Eric Zemmour, el populista que adelanta a Marine Le Pen por la derecha

Eric Zemmour, el populista que adelanta a Marine Le Pen por la derecha

17:53 - Condenado dos veces por incitación al odio a los musulmanes, su progresión en los sondeos enciende la alarma en el Elíseo

Eric Zemmour. Periodista político, comentarista estrella de televisión, autor de libros superventas. Políticamente incorrecto, anti élites, antifeminista. Pesimista, ve a Francia ante su hora decisiva, sumergida por inmigrantes musulmanes. Es el hombre del momento, el candidato que aún no ha dicho que vaya a presentarse a las presidenciales y, sin embargo, va como un cohete en los sondeos: 5,5% antes del verano, 8% a primeros de septiembre, ente 9 y 10% a mediados de mes, 11% en el de esta semana.

Él no lo dice. Pero todos lo creen. Empezando por una red de jóvenes entusiastas, Génération Z, que pega carteles con su rostro afilado y dos palabras: "Zemmour président". Y terminando por todos los medios, rendidos ante el personaje: Jean Jacques Bourdin, la estrella de la televisión matutina reunió 864.000 espectadores entre las 8:30 y 9 horas de la mañana, 'Le Figaro' le dedicó portada y 9 páginas de su Magazine hace dos domingos bajo el título "El perturbador".

Lo es, sin duda. Populista es un adjetivo que hace suyo. Unánimamente considerado de extrema derecha, su progresión en los sondeos se nutre de decepcionados de Marine Le Pen, que sigue segunda tras el presidente, Emmanuel Macron, y a la que ha hecho bajar del 20% por primera vez desde que se hacen sondeos para las presidenciales de abril 2022. También rasca votos entre partidarios de la derecha clásica, enfrascada en una pelea absurda sobre cómo elegir a su candidato.

Los sondeos a esta distancia de la votación deben manejarse con prudencia. Macron en 2016 no estaba entre los favoritos y ganó en 2017. Ahora bien, un corresponsal extranjero que entonces tuvo el olfato de ver la irrupción del hoy presidente, apuesta a que Zemmour estará en segunda vuelta.

¿Pero quién es Zemmour? Él se define en sus orígenes como "bereber". Sus padres eran judíos llegados a la metrópoli desde Argelia durante la guerra de la independencia. Zemmour nació en 1958 en Montreuil, departamento de Saint Denis, entre París y el aeropuerto de Charles de Gaulle. Padre, conductor de ambulancias, madre, ama de casa, ambiente tradicional judío en casa.

Diplomado en Ciencias Políticas, fracasó dos veces en su intento de entrar en la muy exclusiva Escuela Nacional de la Administración. Se dedicó al periodismo político, hizo carrera en 'Le Figaro'. Pero su notoriedad se debe a su papel en televisión, donde su audiencia iba a la par que sus polémicas. Condenado dos veces por incitación a la discriminación racial y al odio hacia los musulmanes. Él afirma que, en todo caso, son delitos de opinión.

Escritor de pluma fácil, frase corta y expresión rotunda, publica libros cuyas tiradas crecen a medida que aumenta su incorrección política. Su mayor éxito es 'El suicidio francés' que vendió más de 500.000 ejemplares; su penúltimo ensayo 'Destino francés' superó los 110.000. Y, sin embargo, se quedó sin editor. Su incorrección política y su derechismo pesaron más que el negocio, millonario, para la editorial Albin Michel.

Por eso, ha publicado su último libro a través de una sociedad que tiene con su esposa. La portada imita el "Great Again" de Donald Trump: una bandera francesa ondea sobre un cielo claro con el autor delante con los brazos cruzados y mirando al frente. Título: 'Francia no ha dicho su última palabra'.

La tesis ocupa las 26 primeras páginas y las ocho de conclusión. Las otras 300 son una crónica personal de 2006 a 2020, en la que el lenguaraz autor narra con detalle un encuentro sin testigos con Marine Le Pen o una conversación telefónica de 45 minutos Con el presidente Macron.

Zemmour cita en la primera página a Samuel Huntington, para hacer suyo el "Choque de civilizaciones" del americano. A su modo, desarrolla la tesis de "la gran sustitución" de Renaud Camus según la cual, las poblaciones nativas, blancas y cristianas están siendo sustituidas por inmigrantes africanos y musulmanes.

Este es su relato (negro) del momento actual de Francia: "No hay un día en el que la policía no sea acusada de 'violencia' o 'racismo sistemático'. Ni un día sin que una tv pública describa los 'crímenes de la colonización francesa'. Ni un día que no entre en Francia alguno de los 270.000 extranjeros que llegan al año o se quede alguno de los demandantes de asilo rechazados (el 80% de 170.000). Ni un día sin que un menor aislado, que no es ni lo uno ni lo otro, procedente de Marruecos o Afganistán no cometa un robo, una violación o trafique con droga. Ni un día sin que un político, periodista, cantante o actriz se conmueva por el sufrimiento en estos 'barrios populares', así llamados por la neolengua oficial, después de que las clases populares francesas hayan sido reemplazadas".

La inmigración es, sin duda, el tema de este hijo de inmigrantes. Eso tiene su público, claro. Globalmente, el 63% de los franceses lo cita entre sus tres mayores preocupaciones, según una macroencuesta de Harris para 'Challenges'. Pero, atención, el 75% de los mayores de 65 años y al 85% de los simpatizantes de derecha.

¿Culpables? Las élites que "acentúan la disolución de las naciones y favorecen la islamización de Francia". Por eso en este momento donde se trata de vivir o morir, de que 'Francia sobreviva o desaparezca' hace falta "un hombre providencial"...

¿Soluciones? "Expulsión sistemática de extranjeros condenados penalmente, quitar la nacionalidad francesa a los binacionales condenados por un crimen o acumulación de delitos". Es la misma música de Le Pen sólo que Zemmour, que repite que la líder de extrema derecha no ganará nunca, discute la hegemonía de lo políticamente correcto cuando Le Pen ha hecho todo lo posible por asimilarse.

Singularmente el "neopuritanismo feminista que ciega los mejores espítirus". Lo dice a continuación del párrafo en el que cuenta que, siendo periodista y cubriendo la campaña de 1988, nunca se le pasó por la cabeza "mencionar en sus artículos a la colega sueca amante del presidente, que incluso tuvo un hijo de él".

Los tiempos han cambiado mucho. Ayer Zemmour anunció una demanda contra 'París Match' que le dedica la portada. A él, casado y con tres hijos, y a su "muy próxima consejera que dirige su campaña" fotografiados abrazados en pleno baño de mar. En páginas interiores, se le ve de la mano, bajando a la playa y en varias reuniones. Ella se llama Sarah Knafo, tiene 28 años y acaba de pedir la excedencia en el Tribunal de Cuentas, prestigioso órgano al que entró hace dos años tras su paso por Sciences Po y la ENA. Ese centro de élite donde Zemmour no logró ser admitido.

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