El 'no' de los frugales amenaza con reventar la Cumbre de Cumbres

El 'no' de los frugales amenaza con reventar la Cumbre de Cumbres

Después de tres días de reuniones, infinitos encuentros bilaterales, varias propuestas con números sobre la mesa y un ejercicio mayúsculo de flexibilidad y contorsión, el Consejo Europeo que debía decidir sobre el Presupuesto de la Unión hasta 2027 y el Fondo de Recuperación tras la pandemia sigue estancado.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) fueron incapaces de alcanzar un acuerdo sobre el plan de recuperación económica tras la pandemia de coronavirus tras una madrugada de intensas negociaciones, y volverán a reunirse este lunes a las 14.00 horas (12.00 GMT).

Sin acuerdo, con perspectivas menguantes de lograrlo y con una grado de irritación, reproches y enquistamiento muy profundo. Romper sería un fracaso, una señal de división y de debilidad y un mensaje agrio al mundo que dice que, ni ante las urgencias más graves imaginables, hay cintura suficiente para moverse rápido.

Pero sacrificar el fondo por la forma podrá ser un error casi peor. "Es mejor un acuerdo satisfactorio, en línea con la propuesta de la Comisión, que uno rápido y menos ambicioso", instó ayer la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en un mensaje distribuido estratégicamente desde Fráncfort y que en Bruselas fue leído inequívocamente: no se puede bajar más los umbrales.

DINAMITAR LOS PUENTES
Un resumen algo simple pero bastante ajustado es que los países frugales se enrocaron y dinamitaron todos los puentes, uno tras otro. Lo presentan todo de forma racional, como un sudoku, pero están pisando muchos callos. No aceptan las propuestas de consenso, siguen sosteniendo que la fórmula necesaria sólo debería incluir préstamos muy condicionados y llevaron al límite la presión.

Dicen que el acuerdo es imprescindible y que el Fondo, indispensable para ayudar a los más necesitados. Pero sus líneas rojas, en lugar de difuminarse, se pintan con rotuladores permanentes cada dos horas.

Países Bajos, Austria, Dinamarca y Suecia, con la colaboración de Finlandia (los tres últimos, con líderes socialdemócratas), creen que 450.000 millones de euros, y 300.000 más en transferencias, son demasiados para un Plan de Recuperación. Y que un Presupuesto de 1,074 billones para siete años, también.

Quieren una rebaja muchísimo mayor, en la composición y en el total. Algo "exagerado" e "insostenible", según fuentes europeas y diplomáticas. El presidente Charles Michel intentó convencerles por activa y por pasiva, pidió ideas, pero todo lo que llegaba de vuelta era inasumible para los demás, incluyendo hasta la otrora ortodoxa Alemania. "La voluntad de compromiso no nos hará renunciar a la ambición legítima que debemos tener", prometió Emmanuel Macron.

EL POLICÍA DE EUROPA
El primer día, el holandés Mark Rutte "irritó" a muchos de sus colegas. Él mismo lo reconoció con un punto de orgullo. "Se cree el Policía de Europa", dijo el colega búlgaro. "Usa tácticas de la dictadura comunista", se sumó el húngaro Viktor Orban, enfadado por la postura respecto al cumplimiento del Estado de Derecho, no por el asunto de las transferencias. El sábado parecía que el ambiente era mejor, y que la propuesta de Michel, que rebajaba en 50.000 millones las transferencias y endurecía la condicionalidad para recibirlas, allanaba el camino. Algo hizo, pero no lo suficiente. El ambiente fue malo por la noche y se repitió el domingo por la mañana.

La sesión plenaria, que debía haber empezado a mediodía, se retrasó una y otra vez y de hecho los 27 no volvieron a verse las caras hasta la cena, pasadas las 19.20. Michel no veía sentido a convocar a las partes si no había movimiento y perspectivas de algo realista. Y mientras, el torno se ponía cada vez más feo.

"Sigue la negociación. De un lado estamos la amplia mayoría de los países, incluyendo a los más grandes, como Alemania, Francia, España e Italia, que defendemos las instituciones y el proyecto europeo. Del otro lado, los llamados frugales", escribió en un tuit polémico el primer ministro italiano.

Bien pasada la tarde, la cifra que empezó a circular era la de un Plan de Recuperación de 700.000 millones (en vez de 750.0000) con una caída de las trasferencias hasta 350.000 millones, la mitad exacta. Eso supondría renunciar a 150.000 millones de euros en trasferencias, un sacrificio que para la mayor parte de los socios, es excesivo.

Entre las delegaciones más fuertes circulaba el mismo recado: hay más de 20 países razonablemente alineados, que suman más del 80% de la población y el PIB comunitario. Y aunque no basta, debería hacer reflexionar a los contumaces, con la perspectva de otra noche más en vela pelando.

TRUCOS
El problema no es siquiera la cifra, que también, sino la sensación de que no es algo sincero, sino trucos para marear la perdiz. Los frugales no tienen prisa y no le importa en absoluto estar en minoría y los efectos hipotéticos sobre su reputación. Creen he dicho que si el acuerdo se hiciera en septiembre o en octubre sería mejor, porque cuanta más recuperación económica, menos ambición y sensación de urgencia habrá. Pero al tiempo presentan el hecho de seguir en la mesa ante ofertas que consideran insultantes una prueba de su compromiso.

Para los grandes, 400.000 es un límite más que razonable. Supone renunciar a un 20% (además de cheques compensatorios y garantías de mayor condicionalidad en la aprobación de reformas). Creen que la oferta es generosa y que los austeros abusan de su posición y de la paciencia de sus socios, y no tienen en cuenta lo que va a suponer en términos de imagen tras todo lo que se ha dicho y escrito estos meses.

El sur y los grandes hablan de urgencia, de momento histórico, de la necesidad de un esto histórico como la emisión conjunta de deuda. Pero la respuesta neerlandesa es siempre la misma: ya hay un fondo de hasta 240.000 millones en las arcas del Mede, el mecanismo europeo de estabilidad, con créditos a precios casi nulos y sin ningún tipo de condicionalidad asociada. Y nadie lo ha pedido. Si España e Italia tienen tantas necesidades, ¿por qué no recurren? Si la respuesta es política, de imagen, en clave interna -añaden-: los contribuyentes holandeses tienen el mismo derecho a ser escuchados. Y respetados.

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