España reabre la embajada en Libia con miras a ser socio clave en su reconstrucción

España reabre la embajada en Libia con miras a ser socio clave en su reconstrucción

En una visita relámpago, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, llegó a Libia para poner en funcionamiento la sede diplomática española en Trípoli, que había cerrado en 2014. El viaje ocurre en plena crisis migratoria con Marruecos, después de que miles de migrantes cruzaran a territorio español en Ceuta.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, llegó a Libia con una misión diplomática, pero también con intereses económicos. A su llegada, se reunió con el primer ministro libio, Abdulhamid Dbeibeh, y poco después se encontró con empresarios del país con un objetivo claro: abordar la cooperación y el papel de las empresas españolas en la reconstrucción y el desarrollo de Libia.

“España quiere estar al lado de Libia. Es tiempo de paz, de que el pueblo de Libia tenga lo que merece: seguridad, bienestar y prosperidad. España quiere apoyar el proceso de elecciones. Hoy reabrimos nuestra embajada. Seremos el único país, con Italia, que dará visados Schengen”, explicó Sánchez tras su encuentro con el primer ministro libio.

Durante la ceremonia de apertura, se conoció que España pondrá a disposición de la ONU una decena de efectivos militares y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para participar en la misión política aprobada por el Consejo de Seguridad para supervisar el alto el fuego en territorio libio.

Además, prometió 50.000 euros para tareas de desminado y otros 100.000 euros para apoyar el proceso de celebración de elecciones previstas para el próximo 24 de diciembre.

Una visita con objetivos económicos

El Gobierno español busca reforzar a las empresas españolas en el nuevo camino de Libia. Entre ellas, Repsol, una empresa que tiene varios pozos de petróleo en Libia y que actualmente ya ha recuperado volúmenes de extracción de crudo similares a los que se registraban antes de la guerra.

También viajaron junto a Pedro Sánchez representantes de empresas españolas como Indra, Repsol, Aertec, Triarena, Idom, Navantia, Instituto IMO/Grupo Miranza y HM Hospitales.

A pesar de que el conflicto en Libia sigue vivo, su economía crece actualmente a un ritmo del 115 %. Es por eso que el país se ha convertido en un avispero de empresas que levantan edificios nuevos, reconstruyen otros y le dan un nuevo rostro a un Trípoli destruido por la guerra.

Ese revivir económico, junto al hecho de que Libia está entre los 10 países con más reservas de petróleo del mundo, convierte a la nación norteafricana en un apetitoso destino para las inversiones españolas.

Los acuerdos migratorios en plena crisis con Marruecos

La visita de Sánchez a Libia ocurre en medio del conflicto diplomático entre Marruecos y España, escalado especialmente a raíz de que Marruecos levantó las restricciones para entrar a España y provocó la llegada de una oleada de migrantes a territorio europeo, que las fuerzas de seguridad españolas decidieron rechazar, en ocasiones con dura violencia.

Y es que la Unión Europea, y España particularmente, ostenta varios acuerdos con países como Turquía, Marruecos y la misma Libia para que la policía y el ejército de estos terceros países eviten la llegada de migrantes a Europa.

Precisamente por eso, muchos ven en el gesto de Sánchez un intento de asegurar las relaciones con Libia, un país que alberga a unos 800.000 migrantes, según la Organización Internacional para las Migraciones, y evitar que el país se convierta en otra puerta de entrada.

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