Erdogan amenaza a El Asad con la fuerza si no retrocede en Idlib

Erdogan amenaza a El Asad con la fuerza si no retrocede en Idlib

La ofensiva de Damasco provoca un éxodo masivo en decenas de localidades.

Desbandada en Idlib. El avance acelerado de las tropas de Bashar el Asad sobre el último bastión yihadista en Siria ha desatado el enésimo éxodo de esta guerra. Suma medio millón de desplazados en dos meses, según la ONU, que se dirigen a la frontera turca.

En las últimas veinticuatro horas, una veintena de aldeas han caído en manos del Ejército Árabe Sirio, a apenas ocho kilómetros de la capital provincial. Las fuerzas lealistas ya recuperaron la semana pasada, tras ocho años, la segunda ciudad del enclave, junto a cincuenta localidades.

Turquía, potencia tutelar de lo que debía ser un área de desescalada , recurre ahora a su arsenal de amenazas. Recep Tayyip Erdogan dio ayer un ultimátum a Bashar el Asad para que retire las tropas a sus posiciones originales “este mismo mes”. “Si no garantizan la seguridad de nuestros soldados, lo haremos nosotros, por tierra y aire”, dijo el presidente turco, pasando de puntillas por el hecho de que se encuentran en Siria.

 

Las tropas sirias penetraron anocheen Saraqueb, una ciudad estratégica entre Alepo y Hama

Su acritud responde a la escalada del lunes, cuando una columna de refuerzos turcos fue objetivo de un bombardeo sirio, con el resultado de ocho militares muertos. La fulminante respuesta turca mató aún a más sirios.

Algo que llevó al secretario general de la ONU, António Guterres, a hablar de “cambio de naturaleza preocupante en el conflicto”. Tanto es así que mañana habrá una reunión urgente del Consejo de Seguridad, a petición de EE.UU., Francia y Reino Unido. Y ocho organizaciones humanitarias han secundado el llamamiento de Guterres a una tregua.

A raíz de pactos suscritos en los últimos dos años con Rusia e Irán, los turcos se han hecho fuertes en una docena de “puestos de observación”. Ankara considera una violación de los acuerdos que dos de estos fortines estén ahora rodeados por tropas sirias. Tres más, cerca de Saraqueb, van por el mismo camino.

Moscú replica que en Astaná y Sochi se acordó que no habría tregua para los terroristas y culpa a Ankara de que las lindes entre éstos y los “rebeldes moderados” se hayan difuminado. Estos últimos, vinculados a los Hermanos Musulmanes, han sido eclipsados por la filial siria de Al Qaeda.

Asimismo, Damasco considera que la insurgencia ha convertido en escudos humanos a un millón y medio de desplazados, a los que lleva arrastrando de derrota en derrota desde el 2016, al tiempo que bloquea sus vías de escape.

Todos ellos, yihadistas y moderados , lamentan que los suníes no ocupen una posición dominante en la Siria de El Asad, pese a ser la mayoría. Erdogan, cuyo partido se nutre casi exclusivamente de votos suníes, capitanea su causa, hasta ahora con resultados nefastos para su país.

Sus medios afines, rabiosos por el apoyo de EE.UU. a la guerrilla kurda, reconocen sin embargo que Ankara y Washington comparten objetivos en Idlib. De hecho, Turquía ni siquiera ha dado explicaciones por la presencia del fantasmagórico califa del Estado Islámico, Abu Bakr el Bagdadi, en Idlib, donde fue eliminado en una operación estadounidense. Ni las ha dado, ni nadie se las ha pedido.

Por otro lado, Siria y Libia se han convertido en dos partidas simultáneas, donde parece jugar con ventaja el ajedrecista del Ministerio de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. Así, Turquía acusa con una mano a los mercenarios en Libia de la empresa Wagner, próxima al Kremlin, de estar a sueldo de Emiratos Árabes Unidos, mientras con la otra mano traslada a Trípoli a sus propios mercenarios en el tablero sirio.

Entre lamentaciones, António Guterres quiso dar también “una buena noticia”. Desde el lunes, las dos facciones libias enfrentadas están negociando directamente, “5+5”, en Ginebra. Y llamaba a los dos bandos en la guerra civil siria a hacer lo propio y retomar el proceso amparado por la ONU en la ciudad helvética.

Pero El Asad no tiene prisa. Por qué iba a tenerla, cuando sus tropas entraban anoche en Saraqueb, en la encrucijada de las autopistas M4 y M5, que ahora pasa a controlar por completo. Alepo, Hama y Latakia vuelven a estar unidas y algunas capitales se declaran “muy, muy preocupadas”.

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