El viaje clandestino de Pedro Sánchez a Estados Unidos

El viaje clandestino de Pedro Sánchez a Estados Unidos

17:43 - El periplo estadounidense del presidente, con una agenda propia de un ministro, pasó desapercibido a nivel local

Pedro Sánchez concluyó este viernes su visita de tres días a Estados Unidos con un evento que, en cierto sentido, resume el tono del viaje: una visita a la sede de la tecnológica Apple, la empresa más valiosa del mundo, con una capitalización bursátil de 2,4 billones de dólares, es decir, casi el doble del PIB de España, guiado por su presidente y consejero delegado, Tim Cook.

Como todo en Apple, la sede de la empresa -denominada Apple Park- sólo se describe con superlativos. Y está ahora casi vacía. Apple está realizando teletrabajo desde que estalló el Covid-19. Esta semana, la empresa anunció que la vuelta a la sede queda aplazada hasta octubre, como muy pronto, debido a la propagación de la variante delta del virus.

Apple comunicó a sus empleados la decisión el martes, justo el día en el que Sánchez aterrizaba en Nueva York en una visita cuyos objetivos parecen más propios de un ministro -o de varios ministros- que de un jefe del Gobierno. Fue un viaje técnico, no político o de Estado. Y que ha pasado desapercibido a nivel local.

Es cierto que España necesita 600.000 millones de euros de capital privado, según el propio Sánchez. Es cierto, también, que el Gobierno se ha fijado como objetivo estratégico transformar a España en un centro de producción de películas y series capaz de competir con los dos grandes hubs europeos en el área, que son Londres y Grecia. Y es cierto, finalmente, que el presidente acudió acompañado de dos colaboradores de confianza, la ministra de Industria, Reyes Maroto, y el director de la Oficina Económica de Moncloa.

SIN REUNIONES CON POLÍTICOS
Pero esos condicionantes no parecen justificar el viaje. Por usar una comparación con las start up y los fondos de Silicon Valley y Wall Street, da la impresión de que los planes de Sánchez para vender la transformación económica de España están en la fase inicial de una empresa tecnológica, ésa en la que se pide dinero a FFF, o sea, "amigos, familia y tontos" -Friends, family and fools-.

Ha sido una viaje de venta de expectativas, con unos objetivos que contradicen la gestión que el Gobierno está haciendo de la empresa España. Si esto hubiera sido una ronda de financiación de una empresa tecnológica, el fundador y su equipo tendrían motivos para pedir una subvención, porque no han logrado ningún compromiso, más allá de buenas palabras.

Por de pronto, la idea de que un presidente viaje a Estados Unidos y no se reúna con ningún político es llamativa. Ésa fue la primera pregunta que le hizo Mika Brzezinski, de MSNBC, a Sánchez en la primera entrevista que el presidente dio en suelo estadounidense. Sánchez no contestó.

Tampoco respondió el jueves cuando CNN en Español le interrogó acerca del impacto de la variante delta del Covid-19 en la temporada turística española. El hecho de que el presidente eludiera ambas cuestiones plantea dudas acerca de dónde están sus preocupaciones.

¿VIAJE DE VUELTA EN OCTUBRE?
Los objetivos del viaje, sin duda, son importantes para España. Es positivo reunirse con Larry Fink, cuya gestora, BlackRock, gestiona fondos equivalentes a 10 veces el PIB nacional. Como lo es sentarse a hablar con los jefes de producción de los grandes estudios de Hollywood en un momento en el que el consumo de contenidos audiovisuales ha explotado y hacen falta localizaciones para grabar series y películas.

Pero, con un presidente de EEUU, Joe Biden, absolutamente centrado en la política interna, y a falta de nueve semanas para que Sánchez vuelva, previsiblemente, a viajar a EEUU a la Asamblea General de la ONU, ¿era necesario esto? ¿No hay ministros para llevar a cabo estas reuniones? ¿No existe Davos para celebrar estos encuentros? ¿O es que Sánchez se ha montado su Davos particular?

Los grandes inversores pidieron en Nueva York a Sánchez, y con un grado de detalle exhaustivo, tres cosas que van en contra de los objetivos políticos declarados por el Gobierno: menos impuestos, no tocar la reforma laboral y no endurecer la regulación del sector inmobiliario.

LA 'STARTUP' DE SÁNCHEZ
En Hollywood, los grandes estudios -y, sobre todo, las tecnológicas que se están comprando la meca del cine a golpe de talonario- reclamaron casi lo mismo: bajadas de impuestos a cambio de llevar producciones.

En Hollywood, la ecuación es simple: a cambio de crear equis empleos durante seis meses o un año, se necesitan tantas o cuantas exenciones fiscales. La fábrica de sueños quiere beneficios. España tiene una mano de obra cualificada y el sector audiovisual tiene enormes posibilidades en industrias como los videojuegos, pero su atractivo para Hollywood es -sorpréndase- que sus sueldos son mucho más bajos que en Vancouver, en Canadá, que es donde se graban la mayoría de las películas, o que en Londres. Contra Grecia, sin embargo, salimos perdiendo, porque cobramos más.

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