El presidente de Argentina expone al Papa la grave crisis económica en su país

El presidente de Argentina expone al Papa la grave crisis económica en su país

Fernández afirma que Francisco «no es de nadie, ni de los peronistas ni de los no peronistas»

En su primera visita como nuevo presidente de Argentina, Alberto Fernández ha expuesto este viernes al Papa Francisco la gravedad de la crisis económica en su país, dentro de una gira que le llevará a pedir apoyo a los gobiernos de Roma, Berlín, Madrid y París respecto a la deuda externa y el FMI. El mandatario asegura que, como argentino, Francisco ha prometido ayudarle.

El Vaticano ha manifestado que durante la conversación «se examinó la situación del país, con especial referencia a algunos problemas como la crisis económico-financiera, la lucha contra la pobreza, la corrupción y el narcotráfico, la promoción social y la protección de la vida desde la concepción».

El 40 por ciento de los argentinos vive bajo el umbral de pobreza. En este contexto, según el comunicado oficial, «se señaló la importante contribución de la Iglesia Católica en favor de toda la sociedad argentina, especialmente de los sectores más vulnerables de la población».

Según Fernández, durante la audiencia no se ha hablado del viaje del Papa a Argentina, retrasado por el uso partidista de su figura, ni tampoco del aborto, que el nuevo ejecutivo ha decidido despenalizar y que Francisco califica de «asesinato mediante un sicario» y que de hecho figura como uno de los temas en el comunicado del Vaticano. Sí se ha abordado, según el presidente, la necesidad de terminar con las perpetuas divisiones entre argentinos.

El encuentro, iniciado en un clima cordial y bromista, duró 44 minutos, seguidos de la presentación de los acompañantes del presidente argentino, incluida su pareja, la periodista y actriz Fabiola Yáñez.

Durante la entrega de regalos, el Papa leyó al presidente y a su compañera la «Oración del buen humor», escrita por santo Tomás Moro. Alberto Fernández ha obsequiado al Santo Padre con un libro sobre los cafés de Buenos Aires y una estatua del «Negro Manuel», el esclavo que custodió la imagen de la Virgen de Luján.

A su vez, Francisco le ha regalado, entre otros recuerdos, una escultura en bronce que representa una paloma sobre una vid con uvas, exhortando al presidente y su compañera: «Sean mensajeros de paz. Esto es lo que quiero para ustedes, que sean mensajeros de paz».

Durante el vuelo a Roma, Alberto Fernández había adelantado que «el Papa no es de nadie. Ni es de los peronistas ni de los no peronistas. Es una figura moral enorme en el mundo y los argentinos tenemos que acostumbrarnos a terminar esta discusión de apropiarnos del Papa».

Es precisamente el intento partidista de apropiarse o de condenar cada palabra o gesto del Papa lo que lleva retrasando más de seis años la visita de Francisco a su país natal, que tampoco será posible en 2020.

Como preparación al encuentro con el Santo Padre, Alberto Fernández había comenzado la jornada del viernes asistiendo junto con sus acompañantes a una misa «de reconciliación» nacional ante la tumba de San Pedro en las Grutas Vaticanas, y visitando el grupo escultórico «Angels unaware» en la plaza de San Pedro.

La gran escultura de bronce representa en un mismo barco a refugiados de diversas épocas y razas, esculpidos con rostros de refugiados e inmigrantes reales escogidos por el artista canadiense Timothy Schmalz.

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