El uribismo y Duque ponen en serio peligro la paz en Colombia

El uribismo y Duque ponen en serio peligro la paz en Colombia

En un país en el que la indolencia y la impunidad parecen instaladas, el presidente colombiano Iván Duque es acusado de seguir las directrices de su gran avalador, Álvaro Uribe, quien es el político más beligerante con las FARC, generando retroceso a la incipiente paz que vive el país.

El actual senador Uribe que gobernó Colombia entre 2002 a 2010 y que lideró la campaña del “No” en el plebiscito para votar por la paz en octubre de 2016 tiene una influencia en la política de ese país, indicaron a Los Tiempos dos analistas y periodistas colombianos.

Boris Miranda, corresponsal de la BBC en Colombia, manifestó que el uribismo es un partido muy fuerte y con amplia presencia en el Parlamento del país suramericano.

“El expresidente Uribe tiene mucha influencia y no se puede descartar que todo lo que sucede en Colombia no pase por su figura política”, sostuvo.

También dijo que la paz en Colombia está sufriendo una paralización porque el Gobierno de Duque no ha concretado políticas nacionales para fortalecer el proceso que acabó con 50 años de guerra.

Duque desde que llegó a la presidencia hizo objeciones a la Justicia Especial para la Paz (JEP) y este fue un primer ataque al proceso de paz. En tanto, el analista político John Palomino indicó que el uribismo es quien gobierna a Colombia y que su influencia va en desmedro de la total pacificación.

“Es un secreto a voces que el expresidente Uribe es una figura clave en las decisiones que se toman en el país. A la vista de los colombianos que hoy desaprueba a Duque (el 70%), el Presidente no muestra carácter ni independencia para tomar las riendas del país y eso se está viendo representado

en el recrudecimiento de la violencia, la baja en el turismo, la mala imagen internacional (que ya se replica en los diarios como el New York Times y The Economist) entre muchos otros aspectos”, manifestó Palomino.

Dijo que Duque está decidido a “fortalecer la paz” a través de métodos poco ortodoxos.

“Aumentar la fuerza no es fortalecer la paz, es aumentar la sensación de inseguridad entre los colombianos”, sostuvo.

Objeciones  de Duque

Duque objeta seis puntos de los 159 artículos que componen la ley estatutaria de la JEP, los más controversiales son los referidos a la reparación económica de las víctimas y a la extradición.

En la primera objeción, el Presidente pide que los condenados sean los que realicen la reparación “con sus bienes y activos”, algo que en su criterio no está especificado porque la ley se limita a señalar “reparación integral”.

Uno de los puntos más álgidos es el relacionado con la extradición. Duque rechaza que la JEP tenga la potestad de decidir cuándo procede o no extraditar a una persona juzgada en los tribunales especiales.

El mandatario colombiano sostiene que congelar las posibles extradiciones que puedan resultar de investigaciones internacionales hará que Colombia incumpla acuerdos con la comunidad internacional en materia de lucha contra el crimen y sostiene que estas acciones conjuntas entre países deben mantenerse.

Este tema tiene mayor notoriedad dado que un excomandante de las FARC, Jesús Santrich, se encuentra en paradero desconocido.

Otro punto observado es quién verifica y valida las listas de los exguerrilleros de las FARC. Duque lamenta que su delegado, el Alto Comisionado para la Paz, haya perdido esa atribución y ahora pertenezca a la JEP.

Duque también considera “inconveniente” que la Fiscalía se abstenga de seguir investigando casos abiertos y que ahora se juzgan en la justicia especial.

REALIDADES QUE AFECTAN LA PAZ

De los millones de colombianos que vivían en territorios controlados por los rebeldes, muchos todavía esperan la llegada de carreteras, escuelas y electricidad. La promesa del Gobierno de apoyar al desarrollo rural fue una de las grandes motivaciones para que la guerrilla se desarmara.

Desde que se firmó el acuerdo de paz, al menos 500 activistas y líderes comunitarios han sido asesinados y más de 210.000 personas han sido desplazadas de sus hogares por la violencia.

Al menos 3.000 milicianos han regresado a la lucha armada.

FFAA EN EL OJO DE LA TORMENTA

La alarma se disparó justo cuando Duque cumplió el 17 de junio un año de haber sido elegido presidente. The New York Times reveló que altos mandos del Ejército ordenaron a sus tropas que dupliquen la cantidad de criminales y rebeldes que o bien capturan o matan.

El Gobierno salió a desmentir la noticia y pidió al rotativo que mostrara pruebas y fuentes, reacción a la que siguió el descubrimiento de que las Fuerzas Armadas habían empezado a indagar entre sus militares quiénes habían sido las fuentes del periódico.

DENUNCIAN PLANES PARA ASESINAR EXGUERRILLEROS

“El Estado colombiano no garantiza la vida de los exguerrilleros que firmaron el acuerdo de paz con el Gobierno”, así de contundente fue el senador Julián Gallo, uno de los líderes del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) tras denunciar el pasado miércoles en la Fiscalía de Bogotá un supuesto plan para asesinar a los líderes del partido.

Gallo, quien tenía el nombre de “Carlos Antonio Lozada” cuando era guerrillero, manifestó que lamentablemente el Gobierno de Duque no ha logrado garantizar la vida de quienes firmaron la paz en 2016.

Denunció que son 140 exguerrilleros que fueron asesinados en los últimos tres años. Cifra que puede incrementarse más.

El congresista señaló que además hay “una serie de amenazas” que han provocado el desplazamiento de los exguerrilleros de los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR) y que el programa de seguridad de los exlíderes de las FARC está fallando.

La seguridad que el Estado colombiano brinda a quienes necesitan un esquema especial está a cargo de la Unidad Nacional de Protección (UNP), que depende del Ministerio del Interior

ANÁLISIS

John Palomino. Analista político colombiano.

"Colombia es una bomba de tiempo"

Está claro que el nivel de desaprobación del presidente Iván Duque refleja el pensamiento del país frente al retroceso que ha sufrido Colombia. Sin embargo, se mantiene a la expectativa porque el presidente apenas va a cumplir un año de gobierno.  A este paso Colombia no aprobaría una reelección.

Colombia es una bomba de tiempo que crece y crece, sobre todo porque tras la entrada de Duque han sido muchas las disidencias de las FARC que ahora hacen parte del ELN o delinquen en las ciudades en bandas criminales (Bacrim). El uribismo siempre quiso negociar la paz, pero sin impunidad, pero en este gobierno no ha ocurrido ni lo uno ni lo otro: no han negociado la paz ni tampoco han atacado la impunidad como lo reclamaban.

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