Embajador de México: «TLC con Uruguay multiplicó por dos y por tres el comercio entre ambos países a partir de 2004»

Embajador de México: «TLC con Uruguay multiplicó por dos y por tres el comercio entre ambos países a partir de 2004»

Victor Manuel Barceló se reunirá en los próximos días con el canciller Bustillo; relaciones con el nuevo gobierno son «estupendas».

Es indiscutible la cercanía entre México y Uruguay. Separados por casi 8.000 kilómetros de distancia, son, esencialmente, dos culturas hermanadas por fuertes lazos históricos que se remontan a los tiempos de las luchas emancipadoras y a la formación de los respectivos Estados. A lo largo del siglo XX, esa hermandad se fortaleció.

En los 70, México fue la salvación para cientos de uruguayos que huían de la dictadura y que en el exilio dieron origen a la primera generación de «urumex». Víctor Manuel Barceló es profesor normalista y economista. Es, además, desde el 29 de abril de 2019 embajador de México en nuestro país y con quien LA REPÚBLICA dialogó sobre estos y otros temas.

¿Cómo calificaría las relaciones entre Uruguay y México?

Excelentes. Detrás hay lazos históricos extraordinarios. En los 70, durante el éxodo uruguayo, los uruguayos fueron maravillosamente bien recibidos en México. El embajador que hizo aquí esa tarea, un amigo mío (Vicente Muñiz Arroyo) hizo un trabajo extraordinario y fueron casi 400 uruguayos los que emigraron a México. Con dificultades, porque él tenía que ir personalmente a llevarlos al aeropuerto, pero lo logró. Lo logró y ahora los urumex están muy contentos de esa situación, y tenemos una relación muy estrecha y muy cordial con ellos.

Además hay muchos que se han quedado definitivamente allí.

Y bueno allá han formado familias, se han casado con mexicanas, Hay quienes se han casado con mexicanos. Los hijos algunos han regresado y están viviendo acá. En fin, hay una relación muy estrecha.

Hablando de las relaciones, en términos comerciales, se han ido incrementando.

Sí, a partir del 2004 se firmó un tratado de libre comercio (TLC), que nos ha permitido a través de la Aladi ampliar nuestro esquema de comercialización y de inversiones. La comercialización nos ha impuesto en el lugar undécimo, como vendedores del Uruguay y en el lugar octavo como compradores. Es decir, ha multiplicado nuestra relación comercial, yo diría que unas dos veces o tres, a partir del 2004.

O sea, que el TLC ha sido una experiencia exitosa.

Ha sido una experiencia muy importante y seguimos intensificándola. Nos interesa mucho comprarle al Uruguay lo que hace falta a México. Y nos interesa venderle lo que el Uruguay requiere.

En ese sentido, ¿por dónde pasan los principales rubros de interés por parte de México?

Estamos comprando cueros, que aquí son de excelente calidad. Estamos comprando leche en polvo, requesón, estamos comprando algunos productos químicos, muy importantes para la industria mexicana. Y creemos que vamos a seguir ampliando estos renglones, de manera muy importante. Arroz también. Importaciones muy significativas de arroz se hicieron este año.

Hay inversiones mexicanas instaladas aquí muy importantes.

Cómo no, están aquí algunas empresas como Bimbo, que tiene una inversión muy importante acá, y que está teniendo resultados muy interesantes porque se ha vinculado estrechamente al desarrollo uruguayo. Prácticamente es una empresa ya uruguayo-mexicana, aunque no tenga inversión uruguaya. Está también Coca Cola Femsa, que es la mexicana.

Que está logrando incorporar otros productos, que no es precisamente la Coca Cola, sino otros más, que le dan una amplitud mayor. Está Claro, que es una empresa de telecomunicaciones, que es inversión mexicana 100% también. Y hay otras empresas por ahí que están incursionando, inclusive algunas que están vendiendo productos para la alimentación. Son muy interesantes y muy importantes.

¿Cómo es la relación con el nuevo gobierno en Uruguay?

Es estupenda. Al cambio de gobierno acudió el canciller Mexicano, Marcelo Ebrard. Fue muy bien recibido, tuvo un intercambio muy interesante en aquel momento con el canciller uruguayo.

