Elecciones en Alemania: Merkel entra en campaña para defender a su débil candidato

Elecciones en Alemania: Merkel entra en campaña para defender a su débil candidato

La canciller sale al rescate de Laschet y carga contra su rival y ministro de Finanzas, Olaf Scholz, que lidera las encuestas a menos de un mes de las legislativas

La canciller Angela Merkel ha entrado en la campaña electoral para echar un capote al candidato de su partido en las legislativas del 26 de septiembre y a las que ella, tras 16 años de Gobierno, no se presenta. Merkel, que hasta ahora se ha mantenido al margen de la campaña del cada vez más debilitado Armin Laschet, ha saltado a la arena para poner las banderillas a su rival socialdemócrata y todavía su ministro de Finanzas Olaf Scholz, por intentar presentarse como su legítimo sucesor en el cargo.

"Conmigo como canciller no habría nunca una coalición con la Izquierda (Die Linke). Si Olaf Scholz lo haría es algo que sigue abierto", afirmó Merkel en una comparecencia con su colega austríaco Sebastian Kurz, de visita en Berlín.

La rotunda declaración de Merkel traerá titulares en Alemania y no sólo porque es la primer vez que acorrala públicamente a uno de sus ministros, sino porque ataca al candidato socialdemócrata donde más puede dolerle electoralmente.

Scholz, que lidera en estos momentos las encuestas, ha sido el único aspirante a la Cancillería que ha dejado la puerta abierta a una alianza con los poscomunistas de Die Linke, un partido formado por nostálgicos del régimen de la extinta RDA, rebeldes del SPD, tránsfugas y antisistema. Die Linke entró en el Bundestag como cuarta fuerza más votada (8,7%) en 2007 y está presente en todos los parlamentos regionales del Este del país, donde sigue teniendo su principales caladeros. Aún así, Die Linke es visto, como la populista Alternativa para Alemania (AfD) como una formación tóxica que debe ser excluida de cualquier pacto federal. Prueba de ello es que incluso Los Verdes, que gobiernan con ellos y con el SPD en los estados federados de Turingia, Berlín y Bremen, han rechazado a priori una posible coalición con Die Linke.

"Sus demandas en política exterior y de seguridad no les capacita para gobernar", es el argumento de los ecologistas. Die Linke aboga, entre otros, por la salida de Alemania de la OTAN y por una nueva alianza con Rusia. El ideario a nivel nacional es igualmente radical. Va de la nacionalización de los recursos públicos a la gratuidad en trenes y autobuses, una estatalización de la vida económica y social que levanta salpullidos a las fuerzas democrática y a Merkel, crecida en la RDA.

"En relación con Die Linke, hay diferencias bestiales sobre cómo debe ser el futuro de Alemania entre Olaf Scholz y yo", insistió Merkel, cuya opinión todavía va a misa en este país. Sigue siendo la líder política más valorada pese al desgaste sufrido en sus cuatro legislaturas y la necesidad de un cambio. Las últimas encuestas le daban 2,5 puntos sobre 5, seguida de Scholz con 1,5 puntos. En el terreno negativo aparecen la candidata de los Verdes, Annalena Baerbock (-0,5) y el de Unión Cristianodemócrata (CDU), Armin Laschet (-0,8).

SCHOLZ ESCALA EN LAS ENCUESTAS
La pobre valoración de Laschet se traduce en las encuestas sobre intención de voto. Con él a la cabeza, la CDU ha ido perdiendo fuelle y las últimas encuestas incluso le sitúan por detrás del Partido Socialdemócrata (SPD), que en sólo unas semanas ha trepado de la tercera a la primera posición. En estos momentos, según el instituto Insa el SPD obtendría el 25% de los votos si las elecciones del 26 de septiembre se celebraran el próximo domingo. El bloque conservador formado por la CDU y su ala bávara, la Unión Socialcristiana (CSU) conseguiría el 21%.

Scholz no sólo se ve ya canciller sino que se mimetiza con Merkel, apareciendo en las revistas con las manos formando un diamante, al estilo de la canciller. La imagen de sus manos a lo merkiano, publicada por un suplemento del 'Süddeutsche Zeitung', ha creado revuelo en el bloque conservador.

"Scholz es un cazador furtivo de herencias. No puede usar la marca de la canciller para apropiarse de su legado. El candidato socialdemócrata no es ni será como la canciller Merkel, dejémoslo claro", sostiene el ministro presidente de Hesse, el conservador Volker Bouffier.

No es casual que Scholz intente asociarse a la estabilidad que sugiere Merkel. No tiene programa electoral que defender como socialdemócrata moderado. El SPD está dominado por un ala izquierdista que hace guiños a Die Linke, de ahí que Scholz se vea obligado a guardar silencio sobre una posible coalición con los poscomunistas.

"Si alguien pretende ser canciller debe ser capaz de responder a algo tan sencillo como si se coaligará con Die Linke. Si el candidato socialdemócrata no puede responder a eso, no podrá responder a nada", sentenció Laschet tras el debate televisado que mantuvo el domingo con Scholz y con Baerbock, el primero de los tres pactados.

Scholz, efectivamente, evitó pronunciarse en el duelo, pero salió vencedor según las encuestas. Según el instituto Forsa, de los 5 millones de telespectadores que siguieron el debate, Laschet sólo gustó al 25%, Baerbock al 30% y Scholz al 36%.

Laschet asegura que las encuestas en contra no le hacen sentirse nervioso, pero en la CDU la posibilidad de perder el Gobierno no se vive precisamente con tranquilidad. "Necesitamos un cambio de estrategia. Debemos acentuar las diferencias con el resto de los partidos y emplear a nuestros pesos pesados, que son muchos en la CDU", ha afirmado el vicepresidente del partido y ministro de Sanidad, Jens Spahn.

Cambiar de estrategia pero no de candidato, como a buena parte del partido le hubiera gustado desde el principio. "No se cambia al entrenador cuando el juego está en marcha", sostiene Spahn.

Laschet se hizo con la presidencia de la CDU y con la nominación a la Cancillería con casi la mitad del bloque conservador en contra. Se impuso primero a Friedrich Merz, el favorito del ala conservadora y de los sectores económicos, y al ministro presidente bávaro, Markus Söder, después. Los sondeos, sin embargo, nunca le dieron ganador.

Laschet pretende impulsar su campaña asociando nombres a los temas centrales de su propuesta. El lunes presentó a su primer equipo para política climática e innovación, pero se trató de tres jóvenes y desconocidos diputados de la CDU. Confiado en sus propias fuerzas, Laschet no ha entendido aún que sin la ayuda de los pesos pesados, de Söder, Merz y de 'nuevos capotes' de Angela Merkel en el reparto de la urna del 26 de septiembre sólo le entrará 'escalera'. Y en la CDU se oirá aquello de 'te lo dije'.

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