Escocia mide en las urnas la fuerza para convocar otro referéndum de independencia

Elecciones en Reino Unido

Escocia mide en las urnas la fuerza para convocar otro referéndum de independencia

Las elecciones británicas son un examen clave para los nacionalistas escoceses. Los sondeos indican que pierden terreno

Diluvia en Edimburgo y Sarah-Louise Irvine se envuelve en el chubasquero azul con el que se protege de la ventisca. Ha parado para comer y ha aprovechado para votar. “Estas elecciones son muy importantes para Escocia. De ellas va a depender mucho nuestro lugar en Europa”, afirma a la salida del Café Camino, uno de los centros de votación que las autoridades han habilitado en la capital escocesa para las elecciones con las que este jueves Reino Unido decide, fundamentalmente, quién liderará las negociaciones sobre el Brexit en Bruselas. Pero en Escocia, donde el 62% de sus habitantes apostó por la permanencia en la UE, estos comicios miden sobre todo la fuerza de los nacionalistas escoceses —que hicieron campaña contra el Brexit— y su intención de convocar un nuevo segundo referéndum de independencia.

Nicola Sturgeon, ministra principal de Escocia y líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP), que solicitó formalmente la consulta a Londres a finales de marzo una vez que las negociaciones sobre el divorcio de a UE se hayan terminado (en 2019), se enfrenta a un exámen clave. Y complicado.  La incertidumbre que provocan las negociaciones con Bruselas y la situación económica, que no es mala pero que no es demasiado halagüeña para una futura Escocia autosuficiente e independiente, no ayudan a la causa. Además, cuando Sturgeon puso sobre la mesa la opción de un nuevo desafío independentista no contaba  con que Theresa May fuera a convocar elecciones anticipadas. La conservadora, que defiende que no es momento para una nueva consulta, había dicho en reiteradas ocasiones que no lo haría.

Pero May las convocó y eso ha pillado a trasmano a los nacionalistas escoceses, que han centrado su campaña en la necesidad de parar a los tories, en ser el contrapunto a sus programas de recortes y austeridad, en lugar de centrarse en la opción de una nueva consulta. El SNP reclama el voto para ser la “voz fuerte de Escocia en Westminster” y evitar “dar carta blanca” a los conservadores de May. Por eso James les ha votado este jueves. “No creo que la independencia sea buena idea, igual que no creía que el Brexit fuese bueno. Ni para Escocia ni para el resto del país, pero no creo que el referéndum se vaya a hacer al final, y el SNP es un partido con un buen programa social”, afirma este profesor de 42 años.

En las elecciones de 2015, el SNP de Sturgeon arrasó. Se convirtió en la tercera fuerza política en el país. Ganó 56 de los 59 escaños que Escocia tiene en Westminster, a costa sobre todo del laborismo. Tras las renuncias de dos de sus parlamentarios, le quedan 54. Sin embargo, las encuestas de intención de voto apuntan que no logrará mantener esa impresionante cifra. Algunas indican que puede perder hasta 12. Sin embargo, seguiría siendo el partido mayoritario en Escocia.

Los sondeos indican también una fuerte subida de los conservadores. La incertidumbre sobre el Brexit, combinada con el liderazgo del partido tory en Escocia de una carismática Ruth Davidson, parece que puede dar alas a un partido que hasta hace solo unos años era prácticamente invisible en la región. Ya en las elecciones municipales de hace solo unos meses los conservadores arañaron un buen número de escaños; aunque se los arrebataron sobre todo a los laboristas.

“He votado por los conservadores. Creo que son los únicos que pueden enfrentarse a una negociación sobre el Brexit en Bruselas”, afirma Steven, de 52 años. Acaba de votar en Edimburgo y cuenta que es partidario de abandonar la UE. “No es más que una maraña burocrática que quita recursos y donde no se escucha la voz de los ciudadanos. Con el tiempo acabará derrumbándose como el Imperio romano, por eso es mejor salir ahora”, asegura. Steven dice que en 2014 votó por la independencia de Escocia. Pero el referéndum no salió adelante (55,3% votos contra la independencia) y ahora cree que ya no es una buena idea. Sobre todo, dice, porque Sturgeon y su partido han recalcado su intención de hacer todo lo posible para que Escocia, si se separase de Reino Unido, siguiera formando parte del club comunitario.

Pero lo que decidan James, Sarah-Louise y el resto de escoceses puede añadir más presión al complicado tablero político al que se enfrente la persona que dirigirá Reino Unido: la conservadora Theresa May, como indican todos los sondeos, o el laborista Jeremy Corbyn.

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