Por supuesto, lo llevamos a saludar al Sr. Presidente Lacalle Pou. Y a partir de ahí hemos tenido una relación muy estrecha. Yo tengo ahora una buena relación, muy cordial, con el nuevo canciller, Francisco Bustillo, a quien veré en unos días. En fin, creo que estamos en condiciones muy interesantes y muy importantes de nuestro relacionamiento, a través de la Celac, hemos tenido varios eventos muy importantes de tecnología, de economía, de ciencias, de educación, y de otros procesos muy relevantes.

Inclusive para la conformación de una vacuna para la pandemia, en la que está relacionada Argentina con México. Se va a producir en México y en Argentina, y se hizo un evento para ofrecerla a toda América Latina. Uruguay participará por supuesto, en primerísimo lugar. En fin, hay muchos eventos en los que hemos mostrado nuestro interés y nuestro impulso para salir adelante en este proceso.

¿Cómo ve México al Mercosur?

Todos entendemos el Mercosur como un esfuerzo muy serio, por tratar de buscar nuevos esquemas de integración. Y a la vez de vinculación con otras regiones. Mercosur ha hecho un gran esfuerzo, con resultados plausibles, de relacionarse por ejemplo con la Comunidad Europea, y lo ha logrado. Está avanzando muy fuerte.

Y el gobierno actual ha señalado su interés en seguir ampliándola. En este momento, la presidencia pro témpore está en manos del Uruguay, entonces creemos que se va a poder avanzar también en muchos terrenos. Porque tenemos mucha confianza en Uruguay. Queremos a este país, porque siempre hemos sido amigos, así que no se puede pensar otra situación. Hemos tenido vínculos a través de Mercosur, que dio la autorización al Uruguay para lograr el tratado de libre comercio con nosotros. Ese es un paso muy importante.

Y tenemos muchos otros mecanismos, en donde creemos que vamos a seguir avanzando fuerte. Directamente Mercosur con México no, porque tenemos el intermediario de la Aladi, que tiene una amplitud mayor, y que nos da la oportunidad de aportar muchas situaciones. Acabamos de firmar hace unos meses, un acuerdo de ampliación con Brasil, sobre la industria automotriz por ejemplo, que fue firmado dentro de la Aladi. Y tenemos pendientes otros acuerdos que seguirán avanzando y cuando llegue la oportunidad, podamos hacerlos.

¿Cómo es vivir al lado de una potencia como es EEUU?

Mire, yo estudié en la Universidad de Buenos Aires, cuando estaba yo allí, que venía al Uruguay a las cuestiones de Aladi, y había unos profesores muy queridos que me decían que admiraban a México, porque había sabido ponerle el cascabel al gato. ¿Qué quería decir eso?, yo le dije, pero explícamelo. Es que ustedes han podido saber cómo hacer que los EEUU sepan por dónde andan y ustedes actuar en consonancia para que las cosas vayan bien. Hay un ejemplo palpable en este momento.

Los EEUU han estado en conflictos muy fuertes con muchos gobiernos del planeta. Inclusive con México la relación era un poco fría, hasta hace poco. Con motivo del tratado de libre comercio entre México, Canadá y EEUU el presidente mexicano se relacionó directamente con el Presidente estadounidense, sin viajar. Simplemente se relacionó con él y logró bajar la presión. Y ahora los EEUU nos tratan mejor que antes, cuando menos. Claro, hay que esperar a ver qué puede haber en el futuro, porque un país tan poderoso no siempre tiene un mismo rostro. Pero mientras sepamos seguir por dónde anda, quizás podamos seguir adelante.

¿Algún comentario con respecto a las próximas elecciones en EEUU?

Bueno, ahí hay una cuestión política de EEUU, no nos metemos. O sea, ya sabrá su pueblo qué decide.

La situación en Venezuela, ¿preocupa a México?

Por supuesto que sí. Venezuela es un país al que queremos mucho. Es un país hermano que merece tener condiciones adecuadas de vida. Eso lo están viendo de manera muy especial un grupo de diplomáticos mexicanos. Porque nosotros no queremos sacar nada del terreno de la diplomacia. Y estamos buscando que las soluciones se den.

En Venezuela y en cualquier otro país, a través del respeto a su autodeterminación total y la solución de las controversias a partir de mecanismos de negociación. De ninguna manera queremos otro tipo de cosas. Las intervenciones queremos que queden anuladas en América Latina. Nosotros vivimos intervenciones muy graves, muy delicadas, que nos hicieron perder territorio, que nos crearon un efímero imperio, y no queremos que vuelva a ocurrir esa situación.

