ENTREVISTA: Analista argentina resalta importancia fundamental de acuerdo con China para enviar harina de soya

ENTREVISTA: Analista argentina resalta importancia fundamental de acuerdo con China para enviar harina de soya

El reciente acuerdo por el cual Argentina exportará harina de soya a China es una oportunidad "favorable y única" para el país sudamericano, que ocurre en el marco de una apertura comercial del país asiático, afirmó hoy la experta Eugenia Rul.

La analista, Investigadora Jefa de la Dirección de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de la ciudad de Bahía Blanca (BCBB), dijo en entrevista con Xinhua que "dado que Argentina es el primer exportador de harina de soya del mundo, con una participación mundial promedio que ronda el 43 por ciento, la apertura de un nuevo mercado, como el chino, es un hecho más que importante".

"En particular, porque China es el principal mercado consumidor de proteína vegetal por su gran rodeo porcino, de 550 millones de cabezas. China registra una merma interanual de prácticamente un 20 por ciento con respeto a 2018 como consecuencia de la gripe porcina, pero a pesar de ello es un mercado fundamental, del que Argentina puede sacar un amplio provecho", destacó Rul.

El miércoles pasado, los gobiernos de Argentina y China formalizaron en Buenos Aires el protocolo de requisitos sanitarios y fitosanitarios para la exportación de harina de soya argentina al país asiático, luego de 20 años de negociaciones.

El sector agroindustrial representa el 85 por ciento de las exportaciones de Argentina con destino a China, y aportó ingresos por aproximadamente 3.000 millones de dólares en el año 2018, según datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca del país austral.

La harina de soya es el principal producto de exportación del país sudamericano, que hace envíos de manera regular a la Unión Europea (UE), Vietnam, Indonesia, Argelia, Malasia y Australia, mercados a los que ahora se añade China.

Argentina es además el primer exportador mundial de harina de soya y en los últimos tres años vendió un promedio anual de 27,1 millones de toneladas, por un valor aproximado de 9.400 millones de dólares anuales.

Rul resaltó la importancia del acuerdo con China por su impacto positivo en toda la cadena productiva vinculada a la soya, que emplea en Argentina a unas 345 mil personas, equivalente al 16 por ciento del total de la mano de obra del sector agroindustrial.

Argentina "apuesta al valor agregado, siendo el principal exportador mundial de harina y aceite, los cuales son los principales subproductos de esta cadena oleaginosa", dijo la licenciada en economía.

"Exportamos alrededor de 28 millones de toneladas de harina de soya y cinco millones de toneladas de aceite de soya. En lo que se refiere al poroto de soya, como grano, se comercializan ocho millones de toneladas. Nuestro país cuenta con capacidad ociosa en sus plantas procesadoras, con lo que un potencial incremento en la producción de soya tras el acuerdo con China podría ser rápidamente canalizado con destino industrial", explicó la experta.

La analista hizo hincapié en el beneficio que el anuncio supone tanto para Argentina como para China.

"Sin dudas, este acuerdo implica beneficios para ambas partes. Por un lado, nuestro país continuará diversificando los destinos de sus exportaciones, a la vez que amplía el abanico de productos que se envían a China", dijo la funcionaria de la BCBB.

Rul recordó que "en el último tiempo, por ejemplo, se han incrementado notablemente los envíos de carne. Además, China es nuestro principal comprador del granos, con lo que la apertura para la harina implica incrementar el valor agregado de nuestras ventas".

"Por otro lado, y ante la dificultad del país asiático para adquirir los granos y procesarlos debido a los conflictos comerciales con Estados Unidos, le es necesario concretar una apertura comercial orientada a países líderes en la industrialización de la oleaginosa, como lo es Argentina", agregó la economista.

En ese sentido, la analista remarcó que "dado el contexto de tensión comercial entre Estados Unidos y China, que son el principal vendedor y el principal comprador de poroto de soya a nivel mundial, la apertura de China hacia otros mercados es una oportunidad indiscutida".

"El gigante asiático cuenta con una capacidad de molienda considerable, lo cual implica importar una gran cantidad de grano. Como consecuencia del conflicto" iniciado por Estados Unidos, "lo anterior se vio restringido, con lo que en primer lugar China debió recurrir a otros mercados, como Brasil y Argentina para hacerse de estos. El reciente acuerdo con Argentina pone de manifiesto la necesidad de China de diversificar sus compras hacia productos con mayor nivel de transformación, como la harina", desarrolló Rul.

El volumen comercial entre Argentina y China ascendió el año pasado a 16.280 millones de dólares, una mejora de 18,2 por ciento interanual. China es el segundo mayor socio comercial y el mayor país de destino para los productos agrícolas de Argentina.

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