España aplaude la maniobra de Nicolás Maduro para abrir un nuevo diálogo con la oposición

España aplaude la maniobra de Nicolás Maduro para abrir un nuevo diálogo con la oposición

El chavismo conforma un nuevo Consejo Nacional Electoral, en el que incluye a dos opositores, en un guiño a las demandas de EEUU

La Unión Europea (UE), España, Estados Unidos y Noruega estaban expectantes ante la conformación del nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), la primera prueba del algodón para saber hasta dónde está dispuesto a ceder Nicolás Maduro de cara a unas negociaciones que tengan el visto bueno de Washington. Y pese al rechazo expedito de la oposición mayoritaria, el chavismo ha pasado la primera prueba con un CNE "aceptable".

El nuevo ente electoral, impuesto por el Parlamento surgido del fraude electoral del año pasado y no de la Asamblea Nacional (AN) legítima, como marca la Constitución, está conformado por tres militantes revolucionarios y dos opositores cercanos al ex candidato presidencial Henrique Capriles.

Fuentes diplomáticas confirmaron a EL MUNDO que los mediadores noruegos fueron fundamentales, en unas negociaciones en las que también participó Capriles, para que se decretara este 3+2 en el seno del CNE en un evidente guiño a EEUU. "Una concesión que no es gratuita", confirmaron fuentes políticas en Caracas.

Así lo confirmó el Gobierno español en un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores: "España subraya el hecho de que el nuevo CNE cuente entre sus miembros con personalidades de la oposición democrática apoyadas por organizaciones de la sociedad civil. Es un primer paso, al que deberían seguir otras medidas necesarias para garantizar la celebración de elecciones justas, creíbles y transparentes".

Madrid mantiene su apuesta por una "negociación dirigida por los venezolanos, con una agenda amplia y acompañamiento internacional, que desemboque en elecciones con garantías democráticas". Unas negociaciones que el Gobierno noruego ha avanzado para reeditar las fracasadas reuniones en Oslo y Barbados del año pasado, directamente entre chavismo y oposición, y con un grupo de países amigos en el que estarían España y la UE. La intención de todos ellos es que EEUU se suba al mismo carro, según confirmó EL MUNDO.

Maduro agradeció a sus diputados la designación del nuevo CNE, a la vez que escenificaba un duelo de espadas de samurai con el actor Steven Seagal, llegado a Caracas como enviado del presidente ruso, Vladimir Putin, en el momento más inoportuno: un actor huido de EEUU por denuncias de abuso y acoso sexual en pleno terremoto del "YoTeCreo" (MeToo venezolano).

El ex ministro Pedro Calzadilla es el elegido por Maduro para presidir el nuevo CNE, aunque oficialmente fuera presentado por una "sociedad civil" inexistente. Súmate, ONG especializada en procesos electorales, impugnó de inmediato el nombramiento de este historiador por su militancia revolucionaria. Calzadilla incluso forma parte de la denominada Red en Defensa de la Humanidad, un club de intelectuales orgánicos del chavismo.

Los otros dos designados por el Palacio de Miraflores son Tania D'Amelio, que representa la continuación de anteriores CNE, fiel 100% a los mandatos del Gobierno y una "pieza del régimen", aseguran a este periódico fuentes conocedoras del reparto de cargos. Y, como tercero, se impuso a Alexis Corredor, un talibán revolucionario que formó parte de la Constituyente de 2017, aquella que ejerció como si se tratara del Comité de Salud Pública de la Revolución Francesa.

Los dos opositores son Roberto Picón, antiguo preso político y uno de los mayores expertos electorales del antichavismo, y Enrique Márquez, quien fuera un peso pesado del partido socialcristiano Un Nuevo Tiempo, alejado ahora de su dirección. Ambos están directamente vinculados con Vicente Díaz, hombre de Capriles y antiguo rector del CNE.

"Las consecuencias de querer imponer un árbitro electoral serán las mismas que en 2018 y 2020: arrastrar a Venezuela a un desastre mayor", disparó Juan Guaidó, presidente encargado y al frente de la AN legítima.

Guaidó añadió que sólo un acuerdo con "debido acompañamiento internacional" sería una solución real al naufragio venezolano, y que éste sí sería acompañado por el Parlamento y la alternativa democrática.

"No hay ningún cambio, Maduro controla el poder electoral", subrayó Carlos Vecchio, embajador de Guaidó ante la administración de Joe Biden.

La oposición teme que el chavismo use de nuevo tanto al CNE como las posibles negociaciones para dividir aún más a sus integrantes. Como era de esperar, Capriles sí saludó el "primer paso indispensable" realizado por el Gobierno, términos parecidos a los usados por la vicepresidenta Delcy Rodríguez: "Un paso más para la apertura de espacios políticos de entendimiento mediante el diálogo efectivo".

El Gobierno español y Josep Borrell, número dos de la UE, emprendieron el año pasado un giro en su estrategia hacia Venezuela, en el que Capriles reemplazó a Guaidó como "líder opositor". Entre ambos forzaron que otros países europeos "rebajaran" a Guaidó, aunque todavía no han podido convencer a los países "duros", como Alemania y Países Bajos.

Una de las evidencias que ha dejado el nuevo CNE es que la falsa oposición construida en 2020 por el chavismo, en connivencia con el canciller ruso y con el ex presidente de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, ya no sirve para nada tras la pantomima electoral de diciembre. Ninguno de los 20 diputados (frente a 257 chavistas) de la oposición prêt-á-porter fueron designados en el nuevo ente electoral.

"Es un paso en la dirección correcta, una ventana de oportunidad. La designación responde a una negociación que podría significar una oportunidad para la reinstitucionalización del voto", explicó el experto electoral Jesús Castellanos a EL MUNDO.

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