España vuela alto en la castigada Qatar

España vuela alto en la castigada Qatar

Los gigantes de la economía española son viejos conocidos en el skyline de Qatar. Tanto que hay incluso empresas como Iberdrola que tienen al emirato como su accionista de referencia.

El país árabe controla el 8,51% de su accionariado a través de la Autoridad de Inversiones de Qatar. «Qatar es un mercado importante para España. Las empresas españolas van teniendo cada vez más presencia. Hay firmas en el país como Iberdrola, Acciona, Isolux, FCC, OHL, Ferrovial, Sacyr, SENER o Typsa», explican a MERCADOS fuentes de la embajada qatarí en Madrid.

La ruptura de relaciones diplomáticas de los países vecinos junto a la adopción de medidas que analistas consultados por este diario consideran más propias de la antesala a un conflicto bélico han golpeado de lleno al emirato. Y el seísmo ha suscitado los primeros temores sobre el destino de las inversiones españolas.

En los últimos años las compañías patrias se han adjudicado jugosos contratos para la construcción de grandes infraestructuras del país. Así, Acciona a través de sus distintas unidades de negocio, construye dos desaladoras de agua de mar; gestiona hospitales; diseña exposiciones en el Museo de Arte Islámico de Doha u ofrece consultoría para organismos públicos y privados.

Ferrovial, por su parte, gestiona las instalaciones del aeropuerto internacional de Doha, uno de los puntos calientes tras la prohibición de los vuelos con destino a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin o Egipto. Las operaciones de la multinacional que preside Rafael del Pino incluyen el complejo de la terminal de pasajeros, los salones, el hotel, las tiendas, las zonas VIP, el edificio de catering o las carreteras y accesos.

«Durante los dos últimos años el precio del petróleo ha afectado bastante, pero el programa gubernamental de visión 2030 ha seguido adelante. Hay un plan de inversión enorme y aunque la expansión se ha ralentizado, hay muchísima actividad de construcción», reconoce desde Doha Francisco Garrote, uno de los socios de Seattle, una empresa con capital español y qatarí que ofrece a las compañías patrias una puerta de entrada al país. «Somos contratistas y proporcionamos servicios de construcción. Somos los socios locales de algunas empresas españolas», explica quien lleva en Qatar 16 años y emplea a medio millar de personas a través de varias joint venture.

España fue el pasado año el sexto proveedor de la Unión Europea con un 3,5% de las exportaciones totales europeas, a gran distancia de Alemania (26,2%), Reino Unido (23,3%), Francia (19,2%) o Italia (9,4%). El saldo de la balanza comercial, sin embargo, sigue siendo desfavorable, pese a la reducción de los últimos años por la bajada del precio del crudo y el repunte de las exportaciones.

El emirato es el «cuarto suministrador de gas natural en España por detrás sólo de Argelia, Nigeria y Noruega», con alrededor del 7,9% del suministro del gas total del consumo. QatarGas mantiene un acuerdo con Gas Natural para la compraventa de gas natural.

Un volumen de negocios que, además, podría verse afectado por el aislamiento del país, castigado por una política exterior autónoma que desafía los intereses de saudíes y emiratíes en la Península Arábiga. Al cierre de esta edición, tanto el Ministerio de Asuntos Exteriores español como el Instituto Español de Comercio Exterior habían rehusado las peticiones cursadas para valorar las expectativas de las inversiones de nuestro país en Qatar ante la crisis. Fuentes de Iberdrola, por su parte, han declinado comentar si existe inquietud en la compañía.

La embajada en Doha, abierta en 2003 como consecuencia del impulso de los lazos bilaterales, cifra en 1.851 el número de compatriotas residentes en el emirato. «De momento, reina la tranquilidad. Business as usual. Los bancos operan con normalidad, el puerto y el aeropuerto funcionan y se están haciendo transacciones. A corto plazo, el impacto es mínimo», relata Garrote.

La mayor inquietud es la duración del conflicto. «Todos esperamos que se resuelva pronto y que no tengamos que evaluar contingencias», desliza quien, entre otros proyectos, trabaja en la construcción de carreteras y la red de metro de Doha.

La Cámara de Comercio española en Qatar ha convocado para la próxima semana una reunión con el análisis de la coyuntura como orden del día. Desde la embajada qatarí en Madrid, restan importancia a los efectos de una crisis que, como reconoció el jueves el jefe de su diplomacia, ha exhibido un «grado de hostilidad que ni siquiera se había visto procedente de un país enemigo».

