Elecciones primarias: en la cuerda floja por la pandemia de coronavirus

Elecciones primarias: en la cuerda floja por la pandemia de coronavirus

En suspenso. La pandemia de coronavirus podría jugar en contra del fortalecimiento de la democracia interna en los partidos. Expertos proponen posponer el calendario. Otros, que las primarias se apliquen recién en el 2022, en las elecciones municipales y regionales.

Como si las circunstancias conspiraran para que no llegue a implementarse, la reforma electoral que emprendió el Gobierno del presidente Martín Vizcarra afronta ahora un nuevo obstáculo.

Si al comienzo fue el Congreso dominado por el aprofujimorismo el que puso trabas y hasta desnaturalizó las medidas —recuérdese solo el caso de la paridad y alternancia, que se aprobó de manera progresiva—, la empresa del Ejecutivo encara en este momento una situación más grave aún: una pandemia global que obliga a más de cien países a encerrarse en sus casas, suspender las reuniones e intentar evitar, a toda costa, que sus ciudadanos mueran.

Acotada y precisa, la reforma electoral impulsada por el Ejecutivo perseguía un objetivo claro: fortalecer la institucionalidad de los partidos políticos en el país.

Uno de los mecanismos que proponía era el de los comicios primarios de carácter obligatorio, cuyo fin es promover la participación de la gente en le ejercicio político-electoral de sus derechos civiles.

Pero este nuevo mecanismo perseguía también otro fin: terminar, a través de la implicación de la ciudadanía en la selección de los candidatos, con la vieja práctica de los “vientres de alquiler”, aquellas postulaciones de personajes no siempre políticos que, pese a no tener programas propios ni propuestas claras o viables, los partidos convocaban para lograr alguna representación con su arrastre o alcanzar un cargo público que les permitiera impulsar sus propios intereses o los de particulares.

Con la disolución del Congreso el 30 de setiembre del 2019, la posibilidad de modificar las reformas aprobadas por la exrepresentación nacional, cayó en saco roto. El Gobierno debía esperar entonces que se instale el nuevo Parlamento para conversar y, luego, trabajar en equipo sobre este tema.

Sin embargo, cuando las cosas parecían ir bien, llegó el nuevo coronavirus (COVID-19) al Perú, y desde entonces parece que su propósito es solo uno: alterar lo más que pueda toda la realidad del país y del mundo.

Pesimismo y garantías en Palacio
Con dos prórrogas encima, las medidas de inmovilización y aislamiento social ordenadas por el Gobierno para contener los contagios, además de haber desnudado la fragilidad del país, le impedirían a las elecciones primarias desarrollarse como alguna vez lo estimó el presidente Vizcarra.

La incertidumbre fue confirmada incluso por el mismo jefe de Estado este martes 14 de abril, en conferencia de prensa desde Palacio de Gobierno: "¿Podría haber [elecciones primarias] en estas condiciones?”.

“Yo lo veo difícil”, terminó reconociendo el mismo mandatario, quien, no obstante, aprovechó la oportunidad para garantizar a la ciudadanía dos cosas: que no postulará en el 2021 y que las elecciones generales tienen que llevarse a cabo sí o sí en abril del próximo año.

“El problema estará superado para ese momento y sí se podrá”, comentó incluso el presidente.

Esperanzas
Algunos especialistas, sin embargo, conservan esperanzas y proponen algunos criterios para sacar adelante las elecciones primarias.

Fernando Tuesta, expresidente de la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política, y José Tello, representante del Instituto Peruano de Derecho Electoral (IPDE), apuestan por esta postura, según indicaron a La República.

En simple, sus planteamientos son claros: para Tuesta, las primarias deberían ser en enero, febrero y marzo del próximo año, y ya no a finales de este, entre octubre y noviembre, como se estimaba.

Esto conllevaría otro movimiento: cambiar la fecha de la primera vuelta electoral vía reforma constitucional para que se lleve a cabo en junio del 2021. La segunda vuelta podría ser también en ese mes o, en su defecto, en el siguiente.

El artículo 11 de la Constitución, a la fecha, dice que la primera vuelta es el segundo domingo de abril, y la segunda, un mes después.

La propuesta de José Tello, por otro lado, es más conservadora: primarias en octubre y noviembre de este año y las elecciones generales en los tiempos acordados en la Constitución.

Experimento en el 2022
Es importante resaltar un hecho: las elecciones primarias planteadas para este año iban a ser las primeras de la historia democrática del Perú. Por ello, que su desarrollo esté en cuestión ahora por la incertidumbre de la coyuntura, no es una cosa menor.

Sin embargo, desde su origen, pasando por su evolución de propuesta a su análisis, evaluación y posterior legislación en el Congreso, la reforma electoral ha tenido una imagen debilitada ante la ciudadanía.

“Hay ese sentir", admite el abogado especialista en temas electorales Julio Silva, en diálogo con La República.

"Recordemos el tema de la reforma referida a la paridad y alternancia. El Congreso la aprobó de manera gradual. Al final, terminó siendo ineficaz”, consideró el especialista, quien comparte también las dudas del presidente respecto a la viabilidad de las primarias en la realidad del coronavirus.

“En este contexto las primarias pueden representar un riesgo por la conglomeración de gente que acarrearía", señala.

Ante el imprevisto de la pandemia, Silva sostiene que se debe discutir la pertinencia de estos comicios primarios. En ese sentido, reconoce como posibilidad viable que estos se puedan llevar a cabo “en los primeros meses del próximo año”, posponiéndose las elecciones generales hasta junio, como plantea Tuesta.

En todo caso, explica, este procedimiento tendría que ser visto por el Congreso de la República, que incluso podría suspenderlos, como ya lo pretende la bancada Podemos Perú, que presentó este martes un proyecto de ley con este propósito.

En un escenario de este tipo, Silva indica que se mantendrían las elecciones internas en los partidos, un mecanismo que ha sido cuestionado y que, a su parecer, implicaría un retroceso.

“Se avanzó con el tema de las elecciones primarias. Iba a ser la primera experiencia, [pero] haciendo un balance, la reforma electoral pareciera una reforma inacabada, y, con esto, pareciera que está retrocediendo”, señala.

En términos sencillos, las diferencia entre los dos mecanismos para elegir a los candidatos es la siguiente: en las elecciones primarias participan todos los ciudadanos, sean afiliados o no de los partidos; en elecciones internas, solo los afiliados de estos, con voto por cada uno o a través de delegados.

Consultado por su opinión especializada, Silva señaló que “lo más sano y saludable" para el correcto desarrollo, al menos el estimado, de las elecciones primarias, "es posponerla al 2022”, en el contexto de las elecciones municipales y regionales.

“Una alternativa es que estas primarias se trasladen al 2022, y ahí veremos cómo es que funcionan estas elecciones”, señala.

Y, en ese sentido, agrega, contemplando la situación de la emergencia sanitaria actual, que se podría “asignar el presupuesto” destinado a estos comicios primarios a “otros temas prioritarios, como la salud”.

“Esta reforma iba a ser interesante porque iba a permitir que los ciudadanos se involucren en política; pero, lamentablemente, nadie previó esta pandemia", lamenta, no obstante, el especialista.

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