Latinoamérica es el continente con mayor desigualdad; América Central, México, también arrastran esos mismos problemas. ¿Cómo disminuir estas brechas tremendas?

Hay que buscar mecanismos que permitan que todo el mundo se incorpore a una tarea productiva, que le dé condiciones de vida. De lo contrario no se va a poder. México está haciendo ahorita un esfuerzo muy importante. El gobierno mexicano del Presidente López Obrador está aplicando programas; Sembrando Vida y otro tipo de programas, para darle a la juventud la posibilidad de incorporarse a los estudios, de incorporarse a la preparación y capacitación, en cualquier ocupación, a través de la vinculación directa con un especialista en eso.

Un carpintero especialista, un ebanista especialista, un herrero, etc. Los chicos llegan, se incorporan con ellos, reciben unos centavos del gobierno, para poder mantenerse estudiando y poder mejorar sus condiciones y después poder aplicar ese conocimiento de manera más amplia. Al mismo tiempo, hay un apoyo para las pequeñas y medianas empresas, las Pymes, para que puedan desarrollarse e incorporar gente a su trabajo. En fin, es un esfuerzo de abajo, de apoyar para que las cosas vayan hacia adelante.

Las grandes empresas tienen con qué salir adelante. El coronavirus les va a afectar mucho, pero también van a saber salir si tienen la decisión y la capacidad de poder ir hacia adelante. Ya no se va a apoyar a las grandes empresas que no lo requieren, que no lo necesitan en realidad, sino a los pequeños, a los que tienen que hacer el esfuerzo por mejorar sus condiciones de vida. Y de esa manera reducir o detener cuando menos, en las condiciones que estamos ahorita, el incremento de la pobreza y de la miseria.

Este es un tema que se ha agudizado con la pandemia.

La pandemia ha afectado mucho en ese terreno.

Mirando hacia atrás, en perspectiva, el continente latinoamericano ha sido una especie de gigantesco laboratorio. ¿Por dónde cree que deberían pasar ahora las soluciones a los graves problemas que aún existen en Latinoamérica?

Este es un problema que solamente con una bola de cristal podría yo dar una respuesta. Pero yo creo que los esfuerzos que se están haciendo, a diferentes niveles, y ahora con pretexto de la pandemia, nos abren la perspectiva de otras formas de manejarlos. Y lo vamos a hacer y lo vamos a lograr.

¿Habría que insistir con una mayor presencia del Estado, por ejemplo?

En algunos países, en otros no. Depende de las condiciones de cada país.

No hay recetas.

No puede haberlas. Eso es imposible. Como no la hay para nada, ni siquiera para las enfermedades.

Estados Unidos y el «efecto Luciérnaga»

Uno de los principales problemas que tiene México con Estados Unidos es el de la migración.

Es muy fuerte ese problema, porque no es una migración de mexicanos solamente, sino una migración de centroamericanos y gente de por acá, de todos lados. Que llegan a México, cruzan el territorio nacional para entrar a los EEUU, y ahí es donde tienen un problema bastante serio. EEUU ha cerrado la puerta, ahora con mayor razón por el coronavirus. Y bueno, ahí estamos en esa situación.

¿Cómo cree que deba superarse ese problema?

El meollo del asunto es el nivel de vida de esos países. El gobierno mexicano creó un proyecto, un programa, muy importante, para el desarrollo del sureste de México, y de todos los países fundamentales expulsores de personas hacia los EEUU en Centroamérica, que son Guatemala, Salvador y Honduras. Con esos países y el sureste de México, la Cepal nos ayudó.

En la Cepal está una mexicana brillante, Alicia Bárcena. Y nos ayudó con un estudio muy importante y muy sólido, para hacer frente a esta situación. Y se está llevando adelante, con muchas dificultades por falta de recursos. Se están tratando de conseguir recursos de algunos lugares, en fin. ¿Por qué?, porque mientras no haya una mejoría en los niveles de vida de esos países y del sureste mexicano, seguiremos expulsando personas hacia los EEUU.

El relumbrón del paraíso de los EEUU hace atraer a cualquier persona. Esto nosotros le llamábamos en economía, el efecto luciérnaga. La luz atrae a los animalitos. Bueno pues, lo mismo exactamente ocurre con las personas, cuando están buscando mejores condiciones de vida. Entonces hay que dárselas en su lugar de origen.

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