«Los últimos acontecimientos ocurridos en Qatar son temporales y las relaciones bilaterales en el ámbito comercial no se van a ver afectadas. España es un país muy importante, prueba de ello son los grandes proyectos que se están llevando a cabo a través de empresas españolas. Cada vez hay más compañías que se abren camino en el mercado qatarí, y eso es una demostración de que las dos partes quieren seguir manteniendo esas estrechas relaciones», sentencia.

Nubarrones sobre el milagro qatarí

El salvaje bloqueo que desde el lunes sufre Qatar ha puesto en jaque el modelo económico de este pequeño emirato, en plena y febril construcción de infraestructuras para albergar el Mundial de fútbol de 2022.

El cierre del espacio aéreo y marítimo y de su única frontera terrestre con Riad, decretado en una acción coordinada por Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto, ha provocado desde entonces serios daños en la economía de uno de los países más ricos del planeta.

Durante esta semana, la Bolsa de Doha ha sufrido continuas caídas, y el escenario de un prolongado aislamiento -con Abu Dabi amenazando con la imposición de un embargo económico- desafía con disparar los costes de importación en un país de 2,6 millones de habitantes muy dependiente de los productos y materiales que llegan del exterior.

El miércoles, Standard&Poor's fue la primera agencia en degradar la calificación crediticia de Qatar hasta AA-, ante la posibilidad de que los inversores internacionales preparen las maletas y abandonen el país. A finales del mes pasado, antes del cataclismo político, Moody's efectuó un movimiento similar por sus dudas acerca del modelo de crecimiento de los próximos años.

Las consecuencias del drástico placaje saudí, no obstante, podrían ser más evidentes a partir de la próxima semana. «El sentimiento de los inversores tardará unas semanas en ser calibrado, pero la expectativa en estos momentos es que Qatar resistirá la tormenta», apunta a MERCADOS Edward Mermelstein, un abogado internacional con experiencia en el mercado qatarí y socio de One&Only Realty Holdings.

A favor del emirato, S&P cita «su floreciente industria energética y su PIB, uno de los más altos del mundo». Otro de los factores propicios es que sus principales socios comerciales -Japón, Corea del Sur, China y la India- se hallan fuera de un volátil Oriente Próximo atrapado por una complicada red de alianzas cruzadas.

«Ni Emiratos Árabes Unidos ni Arabia Saudí están entre los tres principales socios comerciales de Qatar, un hecho que explica que el impacto no resulte demasiado significativo a corto plazo», insiste Mermelstein. Precisamente, uno de los detonantes de la crisis más severa del Consejo de Cooperación del Golfo en sus 36 años de historia es la economía y la proximidad de Doha a Teherán, el archienemigo de Riad.

«Qatar e Irán comparten el mayor yacimiento de gas del planeta. Tienen un poderoso incentivo para cooperar económicamente», apunta Kristian Ulrichsen, experto en el golfo Pérsico de la Universidad estadounidense de Washington. «Junto a Kuwait y Omán -agrega-, Qatar ha tratado de mantener los lazos económicos, pero no ha hecho nada diferente a kuwaitíes y omaníes para justificar la respuesta de saudíes y emiratíes».

Con unas reservas de divisa extranjera que ascienden a 34.000 millones de dólares, las autoridades qataríes han insistido en que está garantizado el abastecimiento de productos básicos para las próximas semanas mientras negocia vías alternativas de abastecimiento de alimentos y agua con Irán y Turquía.

Unas soluciones que también se buscan en el sector de las comunicaciones y la logística. Qatar Airways, cuya licencia ha sido revocada en Arabia Saudí, ha perdido medio centenar de vuelos al día por la prohibición de viajar a países vecinos y ha modificado sus rutas.

La danesa Maersk, la mayor empresa de transporte marítimo del mundo, ha suspendido hasta nuevo aviso sus operaciones en Doha ante la imposibilidad de usar el puerto emiratí de Jebel Ali, a 35 kilómetros al suroeste de Dubai. De no dar frutos los intentos de mediación de EEUU, Turquía y Kuwait, el aislamiento podría causar nuevos estragos en el milagro qatarí, resentido por la caída de precios del petróleo. En su informe de esta semana, citando los nubarrones políticos, la consultora internacional FocusEconomics revisó sus pronósticos de crecimiento para este año hasta el 3,1%.

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