El Papa vuela a Irak con el deseo de ayudar a reconciliar el país

El Papa vuela a Irak con el deseo de ayudar a reconciliar el país

Ni la pandemia ni los atentados frenan la voluntad de Francisco

El viaje apostólico del papa Francisco a Irak tenía todos los ingredientes para ser cancelado. Es el primer desplazamiento internacional en plena pandemia, y después de un repunte significativo de los casos en el país, que cuenta con casi 4.000 positivos respecto a los pocos centenares de las pasadas semanas. También tiene lugar tras los recientes atentados y lanzamientos de proyectiles. Pero ni el coronavirus ni los problemas de seguridad han sido suficientes para frenar la voluntad del Pontífice, que se ha empeñado personalmente en cumplir uno de los sueños de su pontificado.

El Papa llegará este mediodía a Bagdad para un recorrido de cuatro días por un país en el que pretende ser un “peregrino de paz” después de tantos años de guerras y sufrimiento. Según dijo en un emotivo mensaje ayer dedicado al pueblo iraquí, Francisco acude para “implorar a Dios perdón y reconciliación” tras el terrorismo. “Deseo mucho encontrarme con vosotros, ver vuestras caras, visitar vuestra tierra, cuna extraordinaria de la civilización”, expresó el Pontífice, que entre otras cosas visitará las ruinas arqueológicas de Ur, que datan de 1900 a.C., y son consideradas el hogar del profeta Abraham, padre de las religiones monoteístas.

Con los movimientos limitados por la covid no se esperan baños de masas ni papamóvil
Sin embargo, la gran mayoría de los iraquíes tendrán que conten­tarse con ver al Papa por televisión. No será un viaje apostólico habitual, con baños de masas y ceremonias multitudinarias. El único lugar donde se espera que se reúnan miles de personas es en una misa en un estadio al aire libre en Irbil, capital del Kurdistán iraquí. En el resto de los encuentros habrá poco más de un centenar de participantes, a los que se están haciendo PCR para detectar la covid. El virus es el invitado más incómodo, pues solo una semana antes del viaje el nuncio (embajador) vaticano en Bagdad dio positivo y no está claro que vaya a poder acompañar al Papa. El Vaticano, que se hizo con un cargamento de dosis del fármaco de Pfizer, ha vacunado tanto a Francisco, de 84 años, como al resto de la expedición que le acompaña en el viaje más difícil de su pontificado.

Estas circunstancias, y también los recientes ataques a bases militares, han hecho que aflorasen algunas críticas sobre la idoneidad del momento para realizar este viaje. El 21 de enero hubo un doble atentado que provocó la muerte de 32 personas en Irak. Además, el país está con toque de queda y los movimientos están muy limitados. Lo más probable es que cuando Francisco se desplace –en coche blindado, nada de papamóvil– las calles de Bagdad estén desiertas.

Preguntado por si el viaje no podía esperar unos meses, el portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, explicó que si bien es cierto que es un viaje particular por la seguridad, el “sentido” de un viaje así es hacer comprender a los iraquíes que el Papa está allí para ellos, aunque no puedan verle directamente. “Es un gesto de amor extremo –sostuvo–hacia ese pueblo y esa tierra”, y añadió que se han tomado todas las precauciones sanitarias. También Francisco había defendido que, como el viaje de Juan Pablo II en el 2000 se canceló por motivos de seguridad, “no se puede desilusionar a un pueblo por segunda vez”.

El Papa será recibido esta tarde por el primer ministro iraquí, Mustafa al Kadimi,y por el presidente, Barham Salih. Después de las ceremonias protocolarias acudirá a la iglesia de Nuestra Señora de la Salvación en Bagdad para reunirse con religiosos en el mismo lugar que en el año 2010 murieron más de 50 personas en un ataque yihadista. Francisco vuelve a volar después de quince meses encerrado por la pandemia, y vuelve a acompañar a las periferias de la Iglesia.

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