El Papa recibe a Macron en plena tensión con Italia por la inmigración

El Papa recibe a Macron en plena tensión con Italia por la inmigración

La reunión, de 57 minutos, se ha celebrado en un clima de alta cordialidad

En plena tensión con el nuevo Gobierno italiano, el presidente francés, Emmanuel Macron, está esta mañana en Roma, pero no para reunirse con el líder del nuevo Ejecutivo, Giuseppe Conte. Macron ha viajado a la capital italiana para entrevistarse con el papa Francisco en su primera visita oficial a la Santa Sede desde que llegó al Elíseo el año pasado, donde ha llegado con un convoy de treinta coches oficiales y de seguridad y hasta con una ambulancia. El encuentro del presidente, un declarado agnóstico, busca ser un gesto hacia la comunidad católica francesa, asociada a los sectores más derechistas del país laico.

La reunión ha tenido lugar en sala del Tronetto, la antesala de la biblioteca del Vaticano, el lugar donde el Pontífice suele recibir a los jefes de Estado y de Gobierno. El encuentro ha sido de lo más cordial, según dejan entrever las imágenes de los medios permitidos. Macron ha ido acompañado de su mujer, Brigitte Macron, y se han intercambiado varias sonrisas y gestos con Bergoglio. El clima de absoluta cordialidad se ha reflejado en la durada del encuentro: 57 minutos, más que con el presidente estadounidense Donald Trump (30 minutos), que con su antecesor, François Hollande (35), y hasta que con el expresidente de EE.UU Barack Obama (50).

El clima de absoluta cordialidad se ha reflejado en la durada del encuentro: 57 minutos, más que con el presidente estadounidense Donald Trump, 30 minutos

 

Como es tradición, ha habido un intercambio de obsequios. El presidente galo ha ofrecido al Papa una edición en italiano de 1949 de Diario de un cura rural, del escritor católico Georges Bernanos, que el Papa ha apreciado. El Pontífice, por su parte, le ha entregado una medalla en bronce de San Martín de Tours, patrón de Buenos Aires, así como los textos que ha escrito durante su pontificado.

Se esperaba que durante la reunión, de carácter privado, abordaran la cuestión migratoria que esta semana tratarán los líderes europeos en una cumbre clave para el futuro de la UE. El Gobierno italiano se ha mostrado muy crítico en los últimos días con el gobierno francés, a quién ha llegado a llamar “hipócrita” y “cínico” por su “lecciones” en la crisis del Aquarius. En una rueda de prensa en Roma tras su visita a Libia, el ultraderechista ministro del Interior, Matteo Salvini, aseguró ayer que Macron es “más malo” que el premier húngaro, Viktor Orbán, porque todavía debe aceptar más de 9.000 migrantes provenientes de Italia en su estado. Salvini, que se declara muy católico y ha llegado a aparecer en mítines con un rosario, ha manifestado su intención de visitar pronto al Papa, pero por el momento no está previsto ningún encuentro.

 

Antes de llegar a la Santa Sede, el presidente francés mantuvo un desayuno de trabajo con los dirigentes de la Comunidad de San Egidio, una asociación católica muy comprometida con los inmigrantes y que organiza corredores humanitarios para refugiados. “El presidente Macron ha mencionado los corredores humanitarios como modelo de política inmigratoria legal, sobre todo para las personas que necesitan protección humanitaria”, comentó después del encuentro el fundador de San Egidio, Andrea Riccardi.

Esta tarde Macron también recibirá el título de primer y único canónigo de honor a la basílica romana de San Juan de Letrán, una distinción a la que tienen derecho los jefes de Estado galos desde Enrique IV. El último en recibirla fue el expresidente Nicolas Sarkozy, en diciembre del 2007. Luego dará una conferencia en Villa Bonaparte, la embajada francesa ante la Santa Sede, donde se espera que se refiera a la situación del buque Lifeline, de la oenegé alemana Mission Lifeline, bloqueado desde hace una semana a treinta millas de Malta después de la negativa de Roma y La Valeta de abrirles los puertos.

Esta misma mañana Malta ha anunciado la apertura de una investigación al capitán del Lifeline, a quien se le acusa de llevar la bandera holandesa irregularmente. La isla podría estar lista para permitir que el buque atracase en sus puertos y que sus 234 migrantes a bordo fueran repartidos entre varios estados de la UE después de una conversación el lunes entre Macron y el primer ministro maltés, Joseph Muscat. “Una solución europea parece dibujarse en este momento”, dijo el portavoz del gobierno galo, Benjamin Griveaux, en la emisora RTL. “Francia estaría preparada para mandar un equipo para estudiar peticiones de asilo individuales”, explicó. El carguero danés Alexander Maersk fue autorizado a atracar anoche con 108 migrantes en el puerto siciliano de Pozzallo después de días de bloqueo, pero el Lifeline sigue esperando.

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