipulando sus monedas y esto afecta a los exportadores de productos agrícolas e industriales; esta armación justica, según él, la aplicación de aranceles. Lo cierto es que esa no parece ser la verdadera razón por la cual el gobierno estadounidense decidió seguir este camino. 

Para comprender las verdaderas razones, quizás deben repasarse los últimos pasos dados por Brasil en política internacional y el cambio de contexto político en Argentina con la pronta asunción de Alberto Fernández. En el caso de Brasil, si bien inicialmente Bolsonaro se mostró muy contrario a China, indicando que su socio estratégico sería Estados Unidos, la relación con la potencia del norte no registró los avances esperados. Más allá de que Brasil sigue compartiendo con Estados Unidos algunas de las polémicas posiciones respecto al multilateralismo y el medio ambiente, las relaciones con China adquirieron cada vez mayor importancia en los últimos meses.

Debe tenerse en cuenta que China es hoy el principal socio comercial de Brasil y cuenta con cada vez más apoyo de parte de los empresarios brasileños, en especial los vinculados con la agroindustria, los que demandan avanzar en una mejora de las restrictivas condiciones de acceso que enfrentan las exportaciones brasileñas en la potencia asiática. En ese sentido, mientras que con Estados Unidos no se logró denir la apertura de negociaciones, con la potencia asiática Brasil logró establecer un cronograma para comenzar a discutir la liberalización comercial.

 El interés de Brasil en avanzar en un acuerdo con China se sustenta en los resultados de investigaciones realizadas por el reconocido Instituto de Economía Aplicada de Brasil (IPEA), donde se demuestran ganancias para ambos en el marco de una liberalización comercial, indicando que existe complementariedad. El acercamiento entre los dos países se profundizó tras la cumbre de los BRICS realizada en Brasilia el mes pasado.

Otros pasos dados por Brasil también inquietaron a Estados Unidos, ya que Bolsonaro se reunió con el presidente de Huawei, mostrándose muy interesado en que su país avance en la tecnología 5G y valorando la posibilidad de que la empresa china participe de las futuras licitaciones que se abran en esta área. Esta posibilidad ya generó reacciones por parte de Washington, el que amenazó con revisar las inversiones en el país que amenacen la seguridad nacional por no tener conanza en los servicios de las redes de comunicaciones. Cabe recordar que Estados Unidos enfrenta una guerra tecnológica con China en diferentes áreas, pero especialmente en esta tecnología, donde el país asiático domina ampliamente.

Por si fuera poco, Brasil y China también anunciaron el lanzamiento del satélite CBERS-4, creado conjuntamente, que permitirá dominar la tecnología de tele – vigilancia con cámaras y sensores para la observación de la tierra. Se trata de una tecnología que ofrecerá imágenes satelitales gratuitas para América Latina y África, además de permitir un seguimiento de las actividades agrícolas, tala de bosques, los cambios en la vegetación y los recursos hídricos en Brasil.

En el caso de Argentina, la reacción de Trump también podría estar relacionada con la tecnología 5G, donde el país asiático ha tenido varias conversaciones con las autoridades del gobierno de Macri, además de una reacción adelantada de Estados Unidos por los cambios políticos registrados en el país suramericano.

Más allá de las justicaciones presentadas por Trump, parece claro que la mirada hacia el sur de parte del gobierno de Estados Unidos no tiene que ver con la devaluación de las monedas en Argentina y Brasil, sino con algunos pasos dados por estos países a favor de China.

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