Eslovenia se suma a la revuelta de Orbán para bloquear el fondo de recuperación

Eslovenia se suma a la revuelta de Orbán para bloquear el fondo de recuperación

15:46 - La crisis institucional de la UE se agrava y amenaza con retrasar aún más la llegada de las ayudas para la pandemia

Eslovenia se ha sumado este miércoles a las protestas de Hungría y Polonia contra el mecanismo de vigilancia sobre el Estado de derecho que la UE introducirá en 2021. Budapest y Varsovia han bloqueado la tramitación del marco presupuestario de la UE y la creación del fondo de recuperación por temor a una herramienta que permitirá suspender los fondos a los socios comunitarios allí donde la falta de seguridad jurídica ponga en peligro los recursos financieros de la Unión.

El primer ministro esloveno, Janez Jansa, no va tan lejos y no llega a esgrimir el veto. Pero secunda las tesis de los Gobiernos húngaro, de Viktor Orbán; y polaco, de Mateusz Morawiecki, lo que refuerza el frente de oposición. El giro de Eslovenia también agrava el riesgo de fisuras en el Partido Popular Europeo al que pertenecen tanto Orbán y Jansa como la canciller alemana, Angela Merkel, una de las principales impulsoras del fondo de recuperación.

En una larga carta dirigida al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, el primer ministro esloveno tacha de “discriminatorio” el mecanismo y acusa a los principales grupos del Parlamento Europeo de querer utilizarlo “para disciplinar a algunos Estados miembros”, en alusión a Hungría y Polonia.

El texto de Jansa, cargado de un tono melodramático poco habitual en este tipo de comunicaciones diplomáticas, anticipa un sinfín de calamidades, incluida nuevas escisiones del club a rebufo del Brexit, si no se alcanza una solución al conflicto en los próximos días.

Bruselas y Berlín negocian contra reloj entre bambalinas para buscar una salida a la crisis institucional provocada por el freno a los presupuestos. Las opciones que se barajan oscilan entre ofrecer algún tipo de clarificación sobre la neutralidad y equidad del futuro mecanismo hasta la de recurrir a fórmulas institucionales para sortear los vetos.

La primera fórmula podría dar una victoria simbólica a Hungría y Polonia, pero corre el riesgo de ser rechazada por Orbán y de provocar una reacción en contra del Parlamento Europeo o de los países partidarios de un control estricto del Estado de derecho, como Países Bajos o Suecia.

Mucho más complicado se prevé, al menos políticamente, el buscar vías alternativas para aprobar el presupuesto de 2021 y el fondo de recuperación recurriendo a bases jurídicas que requieran la mayoría cualificada en lugar de la unanimidad.

El conflicto puede salpicar la cumbre por videoconferencia que celebran este jueves los 27 líderes de los Gobiernos europeos para analizar la evolución de la pandemia. Pero ninguna fuente diplomática vislumbra una solución a corto plazo y prevén que se prolongue hasta mediados de diciembre, como mínimo.

“La UE de hoy es una flota de barcos navegando en aguas turbulentas”, afirma Jansa en su carta. Y alerta: “Delante de la flota hay acantilados e icebergs (…) muchos desafíos que solo superaremos si cumplimos el contrato que fija por unanimidad el rumbo del viaje. De lo contrario, solo nos cabe esperar al próximo barco que abandone la flota”.

Jansa llegó al poder en 2004, cuando su país acababa de convertirse en socio de la Unión Europea. El líder esloveno ha ido endureciendo sus postulados ideológicos, en particular tras haber sido encarcelado durante nueve meses acusado de corrupción, una sentencia anulada por el Tribunal Constitucional esloveno.

Desde 2015, forjó poderosos lazos políticos con Budapest y abrió la puerta a inversores húngaros próximos a Orbán, se acercó a la ultraderecha y se convirtió en firme defensor de Donald Trump. Tras las elecciones del 3 de noviembre en EE UU, el primer ministro esloveno ha alentado y propagado a través de las redes sociales la teoría sobre un supuesto fraude electoral para dar la victoria a Joe Biden.

Jansa volvió en marzo de este año a convertirse por tercera vez en presidente del Gobierno, con la lucha contra la pandemia como uno de sus principales objetivos. En la cumbre europea de julio, Jansa aceptó, como el resto de líderes europeos, el marco presupuestario para 2021-2027, con 1,074 billones de euros, y el fondo de recuperación, con 750.000 millones.

El acuerdo incluía una ambigua referencia al mecanismo del Estado de derecho, que se ha concretado en un reglamento negociado en las últimas semanas por la presidencia semestral de la UE, ocupada por Alemania, y el Parlamento Europeo. Orbán, Morawiecki y, ahora, Jansa, claman que el acuerdo de Alemania con los parlamentarios viola el pacto de julio y establece un mecanismo que no les resulta fiable.

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